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ÁLBUM (2018)

SNAIL MAIL Lush

Matador-Popstock!
SNAIL MAIL, Lush
 

La dominación femenina del indie rock sigue con Snail Mail y su “Lush”, ópera prima tan brillante como las firmadas por Lucy Dacus, Soccer Mommy o Julien Baker en los últimos años. Como todas las citadas, Lindsey Jordan (ese es su verdadero nombre) es una artista de precoz madurez compositiva y guitarrística que, sin embargo, todavía se atreve a escribir sobre sus sentimientos con pureza e intensidad, sin la distancia curtida que pueden aportar los años. El resultado es devastador. En parte, quizá, porque esos sentimientos no son de plenitud: estamos ante otro gran breakup album, un disco sublime sobre, en palabras de la artista, “crear espacio entre tú y una relación porque te das cuenta de que no lleva al crecimiento personal y no es buena para ti”.

Esa relación tóxica está en el centro de la primera mitad del álbum, la más épica, la de las norias emocionales. Tras la delicada “Intro” (versión lo-fi del cierre, “Anytime”) llega la enorme “Pristine”, una magnética colección de giros melódicos y cambios de intensidad en la guitarra que presenta a Jordan en su fase vocal más emo, dulce, amarga, intensa, estratosférica en ese “y me conozco a mí misma y nunca querré a nadie más”. La otra noria se llama “Heat Wave” y es un precioso lamento pop (“Ojos Verdes, no sé qué hacer”) roto por erupciones de guitarra en la línea de J Mascis. Canción del verano 2018, si me preguntan.

¿O deberíamos decir disco (triste) del verano? Cuesta desligar un tema del conjunto de una obra tan consistentemente emotiva y brillante. En composiciones como “Speaking Terms” o “Let’s Find An Out” parece que The Sundays nunca se hayan ido; la nueva versión de “Stick” (corte ya incluido en el EP “Habit”, de 2016) ratifica el crecimiento musical y vocal de Jordan de la mejor manera, y “Full Control” es una de las mejores muestras de su capacidad para los estribillos de oceánica inmensidad emocional. Pone el broche de oro “Anytime”, o “Intro” en versión más segura, convencida, crecida: acaba ese amor, pero empieza uno más importante, el que debe sentir hacia sí misma.

“Pristine”.

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