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REEDICIÓN (2011)

THE BEACH BOYS The SMiLE Sessions

Capitol-EMI
THE BEACH BOYS, The SMiLE Sessions
 

Hablamos del disco perdido por excelencia: el “SMiLE” de los Beach Boys, la obra inacabada de Brian Wilson que debería haberse editado en 1967 para competir con los mejores álbumes de la década de los sesenta. En ese brillante reto, Brian Wilson se perdió para siempre en el camino de vuelta a la realidad. Finalmente, una mastodóntica reconstrucción de aquellas sesiones eternas, disponibles en varios formatos, nos devolvieron esta incómoda verdad por todos sabida: Brian Wilson fue un genio y pagó con su raciocinio por ello. Indiscutiblemente, mejor reedición del año 2011 en el Rockdelux 302. Esta es la crítica que escribió David Morán sobre este festín inacabable.

Cuenta la leyenda que Brian Wilson tuvo un sueño y, acto seguido, se volvió majara. Ese sueño, incubado como una gripe en una gigantesca caja de arena, tenía que ser su segundo zurdazo en la cara del pop tras “Pet Sounds” (1966) y su genial e insuperable anticipo al “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de los Beatles. Un proyecto llamado a hacer historia que, sin embargo, se acabó convirtiendo en el disco interruptus y fantasma más famoso de todos los tiempos. Y así habría seguido, olvidado y troceado en álbumes como “Smiley Smile” (1967), “20/20” (1969) o “Surf’s Up” (1971) de The Beach Boys, si el propio Wilson, saneado y rehabilitado, no se hubiese animado a regrabar su propia versión del disco en 2004, germen de esta asombrosa revisión que, cuarenta y cinco años después de su inicio, no deja ningún cabo suelto. Y así, con el pop hincando la rodilla ante el genio superlativo de Brian Wilson, “SMiLE”, obra que debería haberse editado en 1967, ve por fin la luz en una estratosférica edición de lujo con cinco CDs, dos vinilos, dos singles, un libro repleto de imágenes y anécdotas y un póster desplegable. Esta es, sin embargo, la versión monumental para enfermos sin cura: existen también una edición sencilla y otra en doble CD para quien pueda pasar sin esos dos discos dedicados por completo a las canciones “Good Vibrations” y “Heroes And Villains” y su obsesivo proceso de grabación. Tan obsesivo y enfermizo que, a medida que se suceden los discos y la música se interrumpe con la voz de Wilson y sus directrices en el estudio, sorprende que el resto de la banda no acabase atizándole con el piano en la cabeza.

 
THE BEACH BOYS, The SMiLE Sessions

En la tienda-para-fumar-marihuana del salón de la casa de Brian Wilson (con Banana: ladridos en “Pet Sounds”). Foto: Guy Webster

 

Porque, como verán, “The SMiLE Sessions” no solo exhuma el disco que los californianos dejaron tirado de cualquier manera hace cuatro décadas, sino que documenta minuciosamente una grabación que avanza paralela a la desintegración mental del propio Wilson. Algo más o menos lógico si tenemos en cuenta que lo que pretendía era ir más allá del pop, creando algo así como una sinfonía épica y deslumbrante con la que celebrar la cultura norteamericana. Un reto colosal para el que se alió con Van Dyke Parks, transformó el estudio en un auténtico laboratorio de manipulación y superposición sónica, enredó voces, creó laberínticas melodías y, en fin, acabó con la paciencia de sus socios haciéndoles grabar con cascos de bombero y extravagancias por el estilo.

La música, sin embargo, sigue siendo gloriosamente deslumbrante, con esos tres movimientos perfectamente retratados en la edición en vinilo –la cuarta cara está dedicada a extras– y un puñado de deliciosas miniaturas que no son sino obras maestras del pop. A saber: “Surf’s Up”, “Heroes And Villains”,“Cabin Essence”, “Child Is Father Of The Man” y otras pinceladas de glorioso genio que se ven aquí complementadas por todo tipo de planos frontales, laterales y escorzados, preciosas versiones desnudas de “Surf’s Up”, curiosas interpretaciones como la que el fotógrafo Jasper Dailey brinda de “Teeter Tooter Love”, reveladores diálogos entre Wilson y los músicos, y un sinfín de detalles y recovecos que convierten esta majestuosa recuperación en uno de los acontecimientos de la temporada.

“Good Vibrations”.

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