×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

ÁLBUM (1991)

THE WEDDING PRESENT Seamonsters

RCA-BMG
THE WEDDING PRESENT, Seamonsters
 

Hay unanimidades inexplicables, insólitas. Cuando salió el segundo álbum de The Wedding Present, “Bizarro” (1989), prácticamente toda la crítica se empeñó en saludarlo como el típico segundo disco de grupo que ha destacado con el primero, y lo despacharon rápidamente diciendo que los chicos seguían ofreciendo lo mismo, bien ofrecido sin más. Aquel era un álbum valiente, de búsqueda de nuevos caminos, como este espléndido “Seamonsters”. The Wedding Present están haciendo un esfuerzo muy notable para renovarse en cada disco, siendo fieles al mismo tiempo al estrechísimo margen de maniobra que se marcaron desde el principio: solo pueden utilizar ritmo, guitarras rítmicas y voz, sin un solo punteo ni adornos instrumentales de ninguna clase. Bien, pues sin salirse de la norma, aquí están los chicos de Leeds sonando nuevos, inspirados y más penetrantes que nunca, con la producción casi en la sombra de Steve Albini.

Todo hay que decirlo: David Gedge es el responsable de que el grupo tenga canciones espléndidas. Las melodías que canta, a veces con voz tremendamente suave, son siempre el punto que da luminosidad a unas canciones que han sustituido la velocidad en el rasgueo de las guitarras por un sonido mucho más denso, más cercano a Sonic Youth (a quienes recuerda mucho el final “Lovenest”). El juego de intensidades es la base del disco. Ahora también saben tocar suave (como hicieron en el “She’s My Best Friend” de la Velvet) y las oleadas de sonido, apoyándose a veces en guitarras acústicas, son la herramienta principal en este trabajo austero, contenido, fiel y nada complaciente.

“Lovenest”.

Arriba