×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

REEDICIONES (2015)

THE ALLMAN BROTHERS BAND Idlewild South (Deluxe Edition)

Mercury-Universal
THE ALLMAN BROTHERS BAND, Idlewild South (Deluxe Edition)
 

Después del fracaso comercial de un primer disco espléndido (y feroz), The Allman Brothers recibieron presiones de Atlantic para que se trasladaran a Los Ángeles y funcionaran como una banda de rock estándar. La respuesta fue un “jodeos” e “Idlewild South” (1970): un puñado de canciones (siete) que, bautizadas con el nombre de su local de ensayo y pabellón de esparcimiento, afirmaban con más cabezonería que nunca su idiosincrasia sureña a la vez que expandían su estilo.

Al margen de blues-rock mastodóntico y maximalista con escapes al jazz, Gregg Allman empezó a despuntar como uno de los grandes compositores del rock norteamericano, heredero directo de Fogerty: “Midnight Rider” todavía hiela la sangre. Y también demostró que en el difícil terreno del blues-soul era un singer-songwriter que podía mirar directamente a la cara a los clásicos negros: una balada soul como “Please Call Home” no desmerecería en un grandes éxitos de Solomon Burke. La guitarra slide de su hermano ganó en expresividad –casi una voz humana– y Dickey Betts empezó a introducir la comercialidad country.

Curiosamente, y para los que piensen que los Brothers son un tocho, hay que advertir que solo una de las canciones (la mítica y algo coñazo instrumental “In Memory Of Elizabeth Reed”) supera los cinco minutos. En esta espléndida reedición, los ejemplos de los Brothers como jam band desbocada aparecen en el CD extra y los bonus tracks: son barbaridades como una “Mountain Jam” –en directo, 45 minutos, más larga que en “Eat A Peach” (1972)– en la que, si exceptuamos los diez minutos de solo de batería, se muestran como los psiconautas indiscutibles que, en su momento, navegaron por la cosmic american music.

“Midnight Rider”.

Arriba