El principal motivo para la aparición de los grupos de chicas en los conservadores años sesenta fue la necesidad de dar salida a la desbordante producción de los compositores residentes de los estudios (Phil Spector, Joe Meek, Jack Nitzsche o los primeros tiempos de Tamla Motown). Que luego las feministas, las riot grrrls o los aficionados a los grupos comandados por mujeres hayan hecho del pop femenino clásico el santo y seña de la sensibilidad femenina en la música es otra historia. Todo comenzó por motivos más pragmáticos que idealistas. La oportunidad que permitió a bandas como Martha & The Vandellas, THE RONETTES o THE SHANGRI-LAS gozar de éxito y fama en unos años aún marcados por la represión sexual vino gracias a la más pura necesidad masculina.
En Rhino, el sello con más experiencia a la hora de compilar y presentar exquisitamente cualquier tipo de material, se han permitido el lujo de ser los primeros en recopilar una selección de temas que no siempre coparon las listas de los primeros sesenta, pero que definen a la perfección la colisión entre el rhythm’n’blues y el pop que dio forma a un nuevo género en el rock’n’roll. Los girl groups se desmarcaron del rock masculino aportando una actitud que podía pecar de exceso de corrección en las formas, de ser, como algunos les han acusado, demasiado educadas. Pero, al fin y al cabo, y para desesperación de las feministas, la mayoría de bandas y solistas que surgieron en esa época apostaban por el pop como una manifestación de la alegría de vivir, de estar eternamente enamorada de un chico (no de una chica) o de estar confundida por estar enamorada del chico en quien una nunca se debería haber ni fijado. De estar viva para siempre, en definitiva.
En esta caja con forma de coqueta sombrerera en miniatura, podemos observar que el género no fue algo en progresión, ya que la mayoría de artistas definieron desde el principio una forma de cantar anclada en el gospel y en el rhythm’n’blues clásico, ayudadas siempre por unos productores que venían del pop y que se dedicaron a que este híbrido tan efectivo nunca dejara de funcionar como un engranaje perfecto de melodías pegadizas y ritmos que encajaban sin fisuras en la épica del corazón (roto) adolescente.


























