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ÁLBUM (2011)

TU MADRE Valentina

Producciones Doradas
TU MADRE, Valentina
 

Ojo, mucho ojo, a Tu Madre: este disco nace con vocación deliberadamente underground  –descarga libre, edición limitadísima en vinilo– y puede pasar desapercibido. Así que repito, ojo: porque “Valentina” es un pedazo de obra de arte y uno de los discos “alternativos” más fascinantes que se han hecho aquí desde ni se sabe. Lios, Elena y Jangla ya nos erizaron las orejas con su EP homónimo de 2008, pero esto es muy serio. Parece un artefacto olvidado de la no wave neoyorquina que ha emergido ahora sin pedir permiso. O un trío de folk cubista recopilando partituras de una etnia que solo existe entre las cuatro paredes de su habitación.

“Valentina” es esquelético y caliente, punzante y tierno, alocado y serio. Guitarras como cuchillas oxidadas, percusiones con eco, voces calibradas en un frenopático. Está habitado por frases que te dejan clavado en el pasillo y mirando de reojo a las sombras: algo acecha, algo se mueve e hierve la sangre. “Valentina” es peligro y amor, angustia y fiesta. Es arte sin arty, loft sin ventilación, poesía automática y álbum de fotos en blanco y negro, postales de desván polvoriento.

Es (en espíritu) The Slits y Lora Logic, Ut y Malaria!, Teenage Jesus & The Jerks y The Shaggs, The Modern Lovers, Moe Tucker y ESG. Y Pérez Prado: se comen “Caballo negro” y se quedan, nos dejan, tan a gusto. Es blues de arroyo contaminado (“Roberto”), funk sin cicatrizar (“Malaria”) y folk de piedra y musgo (“Los dientes”). Y con una canción (“Maricarmen”) que es como una muñeca rusa abriéndose en un prado de Chernóbil: familiar, rara, única.

“Valentina” es actitud llevada a buen puerto, un triunfo del DIY en veintidós minutos de gloria para guardar con cariño en el disco duro. Yo ya he avisado.

“Caballo negro”.

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