La música de Sohrab tiene la belleza del óxido, la madera podrida y los edificios abandonados a medio construir. Desprende placidez, aunque polucionada con un aura crujiente y avejentada. A veces, semeja el efecto de estar en medio de un largo túnel al que de vez en cuando llegan señales de vida exterior: una lejana voz femenina tarareando una nana, un revuelo de animales de granja, un acolchado melódico. Remite al Fennesz menos etéreo tamizado por los cracs de fin de surco de los vinilos de Philip Jeck. Podría estar grabado en cualquier parte del mundo, pero difícilmente pensaríamos en un estudio casero en Teherán; claro, que eso explicaría la sensación de extrañamiento de ciertos sonidos impuros que surgen de ningún sitio. Los cuarenta y dos minutos en directo de “Aamookhtan baraye zistan” (“Realmente nadie sabe”), descarga añadida al comprar el vinilo de “A Hidden Place” en la web de Touch, abundan en su lado más ambiental y meditativo.
Sohrab, a quien las autoridades iraníes se la tienen jurada desde que fundó su primer grupo punk en la adolescencia, se encuentra ahora en Alemania cursando una petición de asilo político que, en caso de no prosperar, podría acabar en deportación. Para costear los gastos del proceso, su sello ha publicado en descarga digital –además del inquietante tema “Shouting At Dictators” del interfecto– la serie “You Are Not Alone”, en cuyos dos volúmenes de poco más de media hora nombres como JG THIRWELL, JÓHANN JÓHANNSON, JANA WINDEREN o el propio PHILIP JECK remezclan al iraní con austeridad y poca floritura ruidista, brotando DANIEL MENCHE y LEIF ELGGREN como las excepciones vagamente agitadas. Ojalá se aclare el panorama y se pueda disfrutar del artista sin condicionantes. ![]()


























