Vas a pescar en el revuelto (y que siga) río de la electrónica británica y (casi) siempre vuelves con una pieza de consideración. En formato corto, generalmente, llámese single, EP, maxi o descarga. Por eso, las andanzas de Zomby merecen un recuento aparte: es capaz de generar bombas de corta duración y/o de alcance más largo: ahí está su álbum de debut, “Where Were U In '92?” (2008), un homenaje a la escena rave filtrado por el jungle y el dubstep que abría compuertas con una carga del calibre de “Fuck Mixing, Let’s Dance” y brincaba gozoso entre sirenas, chillidos y subidones como “Daft Punk Rave”, “Need Your Lovin’” y “Pillz”.
Habitante en la zona enigmática del dubstep –jugando a la no identificación y poco amante de pisar escenarios, en el más puro estilo Burial–, Zomby opera desde 2007 (el single “Memories”) y, desde entonces, ha pisado la mítica Hyperdub y se ha labrado una reputación entre lo más granado y brillante de la escena post-dubstep.
Tras un EP (que algunos consideran álbum: veintiséis minutos) en 2009, “One Foot Ahead Of The Other”, Zomby escuchó (al igual que Skream y Benga) la llamada de las sirenas de sellos importantes, pero finalmente decidió recalar en 4AD y preparar este “Dedication” casi coincidiendo con la muerte de su padre. La pérdida del progenitor es posible que haya tintado el álbum ya que el cambio respecto al debut es radical. Adiós a los beats gordos y al ritmo químico, hola a la oscuridad, al minimalismo y al recogimiento.


























