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ÁLBUM (1981)

THE HUMAN LEAGUE Dare

Virgin
THE HUMAN LEAGUE, Dare
 

Human League lideró el tecno-pop de principios de los ochenta. “Dare” (1981) y el posterior álbum de remezclas “Love And Dancing” (1982) fueron celebradas producciones de Martin Rushent. Esta es la crítica del disco que escribió Félix Suárez en el Rockdelux 200, especial donde escogimos los doscientos mejores álbumes internacionales del siglo XX. “Dare” ocupó el puesto 183 en ese listado.

Increíblemente recuperados de la ruptura con los dos “músicos” del grupo –Ian Craig Marsh y Martyn Ware, quienes fundarían la British Electric Foundation y poco después Heaven 17–, el cantante Phil Oakey y el encargado de los visuales Philip Adrian Wright reaparecieron con una The Human League que abandonaba la crudeza a lo Suicide para lanzarse en busca de la perfección pop. Aprendieron a tocar un poco el sintetizador, reclutaron como coristas a dos chicas que habían conocido bailando en un club de su Sheffield natal (Susanne Sulley y Joanne Catherall, futura señora Oakey), pusieron a Ian Burden y al ex Revillos Jo Callis a cargo de las máquinas y la composición, y bajo la producción de Martin Rushent fueron soltando un single tras otro a lo largo del año, “Boys And Girls”, “The Sound Of The Crowd”, “Love Action (I Believe In Love)” y“Open Your Heart”, hasta culminar en este “Dare” (1981) que prescindía del primero, pero aún se reservaba el golpe de gracia de “Don’t You Want Me”, el definitivo himno del tecno-pop para los restos.

El ideal sonoro de Kraftwerk llegaba a las radiofórmulas por medio de estribillos y juegos melódicos dignos de Abba, dejando a las máquinas hacer su luminoso trabajo y sustituyendo los elaborados conceptos futuristas y la frialdad vocal por historias atemporales de ex camareras que abandonan a su pigmalión, celebraciones del amor, el bullicio nocturno y “el material del que están hechos los sueños” (con homenaje revelador a los Ramones) o el atentado a una celebridad indeterminada (“Seconds”). Los riffs marciales de “The Sound Of The Crowd” y “Do Or Die” y el flequillo lateral de Oakey sirvieron de modelo a los new romantics que vendrían poco después, aunque La Liga Humana decidió continuar su propia estela. Todavía dejaron joyas como “Mirror Man” o “(Keep Feeling) Fascination” antes de empezar a diluirse en un recuerdo que han reactivado esporádicamente desde entonces.

“Don’t You Want Me”.

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