No es la primera vez que Chelis se asoma al primer puesto de esta lista. Y no lo es porque este DJ zaragozano tiene lo que hay que tener para figurar en ella: buen gusto, inventiva, creatividad en los platos y cultura musical mucho más allá de la pista de baile. Espoleado por la crisis y por la debacle de la industria discográfica, ha desaparecido uno de sus buques insignia, su ya añorada tienda de discos Robot. Pero sigue insuflando vida a la escena electrónica a través de la actividad de su impagable sello y colectivo Lo Fi Funk.
Introductor en España de géneros como el glitchcore, el skweee y el dubstep, Chelis no es, en todo caso, el típico trendsetter que está a la última pero no se entera de nada. Su discurso es muy sólido y constituye una auténtica y meditada apología del bajo. La bass music no tiene ningún secreto para alguien que puede mezclar en su batidora, sin despeinarse, electro, Miami bass, dubstep, wonky, grime, UK funky, juke music, skweee, Moombathon, b-more o aquacrunk. Una jungla de términos en la que Chelis se desenvuelve como pez en el agua.
Procedente de una cantera aragonesa que no deja de dar sorpresas en el marco de la más sana heterodoxia, este explorador del universo sonoro sigue dando continuas muestras de su irreprimible inquietud. En 2010 ha colaborado con el ensemble Nuevo Contemporáneo en un programa dedicado a Steve Reich. Y en el festival oscense Periferias se ha desdoblado en dos vertientes muy diferentes: por un lado, junto a Hybakusha, le puso banda sonora de downtempo radical a las evoluciones plásticas de la artista francesa Alice Dufay (Beats & Faces), y por otro lado, junto a DJ Der y Funkforward, dio forma al proyecto Bass Situation, con el que lograron declinar las distintas y enrevesadas perspectivas del future bass. Y para completar un año especialmente fructífero, Chelis ha ganado la primera edición del concurso Thre3style organizado por Red Bull, lo que le ha supuesto poder acudir como representante español a la final mundial celebrada en París. Un nuevo peldaño en una trayectoria jalonada de ritmos sincopados, alborotados y gozosos. 