Suede fueron una magnífica banda en directo, un entretenido aunque fugaz fenómeno mediático y un grandísimo grupo de singles, pero no tanto de álbumes. No obstante, como hablo desde los trampantojos del recuerdo, puedo equivocarme de medio a medio, claro. Así que estas hiperexhaustivas, requetecuidadas y superatractivas reediciones de todos sus trabajos se me presentan como una muy buena ocasión para volver a tasar a Suede.
Vaya por delante que, sobre el papel, estas cinco reediciones son modélicas como tales (que hay mucha engañifa en este terreno, todos lo sabemos). Todas cobran nueva vida en formato de digipack desplegable de dos CDs y un DVD. Todas incluyen el disco entero, las demos, las caras B de los singles y algún track extra de la época que toque. Todas vienen con clips, directos (algunos de ellos muy piratillas) y material audiovisual del período, así como entrevistas exclusivas realizadas hoy a Brett Anderson, que cambia de acompañante según el disco. Todas van sobradas de material gráfico (fotos, portadas), letras, info y textos ex profeso, a veces muy reveladores, de Brett. En fin, un rescate verdaderamente deluxe que acompaña cada álbum de toda la periferia creativa que lo rodeó.
Todo esto está justificado con los tres primeros discos, por supuesto, que son los que nos permitirían discutir aquello que decíamos antes de si Suede eran un grupo más de singles o de álbumes: más allá de la nota media de todas las canciones, hay algo parecido a un universo propio alrededor de “Suede” (1993), de “Dog Man Star” (1994) y de “Coming Up” (1996). Pero siento comunicar (y no creo que nadie se sorprenda) que no se puede decir lo mismo de “Head Music” (1999) y “A New Morning” (2002): esta nueva vestimenta de lujo les va muy grande. Reeditar un disco con hechuras de gran obra ni prestigia ni reivindica ni hace mejor un álbum mediocre. De hecho, y entre nosotros, diría que es una estrategia más bien absurda.


























