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ÁLBUM (1986)

THE WOODENTOPS Giant

Rough Trade-Nuevos Medios
THE WOODENTOPS, Giant
 

Al habla con Rolo McGuinty.

–La gente dice de The Woodentops que es un grupo psicodélico…

“La gente dice ‘psicodélico’ cuando intenta explicar algo de lo que no tiene ni idea”.

Rolo es el cabecilla de los Woodentops. Y los Woodentops no son otra cosa que Rolo McGuinty, principalmente, y cuatro amigos más. De un tiempo a esta parte –desde la edición en 1984 de su single “Plenty”– han conseguido hacerse oír en Inglaterra por valores adquiridos con resonante pompa: Morrissey avaló sus inicios y la Rough Trade, hábil ella, los tomó rápidamente en sus brazos. Pero que quede claro: ni son de Mánchester –aunque al principio así lo entendimos algunos– ni nada tienen que ver con los Smiths. ¿Aliviado, eh?

Tres singles más –“Move Me”, “Well Well Well” y “It Will Come”– y la edición de un mini-LP recopilándolos –“Straight Eight Bushwaker” (1985), producido por un Andy (XTC) Partridge absolutamente anónimo y editado aquí por Nuevos Medios– preceden al primer LP oficial, “Giant” (1986), cuyo adelanto a 45 fue “Good Thing”, incluido en el 33 de marras. Disponen ya de un nuevo e inédito sencillo, “Everyday Living”/“Why”. Y es que estos chicos son de los que tampoco paran. Pero lo que realmente ocurre es que Rolo McGuinty, de historia espigosa junto a Jazz Butcher y Teardrop Explodes (grupos con los que trenzó buenas amistades), se cree muy listo. Al parecer es consciente de que su talento le permite cierta arrogancia de planta y discurso. Y lo peor del caso es que el hombre tiene razón. Sí.

Ya en “Straight Eight Bushwaker” lo demostraba: su soplido de voz cansina y su disparatado abanico de posibilidades rompían un poco los esquemas del oyente inadvertido. A la primera desconcertaban, a la segunda complacían y a la tercera entusiasmaban. “Steady Steady”, por poner un ejemplo, se convertía en una dramática sintonía de extremaunción nada corriente: los pelos de punta una y otra vez; y es que la agónica historia era absolutamente real. En “Giant” (editado en España con más de medio año de retraso), Benny Staples sustituye a la batería a Paul Hookham. El resto sigue en su sitio: Simon Mawby (guitarra), Alice Thompson (teclados), Frank de Freitas (bajo) y, claro, el imprescindible Rolo (material acústico y voz).

Una vez oído, nada que temer; ellos continúan jugando con talento y perspicacia. No se anclan en un patrón y se adentran en capítulos de comedida histeria o de inocente perversidad, según el caso, a través de espirales concéntricas de las que escapan para regresar y, acto seguido, para volver a huir. Y así sucesivamente: correrías no previstas de antemano que se asimilan a medida que la silueta de la canción va creciendo hasta caer y desaparecer por el reverso de la pendiente. Woodentops o cuando lo difícil aparenta ser lo más fácil, simplemente, sin más. Por ejemplo, música de viaje geográfico: del eurodisco apagado al jazz recatado, del folk seudo-free al etno indescifrable, de la eléctrica ranciedad de provincias al embalaje acústico, todo respaldado por una voz ofensiva que encuadra las melodías, ya sean ensoñaciones bucólicas o carreras xilofonizadas, dentro de una tradición británica de (válidos) ritmos de los 80. Woodentops, no obstante, apuestan por darle la vuelta a una salida ya muy gastada. Y así es como pueden aparecer, por ejemplo, rockabillys trepidantes (“Travelling Man” y “Love Train”), singulares homenajes a la trompeta de Herb Alpert (“Give It Time”), tímidos órganos de fuste gótico (“Get It On”), piezas de radiante antijazz (“Last Time”) o despistados acordeones llenos de salitre (“So Good Today”).

La labor de Rolo al frente de Woodentops recuerda, en cierto modo, al liderazgo de Bid en los ya desaparecidos Monochrome Set: despliegue rítmico supeditado a formas coherentes de entender las melodías, elegancia de arreglos, fertilidad de ideas y una premeditada dispersión en el concepto resultante, lo que a la postre etiqueta su trabajo. Un disco demoledoramente correcto. Un buen disco. Lo que, en definitiva, debería ser siempre un disco.

“Travelling Man”.

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