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ÁLBUM (1997)

SPIRITUALIZED Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space

Dedicated-BMG
SPIRITUALIZED, Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space
 

Disco reconstituyente, analgésico, antibiótico. Disco esencial que nos recuerda el mágico poder curativo de la música. “Emociones reales y letras directas sobre la ruptura amorosa y el vacío posterior que ninguna adicción puede llenar, aunque relatadas desde la sobriedad”, escribió Guillermo Z. del Águila en esta crítica. Indiscutible mejor álbum internacional del año 1997 según las listas publicadas en el Rockdelux 148.

Las primeras maquetas de Spacemen 3 eran más blues que space rock. Trece años después, Jason Pierce ha grabado un disco que, pese al título, suena más a Memphis o Nueva Orleans que a Houston o Detroit. Cierto es que este álbum tiene el poder sónico envolvente de Spiritualized, que te aísla en un espacio propio, pero no esperes un viaje alucinante por sonidos que crean imágenes abstractas, sino emociones reales y letras directas, sobre la ruptura amorosa y el vacío posterior que ninguna adicción puede llenar, aunque relatadas desde la sobriedad (tanta intensidad es imposible desde una nube). No es un disco para tomar drogas, sino una droga en sí, una medicina (de ahí el formato pastilla de las primeras copias) que resucita el papel curativo de la música entendida como religión. Puro gospel.

En realidad esta ha sido siempre la aspiración de Jason, pero se quedaba en el camino recreándose maravillosamente en el limbo de las sensaciones. En esta obra consigue conectar con las emociones “terrestres” y elevarlas a lo más alto (no en vano se ha pasado un año mezclando el sonido). Así, los mantras de soul de “I Think I’m In Love” te hacen vibrar, un descenso al infierno con Stockhausen (“The Individual”) te arranca el corazón y la estremecedora balada “Broken Heart” (clásica en el sentido de Schubert) te lo devuelve renacido. Cómo no, está la misma canción de siempre (“All Of My Thoughts”), ahora cubierta de azufre y óxido, y las viejas letanías (“Stay With Me”) se elevan hasta los ángeles. En el camino hacia el gospel no distingue géneros y amalgama toda la música que tiene “alma”: el crescendo que da título al álbum es un canon, “No God Only Religion” es música sacra y sónica a la vez. El bues ultrasónico de “Come Together” o “Electricity” (MC5 en el Mississippi), que ridiculiza a todos los músicos que van a Memphis y solo traen postales de casa de Jim Dickinson, y el voodoo eléctrico de “Cop Shoot Cop”, con Dr. John repartiendo pócimas lisérgicas al piano (intercala el himno británico entre convulsiones free jazz), convierten este gospel en satánico. Después de todo, el rock’n’roll siempre ha sido la música del diablo. Este enorme disco le marca otra puerta de entrada al siglo XXI.

“Broken Heart”.

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