Por regla general, la música contemporánea precisa rodearse de discurso para sentirse valorada. No suele ser el caso de Steve Reich, y no porque no le vaya rellenar su arte de un denso contexto teórico, sino más bien porque a lo largo de su extensa trayectoria ha sabido flirtear con audiencias y estilos muy diversos y proyectar los principios de ese minimalismo que ayudó a parir más allá de los cenáculos del elitismo musical. Así, para la tercera colaboración con el KRONOS QUARTET, Steve Reich optó por abastecerse de las grabaciones de las autoridades de control aéreo y del departamento de bomberos de Nueva York, y conmemorar el décimo aniversario del atentado del World Trade Center produciendo una de sus obras más concisas (apenas quince minutos en tres movimientos), inmediatas y, como él mismo define, “tersas”.
Sin recurrir al dramatismo sin sentido ni a los giros de tono que cabría esperar en el tratamiento de un tema tan espinoso como este, Reich produce un trabajo tremendamente emotivo pero comedido, un réquiem más reflexivo que impresionista coronado con tenues cantos hebreos que aportan un cierre de solemnidad al conjunto. Pero hay más: desvinculado del título general, y seguramente para hacer de lastre de lujo, el disco incluye la composición “Mallet Quartet” (2009), interpretada por SO PERCUSSION, para marimbas y vibráfono, también en tres movimientos, y la breve “Dance Patterns” (2002) para piano y xilófono, a cargo de Steve Reich And Musicians; dos Reich en uno. Qué más se le puede pedir al minimalismo. ![]()



























