×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (2005)

THE MONTGOLFIER BROTHERS All My Bad Thoughts

Vespertine & Son-Green Ufos
THE MONTGOLFIER BROTHERS, All My Bad Thoughts
 

Las nuevas canciones de Roger Quigley y Mark Tranmer llegan justo a tiempo para hacer mejor el crudo invierno a los corazones solitarios. Por fortuna, el dúo no ha cambiado en absoluto su hipersensible visión de la música pop: suaves, sutiles, delicados, su misión pasa de nuevo por imaginar a un Morrissey sadcore sobre un fondo que mezcla la música de cine más intimista y evocadora (Michel Legrand) con el moderno minimalismo (Michael Nyman), apelando a la emoción con una exquisitez aún mayor que unos The Blue Nile o unos Talk Talk, que ya es decir mucho. La única evolución de The Montgolfier Brothers es cuesta abajo: hacia el pozo donde se juntan la decepción con el remordimiento, el infierno del amor perdido y su llama inextinguible, el desierto de la ausencia de quien más hayas amado.

En efecto, “All My Bad Thoughts” es el disco más desolado nunca grabado por esta pareja de románticos empedernidos que, por momentos, sobreviven a través de ese humor sin mucha gracia salido de la aflicción. No podía esperarse otra cosa de un álbum cuyo soberbio tema de avance, “Journey’s End”, quizá lo mejor del lote, se basa en la sensación de parálisis y la penosa nostalgia que siguen a la ruptura amorosa. En el disco se suceden grandes momentos de una amargura pareja: la apertura “The First Rumours Of Spring”, la doliente pieza titular o esa final y mortal “It’s Over, It’s Ended, It’s Finished, It’s Done”, o un Roger Quigley de voz tenue y quebradiza tratando de aprender, a base de repetírselo a sí mismo sin cesar, que toda la historia se acabó, ya está, ya no es suya, ya nunca volverá. Emoción pura y dura.

“Journey's End”.

Arriba