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Resumen 2010, Odisea pop

Ilustración: Marcos Prior

 
 

ARTÍCULO (2011)

Resumen 2010 Odisea pop

Aquí, la celebración de lo que Rockdelux consideró más destacado en 2010. Este es el artículo que escribió Juan Manuel Freire al respecto, un texto lleno de referencias que sintonizó con las listas de lo mejor del año. Y, en unos tiempos de culto al ego a través de las redes sociales, tuvo todo el sentido del mundo que el vencedor de 2010 fuese el Rey de Twitter, Kanye West, claro. Su disco sirvió también como una especie de hoja de ruta (explosiva, apasionada) de lo que significa la música popular en estos tiempos. Porque en “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” está todo o casi todo, desde el pop mainstream hasta el indie folk pasando por la electrónica (véase ese generoso sample de Aphex Twin), pero también porque representa una manera de hacer ya mayoritaria: la fusión en forma de collage de mil sonidos, en la búsqueda de un pop eterno, transversal y difícil de describir, como la vida real. Si te quedaste sin el Rockdelux con las listas de 2010, puedes conseguirlo a través de nuestra web (ver aquí).

Estamos en un año de confusión, un caos constante ante el que únicamente caben un par de actitudes: echarse hacia atrás y cobijarse en asunciones bien instaladas o sumirse en la marea de estímulos y dejarse llevar; esa es la actitud que Apichatpong Weerasethakul defiende para disfrutar de su última película “Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas” (uno de los hallazgos estéticos del año). En una revista como Rockdelux, por otro lado, tenemos la labor de (tratar de) dar algo de sentido a la marejada, explicar en la medida de lo posible qué demonios está pasando de manera que no hagamos servir mucha etiqueta absurda por el camino. De acuerdo, las etiquetas son útiles, pero si empiezan a parecer irrelevantes, es porque realmente algo sucede. Algo no, una millonada de cosas. Una odisea. Cada año es más difícil definir en bloques lo que fue el pop de los 365 días anteriores, aunque alguien debe hacer el trabajo sucio. Toca ponerse los guantes.


KING WEST

“My Beautiful Dark Twisted Fantasy” no es un disco perfecto, pero si lo fuera, quizá sería menos importante. Así, tal cual, retorcido, espeso y excesivo, se presenta como el reflejo nada distorsionado de la sociedad en que vivimos –absorbida por el ego, tocada por mil atracciones, agotadora pero fascinante–, lo mismo que el retrato fidedigno de un artista mayor sumido por igual en el narcisismo y en el temor a que todo cuanto diga pueda considerarse dogma. Como en su feed de Twitter, Kanye West puede llegar a grandes extremos de absurdo, pero también a líneas del todo inspiradoras. Después de lo muy bueno, no está lo excelente –que puede resultar en exceso parecido al “muy bueno”–, sino lo inspirador... Por eso Kanye West es el Rey y el número uno de nuestra lista de álbumes internacionales.


RAP LOVES INDIE

El (enésimo) opus magnum de West no se conforma con desafiar al hip hop, sino que también planta cara al pop, en general, como ya hacía “808s & Heartbreak” (2008) en ligeramente distinta órbita sentimental. En su tema mayor (“All Of The Lights”) convergen, ahí queda eso, Rihanna, Elton John, John Legend, Fergie, Ryan Leslie, Tony Williams, Charlie Wilson, Kid Cudi, Alicia Keys y Elly Jackson de La Roux; West va a por todas, a por un desafiante, intenso, clubber “We Are The World” sin coartada caritativa. Y no feliz con acaparar el mainstream y redefinirlo, también se hace con el underground, fichando al indie folk Bon Iver para un puñado de temas.

Sus colaboraciones –propiciadas por el interés en aprender el uso del Auto-Tune efectuado por Justin Vernon– cuentan entre las pruebas más emotivas de una tendencia sublimada en 2010, el meeting de la música negra con el indie rock blanco: The Roots con Joanna Newsom –y Dirty Projectors y Monsters Of Folk, en la gigante obra de rap noir “How I Got Over”–; la revelación neosoul Janelle Monáe girando con Erykah Badu –excelso disco este año, “New Amerykah Part Two. Return Of The Ankh”– y Of Montreal... Futuro tecnicolor en blanco y negro.


