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ÁLBUM (1982)

NIGHTINGALES Pigs On Purpose

Cherry Red-PDI
NIGHTINGALES, Pigs On Purpose
 

Juan Cervera comentó en el Rockdelux 78 (septiembre 1991), en la sección Flashback –lugar de rescate de joyas discográficas–, el primer álbum de Nightingales, tratado de post-punk que pasó desapercibido en la incipiente escena indie de principios de los años ochenta. Un disco del activo instigador del pop underground inglés Robert Lloyd –un hombre sin suerte pero con un gran talento– que merecía una nueva oportunidad: Vinilísssimo reeditó en vinilo “Pigs On Purpose” (1982) en 2014 (ver aquí).

No es un caso aislado, claro, pero incluso en la zona independiente Robert Lloyd es un hombre sin suerte. Activo instigador del underground pop inglés desde el incio de la década de los ochenta, su recuperación el año pasado vía Virgin con el álbum “Me And My Mouth” (1990) no hizo mucho por su rehabilitación: la prevista colección de buenas críticas y la tibieza del público. Es probable que la recuperación recientemente auspiciada por Demon (“What A Scream”) de la trayectoria de los Nightingales, su exgrupo, ayude a valorar con más juicio la aportación de un talento realmente singular. Nightingales (1980-86) publicaron en vida cuatro álbumes: “Pigs On Purpose” (1982), “Hysterics” (1983), la recopilación “Just The Job” (1984) e “In The Good Old Country Way” (1986); antes, Lloyd había pasado fugazmente por The Prefects y luego se le encuentra asociado con la impagable Vi Subversa de Poison Girls (un 45 como Bob & Vi), produciendo a los efervescentes Fuzzbox o publicando con sus The New Four Seasons algunas magníficos singles en In Tape.

“Pigs On Purpose” todavía inquieta en pleno 1991, es un disco capaz de plantar cara –y vencer– a la mayor parte del pop alternativo que inunda las actuales emisiones de John Peel.

Guitarras rasposas y poco complacientes, el desparpajo vocal de Lloyd, estribillos volátiles, potencia rítmica. Canciones. Se podrían buscar paralelismos con The Fall y no sería descabellado, o con algunos ecos de Joy Division (aunque sin la angustia de estos). Aquí se encuentra “The Crunch”, uno de los diamantes del indie pop (¿no, Wedding Present?), pero todo el disco está repleto de radiaciones magníficas, como el a capella “Well Done, Underdog”, “The Hedonists Sigh” o “Use Your Loaf”. Y no es nostalgia. Es la gozosa sorpresa de revisitar los vigentes sonidos de un grupo injustamente relegado al olvido. Compruébenlo con la citada compilación o buscando este “Pigs On Purpose”: la edición española de PDI (1983) todavía se pudre en algunos cajones de rebajas por poco más de 200 pesetas.

“Blood For Dirt”.

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