Son solo nueve canciones, apenas un suspiro condensado en media hora de música hermosa y sincera, pero es más que suficiente para que Sonio –Daniel Ardura (Alado Sincera), Josep Martí (Cataplaùsia) y Carles Viarnés (Urban Tactus)– expongan con mimo y aplomo su visión de la canción pop. Y su visión, ajustada hasta el límite de percibir únicamente lo indispensable, roza lo sobrecogedor para acabar dándose de morros con el intimismo extremo y apasionado. “De no estar”, de hecho, parece un intento por desvestir el pop y dejarlo en lo estrictamente básico (voces, guitarras suavemente punteadas y piano) y, a partir de ahí, acabar rellenando los huecos con sentido, sensibilidad e hipnóticos desarrollos instrumentales.
Tanto las voces como la sobrecarga de melancolía hacen inevitable pensar en Alado Sincera, aunque aquí la electricidad brilla por su ausencia y la intensidad, mucho más contenida, impregna gota a gota unas letras de amores cotidianos que se acaban ovillando entre arpegios apenas esbozados y canciones que aguantan el tipo con lo mínimo. El trío cita a David Grubbs y Dominique A, y aunque algo de eso sí que hay, “De no estar”, con estandartes como “Vida” y “Ella está en un punto”, se arrima por la vía de la sensibilidad a Espaldamaceta o a unos At Swim Two Birds en versión desnuda para acabar dando con un disco más que notable. ![]()


