(EX FREAK) FOLK

Joanna Newsom aparece en su tema con The Roots (“Right On”) en la persona élfica de “The Book Of Right-On”, pero este año la hemos visto dejar los dejes y tics más excéntricos para acercarse a una bella versión naturalizada de sí misma, que es como decir una recreación personal de la Joni Mitchell de los primeros setenta. El bello “Have One On Me”, triple disco, triple milagro, casi parece una suerte de acta de defunción del ahora lejano freak folk.

También Yeasayer pudieron colarse bajo aquel paraguas, y mírenlos ahora, disparados hacia el electro-pop marca Erasure en singles como “Ambling Alp”. Nadando a su bola encontramos, por otro lado, a Sufjan Stevens, quien antaño era accesible y directo y este año ha entregado, con “The Age Of Adz”, su obra más convulsa y extraña, un brainstorming de caos solo aparente que abre caminos –no siempre fértiles– a su pop-folk neoclasicista. Genio en observación.

 
Resumen 2010, Odisea pop

Ilustración: Marcos Prior

 

MAXIMÚSICA

En 2009 el recopilatorio “Dark Was The Night” se presentaba como un quién-es-quién de ese indie rock sofisticado, culto, adulto, con posibilidades de empujar en las listas a rancios productos de cadena de montaje. Sus comisarios, The National, se han visto propulsados con “High Violet” a la primera división del rock global, mientras que muchos de los invitados –el propio Sufjan Stevens, Arcade Fire y Antony– han editado discos realmente importantes.

No estaban allí, pero pudieron estar, otros artífices de indie rock con proyección popular como Vampire Weekend –a la progresión por el electro-pop en “Contra”–, The Walkmen –magistral, eterno “Lisbon”–, The Black Keys –rotundo “Brothers”– y, last but not least, los irresistibles Avi Buffalo, rookies de oro de 2010 con un precioso disco homónimo que los presenta como una especie de Built To Spill Jr. Con chavales así, o como The Morning Benders –los del ebrio himno “Excuses”–, la independencia puede respirar tranquila.


BROTES SINTÉTICOS

Puede parecer extraño tirar (también) del hilo de Kanye West para abrir un bloque dedicado a la situación electrónica, pero es que su tema “Blame Game”, como sabrán, se basa en un generoso sample de Aphex Twin. Uno de los bellos, neoclásicos y quietos, el antiguo “Avril 14th”. La electrónica se ha visto en 2010 marcada por el ascenso a primer plano del dubstep –con “I Need Air” de Magnetic Man de hit para siglos venideros–, pero sobre todo –quizá en respuesta a los aciagos acontecimientos en el mundo externo– por la búsqueda de la belleza. Cuando Four Tet crea un disco como “There Is Love In You” –con ese título, esa portada, esos elementos entrelazados en clímax meditativos–, parece evidente que aspira a que el oyente toque, o al menos roce, una cierta trascendencia o epifanía.

También desborda de emoción “Oversteps”, el inesperado regreso de Autechre a su sonido tan fácil de admirar como de sentir, a la evocación de “Amber” (1994) o las melodías de “Chiastic Slide” (1997). Un disco perfecto, sin más. Y, aunque se supone que la electrónica y sus infinitos derivados son materia de maxis –en ellos, James Blake o John Talabot han sembrado semilla que florecerá en 2011–, otros álbumes se han mostrado redondos, pensados, cerrados: “Swim”, de Caribou, con la triunfal “Odessa” como buque insignia, enorgullecería al gran Arthur Russell, mientras que el infinito “Cosmogramma” muestra a Flying Lotus tejiendo un tapiz de escurridizos, mestizos dub, drum’n’bass y free jazz en mitad de una región desconocida del universo.


