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ÁLBUM (2006)

SR. CHINARRO El mundo según

Mushroom Pillow
SR. CHINARRO, El mundo según
 

Antonio Luque siguió con su buena forma tras “El fuego amigo” (2005). Y con “El mundo según” repitió, un año después, como vencedor del premio al mejor disco español de la temporada en las páginas de la revista. Un hito en la historia de Rockdelux. Y es que sus imprevisibles relatos sobre el amor y el desconcierto lo mostraban muy por encima del resto. Ramón Fernández Escobar se rindió ante el talento lírico –tan particular– del sevillano en esta crítica publicada en el Rockdelux 247, el mismo número donde aparecieron las listas con lo mejor de 2006.

Sr. Chinarro cambia de sello y de productor: Mushroom Pillow y Jordi Gil (Maga) suplen a El Ejército Rojo y a J de Los Planetas, partícipes clave en “El fuego amigo”, su aclamado trabajo de 2005 (mejor disco nacional para Rockdelux). Y “El mundo según” no se resiente en absoluto de ello. Quizá porque dos elementos aparecen invariables: la accesibilidad pop alcanzada entonces y esa sempiterna magia de Luque para retorcer el acervo popular hasta lograr un costumbrismo del absurdo. El que rime Kafka con tasca en la genial “Del montón” lo dice todo. Las irresistibles palmas flamencas de esta y un pasodoble jondo y acelerado como es “Gitana” ponen excepción “venenosa” en una obra donde musicalmente priman los sutiles entretejidos de guitarra, obra del propio Luque, de Gil o incluso del también teclista Israel Diezma. La banda básica actual, heredada de los directos, la completa Pablo Cabra como batería.

Persisten los apuntes de cuerda, aunque ya no colabore, como ocurrió en el anterior, Pedro Sanmartín (La Buena Vida) en funciones de arreglista. Y Luque canta espléndidamente, sin necesidad de contrapunto femenino, salvo en contados temas. Ejerce de pintor paisajista urbano (“La decoración”) o de cronista de viajes camino a Lusitania (“El lejano Oeste”). Tiende al Serge Gainsbourg sesentero en la paternal “G.G. Penningstone”, mezcla la vega con la base de Morón (“No dispares”), invita a imprevisibles comidas familiares (“Ni lo sé ni lo quiero pensar”) y es el único capaz de parodiar el “Esplendor en la hierba” y las verdades del barquero en un mismo corte. Impresiona la última recta de este disco excepcional: encuentro palpitante hasta la calma (“El mar de la tranquilidad”), rebeldía del insatisfecho (“Militar”) y amor derruido bajo la sorna (“La última cena”). Imparable.

“Del montón”.

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