Este doble CD es todo un tratado de música de color, pues cubre con una fidelidad pluscuamperfecta el período dorado de una de las tres grandes discográficas del género junto a Tamla Motown y Atlantic, las que la sacaron del pozo –los sixties no sólo fueron creativos para los blancos– del blues y del doo wop. Y, combinando elementos ya existentes (rhythm’n’blues) desde perspectivas novedosas, la llevaron a lo más alto.
Diferencias entre las tres. Mientras una Atlantic sin hogar fijo se apodera del término soul debido al ímpetu interpretativo de su escuadra, Tamla Motown trabaja una vertiente más inocente y romántica –¿es soul o pop?– bajo la denominación de origen de Detroit. Stax, en cambio, propone una música menos taquillera pero más coherente con el espíritu de quienes la representan: el sonido de Memphis, una ciudad donde el afroamericano se encuentra más cómodo que tiritando al borde del lago Michigan. La gran diferencia entre Stax y las otras dos en lo musical es la preservación de la herencia blues de la primera, con la sección de viento seca y concisa siempre riñendo con la voz. Con Atlantic bailabas, con la Motown te enamorabas y con Stax te entraban ganas de follar. Era la más sensual de las tres con sus lentos a corazón abierto y con los rápidos para subirte a lo más alto de tu propia libido: Stax, con permiso de James Brown, fue la que se adjudicó el término funk.


