COLD BRITANNIA

Aunque LCD Soundsystem se ha despedido a lo grande, tan febril como inteligente, Los Ángeles ha podido este año con Nueva York: al cosmos free de Flying Lotus hay que sumar un grupo de féminas –de Best Coast a Warpaint, de Zola Jesus a Glasser, con remezcla de Delorean nada desdeñable– cuya sensibilidad y talento han quitado algo de atención al city rock y art pop cocidos en la ciudad insomne. Por otro lado, Estados Unidos puede con Inglaterra como Spock puede con tijeras y con piedra.

Echen un vistazo rápido: los álbumes británicos escasean en la lista de internacionales. ¡Pero si The Drums, de Estados Unidos, manejan mejor las influencias del pop inglés de guitarras de los ochenta que un millón de nuevas bandas inglesas! Se salvan Gorillaz, que por otro lado se alimentan de sonidos e invitados de todos los mundos, y una gloriosa excepción, These New Puritans. Su “Hidden” es un islote de osadía –post-punk meets pop mainstream, locura dancehall meets post-minimalismo del XX– en mitad de un océano de divas glossy sin enjundia, aspirantes a Coldplay y folk anodino. Desde Canadá, Owen Pallett también ha apostado, con el bellísimo álbum “Heartland”, por una unión, la de pop con contemporánea, todavía por estallar del todo. 


ESCENAS MUTANTES

En cualquier caso, para bien o para mal, las fronteras geográficas cada vez parecen menos importantes en un mundo donde artistas intercambian pistas por FTP y se retroalimentan entre países de formas diversas. Con su capacidad filtradora, internet ha facilitado que los grupos no sean parte de escenas definidas por puntos en el mapa, sino por puntos de contacto. Así, quizá tendría más sentido mencionar a Delorean en el contexto del bliss-pop internacional, al que han aportado una maravilla como “Subiza”. El Guincho es ese otro nombre spanish que gusta ahí fuera, aunque Pablo Díaz-Reixa ha trabajado en gran parte en “Pop negro” con la especificidad del pop español de los ochenta y los noventa; a veces desde lo particular también se llega a lo universal.

Estaría bien que fuera aprendieran esa idea y grupos como Los Planetas –gran híbrido flamenco-noise-rock en “Una ópera egipcia”–, Triángulo De Amor Bizarro, Los Punsetes, Single, Klaus & Kinski y tantos y tantos otros alcanzaran una cierta audiencia global. Si nosotros podemos escuchar música en sueco sin entender ni papa y tan tranquilos, ¿por qué no pueden probar ellos a familiarizarse mínimamente con el castellano, el catalán, el euskera o el gallego (Emilio José, que impresionó en 2009 con su “Chorando apréndese”, mola)? ¿Es posible que, después de jalear a Aias, ‘Pitchfork’ haga lo propio con, digamos, Sanjosex, aunque no publique en Captured Tracks? Buena noticia: por lo menos ya tenemos a Canada, autores del vídeo nacional del año, “Bombay” (El Guincho; también mejor canción nacional), con trabajo encargado por Scissor Sisters y Two Door Cinema Club.

 
Resumen 2010, Odisea pop

Ilustración: Marcos Prior

 

LA NUEVA OSCURIDAD

Volviendo al tema de These New Puritans, 2010 ha sido un año de luz cegadora –la de Delorean y sus colegas de verano eterno, por ejemplo–, pero también de bella tiniebla arty. Nuevas formas de rock gótico han asaltado las ondas con una fiereza imposible de resistir. Por las venas, o los circuitos, de Crystal Castles corren las sombras de The Cure y otros iconos del género; la colaboración de Robert Smith en una nueva versión de “Not In Love” ha supuesto un bello encuentro intergeneracional.

Algunas grandes canciones pop de 2010 son gótico actualizado: no solo “Not In Love” sino también “Baptism”, de los propios Crystal Castles, o “Attack Music” (These New Puritans), “Sea Talk” (Zola Jesus), todas las pantanosas maravillas de “King Night” (Salem)... Y también está el ruido gótico que tiñe, por supuesto, el esperado primer disco de Swans desde “Soundtracks For The Blind” (1996), “My Father Will Guide Me Up A Rope To The Sky”, a medio camino del himno y el drone.


