Coincidiendo con su 50 aniversario, con este cofre de dos CDs y libreto de 52 páginas se inicia un año lleno de actividades que incluirá relanzamientos de lujo, actos especiales y la reactivación del sello. Situadas casi por orden cronológico, las canciones –al ser conocidas universalmente, obviamos su mención– muestran las características del sello, su evolución y quiénes fueron sus sucesivos estandartes. La primera mitad es coto de CARLA THOMAS, WILLIAM BELL, BOOKER T. & THE MGs (los primeros músicos de sesión reconocidos) y OTIS REDDING (hasta el fatal accidente de este último junto a Bar-Keys el 10 de diciembre de 1967). Ya entonces, con el género en pleno apogeo, RUFUS THOMAS (padre de Carla), SAM & DAVE y EDDIE FLOYD lo representan en la pista de baile mientras la fase final, cuando despunta el soul contemporáneo socialmente reflexivo, corre a cargo de ISAAC HAYES con “Theme From Shaft” y THE STAPLE SINGERS –fantásticos “I’ll Take You There” con su intro pillada del “The Liquidator” de Harry J, “If You’re Ready (Come Go With Me)” y “Respect Yourself”–. Estos últimos, un padre y tres hijas venidos del mundo del gospel, respondían a los tiempos convulsos tras el asesinato de Martin Luther King en abril de 1968, y Stax, pese a procurar mantener posiciones en el mercado (grandes “Mr. Big Stuff” de JEAN KNIGHT y “I’ve Been Lonely For So Long” de FREDERICK KNIGHT), no podía quedar pasiva.
Todo lo conseguido había merecido la pena, como demuestran más de veinte éxitos inmortales entre los cincuenta aquí presentes –más alguno que falta, como “I Thank You” de Sam & Dave y, un favorito personal, “Testify” de Johnnie Taylor–, pero era necesario participar junto al Marvin Gaye de “What’s Going On”, al Curtis Mayfield de “Move On Up” y al Sly Stone de “There’s A Riot Goin’ On”. Lástima que el precio pagado fuera excesivamente caro: el mundo apenas cambió y se quedó sin rastro del brío de los sesenta.
Tal vez las remasterizaciones a que son sometidas casi todas las reediciones de música negra le quiten algo de músculo a los originales, pero no consiguen eclipsar la magnitud de un legado que contribuyó a cambiar la música. Rock incluido. 