Aunque fue la antología “Wanted! The Outlaws” (1976) la encargada de oficializar la etiqueta, la música de Waylon Jennings (1937-2002) fijó una década antes las bases de una actitud permeable y reformista en relación al tradicionalismo country de Nashville que la crítica rotuló como movimiento outlaw. Compartiendo protagonismo con Willie Nelson, Tompall Glaser o su esposa, Jessi Colter, el músico tejano enfiló su primeriza influencia country hacia un terreno abierto, augurado entre 1958 y 1959, cuando formó parte de la banda de un Buddy Holly que tocó la guitarra y produjo el primer single de Jennings en 1958 (“Jole Blon”), antes de tomar el fatal vuelo hacia la muerte la noche del 3 febrero de 1959; un viaje que podría haber cercenado de raíz la crónica de Jennings de no haber cedido cortésmente su asiento a un griposo The Big Bopper. Es precisamente “Jole Blon” la adaptación que arranca una panorámica –la primera que transcurre a lo largo y ancho de toda su trayectoria– que toma su palmario nombre, “Nashville Rebel”, de la canción de Harlan Howard que bautizó en 1966 tanto álbum como película (dirigida por Jay Sheridan) en un gesto que retaba al integrismo para barajar, con un talante conformador de su identidad como autor, modelos como folk, zydeco, honky tonk, rock o pop.
Es justo esa bien asumida e interpretada porosidad la que respira a través de los noventa y dos remasterizados temas agrupados en estos cuatro CDs, secuenciados cronológicamente, extraídos en su práctica totalidad de su discografía oficial –con la excepción de “The Greatest Cowboy Of Them All”, su inédito dueto de 1978 con Johnny Cash– y secundados por un ilustradísimo libreto de ciento cuarenta páginas con fotos, memorabilia y comentarios de su biógrafo, Lenny Kaye. Una versatilidad reflejada tanto en su exposición como en un reguero de contactos personales que permitieron a Jennings enaltecer su patrón mirando sin recelo atisbos de renovación.


