LA CIENCIA DEL SUEÑO

Con el drone hemos topado. Y con él deberíamos hablar de Beach House, pero quizá no. Porque en “Teen Dream” –no confundir con “Teenage Dream”, de Katy Perry– no encontramos los drones solemnes de sus dos primeros discos y, en su lugar, damos con una batería de recursos variados que dotan de claro dinamismo a su dream pop. Las canciones crecen en poder expresivo, la luz entra por las ventanas, la sangre corre por las venas... Y todos salimos ganando. Los más débiles, llorando.

De hecho, ha sido un gran año para los soñadores pop que todavía fantaseamos con una reforma de Cocteau Twins. Por Beach House, pero también por jj, Baths, High Places, Holly Miranda y una buena parte de la ola chillwave. Y por Antony And The Johnsons y un “Swanlights” extremadamente exploratorio y abstracto, y algo infravalorado, tal vez porque ya se da por hecho que los artistas geniales publiquen álbumes geniales. 


SO 80’s

El chillwave es, en esencia, un producto de la nostalgia ochentera, synth-pop y new wave grabados de la tele en una cinta de ferro que se ha tostado al sol. Ariel Pink’s Haunted Graffiti podrían sonar así de tener más sintes, porque “Before Today” supura años ochenta por los cuatro costados: los arreglos de teclado, los saxos, las melodías soft rock (“Bright Lit Blue Skies”, versión fiel de un tema de Rockin’ Ramrods...).

Deerhunter también sienten nostalgia por esos años, en su caso por los grupos art-rock de principios de década y los fanzines que los publicitaban: “Halcyon Digest” es una máquina del tiempo intemporal; un clásico. Para su viaje al antiguo space rock con ese sorprendente “Congratulations” –definido por algunos como un viaje de drogas en los ochenta–, MGMT reclutan a Pete “Sonic Boom” Kember, miembro fundador de Spacemen 3 (1982-1991). Lo que Robyn hace con singles como “Dancing On My Own” es un lifting electro a la primera Madonna, la de “Into The Groove”. La lista sigue y sigue... Vivimos en una era de reciclaje donde todas las épocas sirven de referencia y pueden juntarse en una, pero los ochenta, nos guste o no, han vuelto a estar arriba en los gustos del artista.


EL RETORNO DEL AÑO

No, no es la frente de Nicole Kidman, de nuevo expresiva y móvil en “Rabbit Hole” (John Cameron Mitchell, 2010). Nos referimos a la vuelta de un genio pop de, precisamente, los ochenta: Edwyn Collins, valeroso en un primer disco posaneurisma –“Home Again” (2007) lo escribió antes– que le ha servido para exorcizar miedos por la vía del pop. Sus Orange Juice firman el recopilatorio del año: “... Coals To Newscastle”, box set con todo lo publicado y no publicado por el estupendo grupo de funk-pop blanco.

En el capítulo de reediciones, merecía claramente el trono Bruce Springsteen con “The Promise: The Darkness On The Edge Of Town Story”, un triple CD-triple DVD que marca nuevo estándar para el rescate de obras maestras. Y, hablando de flash-backs para el futuro, cuidado con “Vida”, de Keith Richards y James Fox, el retrato de la vida de un yonqui a la par que un análisis profundo de la discografía de The Rolling Stones. Estos últimos, por cierto, debían llevarse también el premio al mejor DVD con “Ladies & Gentlemen” y “Stones In Exile”, tratados sobre su obra maestra “Exile On Main St.”, a su vez segunda mejor reedición. Porque no solo de los ochenta vive el melómano.  


DE AQUÍ EN ADELANTE

Mientras tecleo estas líneas ya empiezan a emerger discos de 2011: The Go! Team, Wye Oak y un largo etcétera. 2011 ya empieza a triunfar. No hemos acabado de recapitular sobre un año todavía por terminar y ya pensamos si serán Wye Oak los Beach House de este nuevo año. El bucle no deja de girar, el mail nunca se acaba de vaciar, Twitter no deja de cargar; con Kanye West en marcha, es difícil. El mundo gira.

Etiquetas: 2010, 2010s, resumen año
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