USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (1993)

PALACE BROTHERS There Is No-One What Will Take Care Of You

Drag City
PALACE BROTHERS, There Is No-One What Will Take Care Of You
 

El debut de Palace Brothers. Hablamos de un sonido mortecino propio del slowcore-blues que supuró country y folk de una manera muy poco ortodoxa, abriendo las puertas a un lo-fi que, en paralelo, fue bandera generacional para muchas bandas de la época. “There Is No-One What Will Take Care Of You” ocupó el lugar 158 de los imprescindibles del siglo XX que apareció en el Rockdelux 200 (esta es la crítica que escribió Juan Manuel Freire en aquel celebrado número de octubre de 2002). Debajo puede escucharse el tema titular de “There Is No-One What Will Take Care Of You”. Y aquí se puede leer un extracto del capítulo dedicado a este LP en el libro “Bonnie ‘Prince’ Billy por Will Oldham” de Alan Licht (2012).

Sin créditos, ni foto de familia ni biografía, “There Is No-One What Will Take Care Of You”, el primer testamento de Palace Brothers, surgió de lo desconocido para dar una vuelta de tuerca a la tradición musical estadounidense, al folk, al country y al blues primigenios. Renovando esas raíces por medio de la electricidad fangosa y chirriante propia del punk, Will Oldham proponía una alternativa de peso a la guerrilla de fogueo del grunge, una música unida al pasado –aferrada a él–, pero alimentada por una literatura y una energía personales. El cowboy de Louisville, Kentucky, venía a actuar como roca de tristes, algo que consiguió con creces en este desarmante comienzo y que hoy todavía consigue, convertido en clásico y en garantía de emoción.

Claustrofóbico, jadeante y absolutamente venenoso, “No existe nadie que vaya a cuidar de ti” (1993) era un oscuro compendio de crescendos y estrangulaciones que apostaba por la autoflagelación. Con “Riding”, una elegía al amor incestuoso de una emotividad casi peligrosa, como segmento básico, y la demencial pieza titular anulando cualquier esperanza de salvación en la bondad de los extraños, se elevaban preguntas acerca del poder divino (“O Lord Are You In Need?”), miradas apesadumbradas al ayer (“I Had A Good Mother And Father”) y una oda a la perdición cerca de la parodia, “(I Was Drunk At The) Pulpit”: “Estaba bebido en el púlpito, sabía que hacía mal / Y me marché a medio sermón, atraído por una canción de bar / Los bancos crujieron y se giraron para verme marchar / Y me saqué una botellita del bolsillo”.

Oldham entregó una serie de sangrantes lamentos poéticos que, entre el Viejo Testamento y la Nueva Carne, hablaban de alguien desesperado por dar con alguna forma de redención. Todavía no la ha encontrado: oigan a Bonnie “Prince” Billy. Y, qué duda cabe, con su fracaso ganamos todos.

“There Is No-One What Will Take Care Of You”.

Arriba