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ÁLBUM (2010)

SWANS My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky

Young God
SWANS, My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky
 

Pegatinas en el disco, comunicados en su página web: esto NO es una reunión, NO es nostalgia estúpida, NO es una repetición del pasado. Palabra de honor de Michael Gira, una de las fuerzas más intensas e inconformistas del rock outsider norteamericano desde que en 1982 entregara esa bofetada en formato 12” llamada “Swans”, cuatro canciones rudas y violentas que lo encuadraron en la efervescencia de la no wave neoyorquina sin que él buscara alianzas ni etiquetas. Gira siempre ha ido a su bola, tanto en la opulenta y variada carrera de su grupo motriz (Swans) como en solitario, en la esporádica reencarnación como Skin o en Angels Of Light, su faro desde que los Cisnes hicieran mutis por el foro con el monumental doble CD “Soundtracks For The Blind” (1996). Catorce años después, cuando nadie lo esperaba, Gira decide reactivar a Swans. Pero no lo llames reunión: puede correr la sangre...

En el limbo digital de información que hemos creado, es probable que este renacimiento pase de puntillas como una anécdota más entre los tejedores del gusto y los prescriptores de “tendencias”. Gran error: “My Father Will Guide Me Up A Rope To The  Sky” merece el estruendoso aplauso del acontecimiento, gotea sabia fresca sobre la trayectoria de una de las mentes más lúcidas y excesivas del rock con vísceras de las tres últimas décadas. El pálpito le vino a finales de 2009: sus nuevas canciones no las veía encuadradas a su nombre ni como un nuevo álbum de Angels Of Light. El despertar de Swans estaba en marcha. Y para poder financiarlo, Gira grabó mil copias de “I Am Not Insane” (2010), maquetas de las canciones a voz y guitarra acústica previstas para este recomienzo. Las puso a la venta en la web de Young God. Se agotaron en dos semanas. Con las demos listas, ensambló un line-up que, además, estuviera dispuesto a subir de nuevo a un escenario y que incluía a fieles como Norman Westberg, Christoph Hahn, Thor Harris y Bill Rieflin. Impresiona ver, escuchar, cómo la desnudez de “I Am Not Insane” ha florecido en el nuevo álbum con una instrumentación voluptuosa, hipnótica y apocalíptica. Sin perder la esencia, respaldando la intuición de Gira de que estos temas estaban llamados a ser remodelados por la fuerza motriz de unos Cisnes en estado de gracia que combinan los borbotones violentos de los ochenta con su lirismo melódico más reciente.

 
SWANS, My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky

La desnudez de “I Am Not Insane” ha florecido en el nuevo álbum con una instrumentación voluptuosa, hipnótica y apocalíptica.

 

Los nueve intensos minutos de la inicial “No Words / No Toughts” marcan el tono con la larga introducción instrumental que va escalando hasta que entra la voz ceremonial de Gira y el crescendo revienta en lava eléctrica. No, esto no es nostalgia ni repetición. Aquí hay vida, el cuaderno de bitácora de un hombre y sus obsesiones –religión, muerte, redención, avaricia, amor– deslumbrando otra vez en pleno siglo XXI.

A partir de aquí, un trayecto de contrastes que cruza el arroyo acústico de “Reeling The Liars In” –con sus imponentes coros masculinos y un Gira que eriza la piel cuando suelta “Here is my tongue, now cut out my sin”– con la tensión épica de “Jim” –con sus reminiscencias blues y una atmósfera que a un servidor le lleva hasta “The Carny” de Nick Cave–, los riffs repetitivos de la densa y agresiva “Eden Prison” –con más amenazantes coros masculinos– con la dolorosa, dañina “My Birth” –desesperación noise sin afectación–.

“You Fucking People Make Me Sick” es el único corte que no se descubrió en la maqueta: una joya de delicadeza pastoral y cacofonía nutritiva interpretada por Devendra Banhart y la hija de 3 años de Gira, Saoirse, que comienza con notas de arpa de boca, se expande con las mandolinas de Grasshopper (Mercury Rev) y estalla con soplidos de trombones y trompetas.

“My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky” acaba con el lento oficio de “Little Mouth” mientras la música se desvanece y la garganta barítono de Michael Gira se queda sola en un final a capela que limpia y reconforta. Broche de oro a unos Swans versión 2010 que han envasado alguna de la música más lírica, abrasiva, tensa, vigorosa y bella del año. Aleluya.

“No Words / No Thoughts”.

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