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ÁLBUM (2010)

Varios Txinaurriak. Mikel Laboari ikasitako kantuak

Bidehuts
Varios, Txinaurriak. Mikel Laboari ikasitako kantuak
 

La desaparición de Mikel Laboa (1934-2008) no solo dejó huérfana la cultura del País Vasco: el mundo entero perdió a uno de esos grandes creadores, irreemplazables, capaces de convivir sin fricciones con lo local y lo universal, con lo popular y lo experimental, con el pasado y con el futuro. La influencia de Laboa es tan ancha y vital que su muerte “real” jamás acontecerá: su aliento resuena y resonará en todas las generaciones por venir y su legado siempre será descubierto por nuevos aventureros que quedarán hechizados por la riqueza de una obra poliédrica y sorprendente.

No es la primera vez que la escena rock de Euskadi le rinde homenaje: ya en 1990, el M-ak Xabier Montoia impulsó el álbum “Txerokee”, editado por Elkar, donde gente como Negu Gorriak, Delirium Tremens, Bap!!, Su Ta Gar y Tapia eta Leturia daban su particular visión de las partituras del músico de San Sebastián.

“Txinaurriak”, auspiciado por Bidehuts, sigue ese camino –filtrar por el rock unas músicas en principio no concebidas para él– con unos resultados extraordinarios. Porque todos los implicados, además de mostrarle sus respetos a Laboa, han sacado lo mejor de sí mismos y del material original para ofrecer una panorámica rica y diversa no solo del autor de “Bat-Hiru” (1974), sino también de las posibilidades expresivas que el rock (con o sin post) todavía es capaz de ofrecer.

Editado con mimo en doble vinilo (de color blanco) o doble CD, el disco convoca a la plana mayor de Bidehuts –ANARI, WILLIS DRUMMOND, LISABÖ, INOREN ERO NI, MURSEGO, AUDIENCE, GORA JAPON, HOTEL (con MIREN IZA de Tulsa)...– e invita a francotiradores de fuste fuera de toda sospecha –el citado XABIER MONTOIA, RUPER ORDORIKA, AMA SAY, ATOM RHUMBA...–, que se pasean por fragmentos de álbumes como “Lau-Bost” (1980),  “6” (1985), “12” (1989),  “14” (1994) y “Gernika-Zuzenean 2” (2000), además, claro, del mentado “Bat-Hiru”, considerado el mejor disco de la historia de la música vasca y aquí el más representado con siete de las diecinueve reinterpretaciones.

 
Varios, Txinaurriak. Mikel Laboari ikasitako kantuak

Mikel Laboa. Un nuevo homenaje a su obra. Porque la influencia de Laboa es tan ancha y vital que su muerte “real” jamás acontecerá.

 

Reinterpretaciones que agradarían al maestro, pues hacen de la libertad creadora uno de los pilares de un homenaje que va del fango industrial que expulsan AKAUZAZTE DANOK en “Txoria txori” al lirismo de los reactivados Ama Say (“Ama hil zaigu”), del rock en carne viva de Anari (“Aintzinako bihotz”) a la brisa de folk nublado de Ordorika (“Gure bazterrak”). Lisabö tejen slowcore tenso (“Gure hitzak”) y Atom Rhumba revientan la canción canalla en “Lizardi”. Maite Mursego y ETEN rebozan en voces corales “Zaude lasai”, Audience enmarcan en postales norteamericanas “Lili bat”, BORROKAN hilvanan post-core afilado en “Komunikazio-inkomunikazio” y Gora Japon acuden al sound collage y al humo funk no wave en “Bedeinkatua”.

Leyendo en las notas de la carpeta se afirma que han intentado que el disco sea rico y variado y que el verdadero placer es escuchar al propio Mikel Laboa. Aciertan, aunque la segunda parte, la del placer, también deba aplicársele a esta empresa, un tique de amor y respeto hacia un hombre gigante y una obra descomunal. No hay mejor elogio que las palabras que le dedica el escritor Martxel Mariskal: “Permaneces en la liturgia privada de cada uno de nosotros, y asimismo permaneces en las celebraciones entre amigos –como es el caso–, permaneces en el hambre de nuestros sentidos, en la médula del pueblo”. Y en el vuelo de los nuevos pájaros que saben que para planear sobre el horizonte del futuro no hay mejor hoja de ruta que el reconocimiento del origen.

Akauzazte Danok: “Txoria txori”.

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