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ÁLBUM (2009)

THE xx xx

Young Turks-Popstock!
THE xx, xx
 

The xx deben ser el caso de hype más raro de los últimos tiempos. Primero porque no solo están a la altura de lo que se dice, sino que lo superan. Y segundo porque su delicado pop carece de brillo efectista para abrazar ideales valiosos y algo extemporáneos: el minimalismo, la síntesis, un esencialismo bressoniano; abrazar lo mínimo para lograr lo máximo. No deja de resultar sorprendente que unos chicos de 2009 de apenas 20 años –tres de los cuatro aún viven con sus padres– se hayan entregado a este proyecto de “menos es todo” y que, además, hayan emergido del desafío con matrícula, entregando una ópera prima de extraña madurez que figura ya entre los más firmes candidatos a disco del año.

En el sello Young Turks tuvieron la feliz idea de no apresurar en la producción a sus últimos cachorros, sino dejarles practicar en un estudio durante dos años hasta tener del todo listo su sonido. Aquello que podría pasar por sencillez es en realidad depuración. En el ideal de pop melancólico de The xx, cada rasguño de guitarra, golpe de caja de ritmos o superposición vocal entre Oliver Sim y Romy Madley Croft es importante, necesario y deja huella en el corazón. Su mezcla se alimenta de múltiples estilos –R&B, hip hop, dubstep, el legado clásico de 4AD– y referencias –Aaliyah, Radiohead–, pero nunca de modo evidente; los elementos están ahí pero no se exhiben, sino que se asimilan a la perfección en el sutil ideal de un sonido cavernoso que recuerda a las producciones de Martin Hannett.

The xx no solo piensan en composiciones de plano; también piensan mucho en sexo, motor de la mayoría de sus canciones furtivas y nocturnas. Así, su disco puede ser uno de los más exquisitamente cool de la memoria reciente, pero también una oda ardiente a los deseos indeseables y a la incapacidad para funcionar sin el otro. De eso nos hablan “Basic Space” –uno de los singles del año–, la balada casi a capela “Shelter”, “Infinity” –algo así como una versión no acreditada de “Wicked Game” (Chris Isaak)– y los que pueden ser los dos temas más irresistibles del lote, “Heart Skipped A Beat” y el sublime, infinito –pese a durar algo menos de tres minutos– “Islands”: “I am yours now / So now I don’t ever have to leave / I’ve been found out / So now I’ll never explore”. Nosotros, a nuestra vez, somos vuestros.

“Crystalised”.

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