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ÁLBUM (1999)

THE FLAMING LIPS The Soft Bulletin

Warner
THE FLAMING LIPS, The Soft Bulletin
 

A pesar de que Half Nelson no aplaudió incondicionalmente las intenciones de The Flaming Lips en este disco, como se comprueba en esta crítica, fue escogido el mejor del año 1999 por el grueso de redactores y colaboradores de la revista en el Rockdelux 170. Debajo, un ejemplo de “The Soft Bulletin”: suena “Race For The Prize”, la pieza más emblemática del álbum.

Me apunto a la teoría de J y Florent de Los Planetas (ver Rockdelux 163) por la que “Deserter's Songs” es el disco menos excitante de la carrera de Mercury Rev. Lo mismo me pasa con el presente “The Soft Bulletin”, que después del sobrevalorado Zaireeka de 1997 (nunca un disco que nadie ha podido escuchar ha sido tan alabado) representa un remanso de paz en la alocada carrera de los de Oklahoma. Según el propio Wayne Coyne, la realización de “Zaireeka” y su búsqueda de sonidos que nunca antes hubieran sido oídos dejó exhaustos a The Flaming Lips, aunque supongo que la salida del guitarrista Roland Jones tiene algo que ver con esta placidez. Por eso, con la producción del Mercury Rev Dave Fridmann, este es un disco tranquilo, atmosférico, “no experimental, sino fruto de la experimentación”, como si a Brian Wilson le hubiera dado por la carrera espacial en lugar de por el surf.

En un mar de sonido (piano, vientos, arpa, bajo inflamado…) que evita el silencio a toda costa (“si cesara todo sonido durante tan solo veinticuatro horas, los suicidios se contarían por millones, quizá incluyendo el mío”), la ambigüedad de los textos de Coyne, que además canta como si fuera un astronauta abandonado (quizá el de la portada), le permite jugar con el concepto de exploración, de viaje. Pero sin desvelarnos si se refiere a un viaje real, espacial, al exterior (como parecen indicar las notas aclaratorias de algunos de los títulos) o a un viaje interior, mental, introspectivo. Así se nos habla de la pugna de dos científicos por adelantarse en un descubrimiento que “salve” a la humanidad (“Race For The Prize”, un tema inédito en la historia del rock), de ir a hacer la compra y percibir la expansión del universo (“Suddenly Everything Has Changed”), de la química del amor y del Big Bang (“What Is The Light?”), de sentir la ingravidez (“Slow Motion”) o de la indisolubilidad de vida y muerte (“Feeling Yourself Desintegrate”).

Este es un disco más que notable, pero que está constantemente priorizando el sonido sobre las canciones, algo que no es precisamente lo que el cuerpo me pide en este momento. Sin embargo, todos aquellos que disfrutaron con “Deserter's Songs” o “Ladies And Gentleman We Are Floating In Space” (Spiritualized) recibirán otra lección de rock adulto que les dejará totalmente satisfechos.

“Race For The Prize”.

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