Con esto del chillwave etiquetamos a esos jóvenes que generan coloridas cascadas de sintetizadores con la fragilidad del indie pop y un punto narcótico ensoñador, tanto que no disimula su querencia por el chill-out como tampoco por los sonidos sintetizados de los ochenta. Vamos, una manera de relacionar a Panda Bear y a Michael Cretu (Enigma) en una misma música.
En el caso de Ernest Greene, cabe preguntarse si el éxtasis bueno ha vuelto a Georgia, porque el esperado álbum de debut de Washed Out irradia satisfacción y felicidad. También mucha calidad. Disipando el abismo hortera al que se asomaba ocasionalmente en sus EPs (la popular “Feel It All Around”), perfecciona esa síntesis del tecno-pop y el house-pop más extasiado con el dream pop más romántico en una burbuja que acerca el chill-out al shoegazing. A veces tiene un punto extático ibicenco que recuerda a The Beloved con el torrente de sonido de M83 (“Eyes Be Closed”).
Desde el house llega a The Radio Dept. (“Echoes”, “Soft”) o mezcla a Beach House y Talk Talk en el Amnesia (“Far Away”). Otras veces enamora con éxtasis shoegazing (la deliciosa “Amor Fati” parece un hit del 91, “Before” propone que de The Orb a Slowdive haya la misma distancia que de New Order a Trembling Blue Stars). Además de una riquísima producción (Ben Allen, en su currículo “Merriweather Post Pavilion” y “Halcyon Digest”), sus canciones hacen de este álbum uno de los grandes. ![]()


























