Tuvieron eso. Ese algo que convertía un concierto de 2010 en EL concierto de 2010. Lo de LCD Soundsystem en directo, tanto en su comparecencia en el Sónar (18 de junio) como en la visita al Razzmatazz de Barcelona el 6 de noviembre, fue escandalosamente contemporáneo. Absolutamente de su época. Perfect timing. Así suena 2010, parecía decir James Murphy. Y había que creerle, claro, porque nos lo estaba plantando en los morros con canciones, con sonido, con actitud y hasta con estampa irrefutables. La epifanía del presente. En el directo de LCD Soundsystem aterrizaba toda la (buena) música que ya conocemos y rebotaba, salía catapultada, hacia el futuro. Un concierto que funcionaba casi como el gozne del tiempo. Música retrovisor y música catalejo.
La clave del equipo de James Murphy está en actualizar el sonido a partir del know-how y el rescate de un sistema... o de varios: el del laboratorio del krautrock tal y como aparece en las añejas actuaciones setenteras de los titanes del rock alemán del Beat Club, el del arrojo del post-punk, el del ritmo tribal del afro-beat o el acid house, el de la vanguardia militante del David Bowie berlinés y, pivotando en Brian Eno, el de los Talking Heads más futuristas. The name of this band is LCD Soundsystem.
Mientras toda esta maquinaria musical funciona a pleno rendimiento (y sonando con una claridad y una contundencia de infarto), James Murphy pasea su magnético anticarisma por el escenario como si fuera un informático que va solucionando incidencias (cuando se acerca a ajustar un botón aquí y otro allá, ¿lo hace de verdad o es pantomima?). Y esta pose de la “no pose” obra el milagro de la credibilidad: si esta actuación no queda como un cursillo acelerado de música molona para listillos, es porque sobre el escenario LCD Soundsystem no van de nada. Dejan que sea el repertorio el que se explique. “Yeah”, “Daft Punk Is Playing At My House”, “Tribulations”, “All My Friends”, “Movement”, “Drunk Girls” y, muy especialmente, “Losing My Edge” (sacrílegamente abortada en sus primeros compases en la actuación del Sónar: ¡el polvo de nuestra vida finalizado en coitus interruptus!) son canciones-manifiesto que hablan por sí mismas.
Mira que LCD Soundsystem habían venido veces y siempre había sido sonado. Pero en estas dos ocasiones, todo era distinto. Quizás el anuncio-boutade de Murphy diciendo que se retira tuviera algo que ver. Quizás. Pero, sea por esa o por otras razones, la retroalimentación, la correspondencia y el romance entre público y grupo durante esta gira fue espectacular. Noches de euforia y energía compartida como estas son de las que no se olvidan. Jamás. 