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ÁLBUM (2010)

ÚRSULA Hasta que la soledad nos separe

Foehn
ÚRSULA, Hasta que la soledad nos separe
 

David Cordero siempre ha dejado que los trazos de la música que le obsesiona dicten el guión sonoro de los discos de Úrsula. Primero vistió las camisas de fuerza de Codeine, Red House Painters y los primeros Migala; a continuación aprendió a simular los latidos de un corazón escéptico con ritmos construidos con un ordenador, abrumado por la artesanía digital que Hood derrocharon en “Cold House” (2001) o la melancolía cinemática de Julien Neto. Palpó la música en imágenes de las películas de Lynch y saqueó tres temas de los Misfits para devolver tres versiones cargadas de Orfidal. Con los años, fue racionando las palabras y los acordes hasta dejarlos en suspensión en “Mejor seguir al silencio” (2009), junto a Juan Luis Castro al bajo, con solo tres temas cantados y un sonido en equilibrio entre enjambres de ambientes, esculpidos con guitarras tratadas, y el pulso de la electrónica. La influencia de otra música, marcada por el uso del espacio y de las atmósferas –de Tim Hecker a Stars Of The Lid, pasando por The Sight Below–, acabó por aflorar en Cordero, que limitó el sarcasmo de sus letras a los títulos de estos temas y a unas pocas estrofas para aprender a hablar a través del sonido.

Si fue capaz de hacerlo es por dos razones: la primera es que es un músico formidable, que llevaba años rastreando esa forma de hacer música, respirándola y haciéndola suya lentamente; y la segunda es que ha construido estos temas a través de la exploración, no de otros músicos o de un código estético concreto, sino de sí mismo. Todo eso ha desembocado en “Hasta que la soledad nos separe”. En la mayor aventura de toda su carrera, Cordero ha perdido cualquier punto de referencia –las líneas de guitarra, las palabras o incluso los ritmos– en un álbum masterizado por Rafael Anton Irisarri, hecho de dos mitades distintas (una cargada con cuerdas lentas y otra que introduce esbozos de piano), que acorta el recorrido entre su corazón, su estómago y la salida de audio.

Etiquetas: 2010
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