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Resumen 2013, El pop adelanta a la realidad

Ilustración: Pepo Pérez

 
 

ARTÍCULO (2014)

Resumen 2013 El pop adelanta a la realidad

2013 fue un año convulso. En todas partes del mundo siguieron estallando levantamientos populares para cuestionar el poder y exigir unas mejores condiciones de vida. Y, mientras, en una Europa herida de muerte, el virus de la xenofobia se extendió con alarmante descaro. La música sirvió para canalizar el espíritu de cambio y ejerció de altavoz de la disidencia. En esta realidad, solo Kanye West se mantuvo en lo más alto. Sus armas: un talento tan grande como su ego y una inaudita capacidad para captar el clima de la época en que vive, el zeitgeist de unos tiempos convulsos. Lee estas consideraciones y sus consiguientes recomendaciones musicales en el informe que escribió José Fajardo, puerta de entrada al Rockdelux con las listas de 2013; revista que puedes conseguir a través de nuestra web (ver aquí). Te espera un especial de 32 páginas y un CD con 17 de las mejores canciones del año.

En este contexto, los músicos en Malí, las Pussy Riot en Rusia, los jóvenes raperos de Siria o la Fundación Robo en España desempeñaron con dignidad el papel de vigilante crítico frente a la glotona codicia y la aberrante falta de escrúpulos de los políticos, que siguen empeñados en robarnos nuestra libertad. Hasta Obama perdió su prestigio tras verse incapaz de limpiar la viscosa mancha del escándalo de espionaje que aireó el exanalista de la NSA Edward Snowden. En una realidad cada vez más fragmentada en la que el poder cambia constantemente de manos, solo Kanye West se mantuvo en lo alto.


Kayne West, el icono contemporáneo

Si en 2010 arrasó con la exuberancia de “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (indiscutible número uno en las listas de Rockdelux de aquel año), “Yeezy” ofrece en “Yeezus” su cara menos complaciente. Nuestra realidad se ha vuelto más fea, y así es su disco, áspero e incómodo, frío y alucinado, pero tan fascinante... La juventud es cada vez más egocéntrica, la obsesión por el yo es enfermiza, y así se muestra nuestro héroe, una suerte de Mesías bipolar que odia al prójimo, pero ansía sus aplausos.

Su nuevo disco está en lo más alto porque, a partir de una propuesta radical, ha conseguido capturar esa repugnante agresividad que se ha ido instalando en cada uno de nosotros. Y, de camino, ha dejado piezas tan maravillosas como “New Slaves”, junto al siempre admirable Frank Ocean.


La provocación como arma política

Conscientes del apabullante bombardeo de información al que nos vemos sometidos cada día, The Knife reivindican la profundidad y la sustancia en una obra de arte. “Shaking The Habitual” es un artefacto, un panfleto que cuestiona la identidad de género y las relaciones de control y dominio entre personas; un trabajo excepcional, pero complejo y hermético, que llevaron hasta sus máximas consecuencias en su directo del Primavera Sound, donde la mayoría del público quedó estupefacto.

No fue la única grabación de 2013 con un marcado carácter político: ahí está el airado debut de Savages, la nueva descarga de rimas ruidosas de Death Grips o las últimas entregas de Pony Bravo, Mala Rodríguez y Triángulo de Amor Bizarro. 


Cambio generacional: sí o sí

El incontestable éxito de James Blake es el símbolo de los nuevos tiempos. Su extrema sensibilidad le ha permitido acercar una propuesta de vanguardia, una música oscura, gélida y delicada, al gran público británico, triunfando en los Mercury Prize con “Overgrown”. Son muchos los artistas que, con descaro y una visión y sabiduría increíbles para su edad, se han colado entre lo mejor del año. La frescura de la energizante propuesta de Disclosure o el magnetismo de Chvrches son solo dos ejemplos de esta necesaria inyección de sangre nueva.

Por otro lado, clásicos contemporáneos como Vampire Weekend y Arctic Monkeys entregaron un acertado ejercicio de autorreivindicación con el que consiguieron poner de acuerdo a la crítica especializada y a la industria comercial. Y, hablando de sospechosos habituales, no podía faltar a la cita Burial, gurú de esa electrónica ambiental, oscura y profunda tan en boga recientemente y que se ha colado a última hora en esta selección con el prodigioso EP “Rival Dealer”.


La industria ha muerto, ¡viva la industria!

El año en que todas las reinas del pop sacaron disco (Lady Gaga, Britney Spears, Beyoncé y Katy Perry; solo faltó Madonna), la maquinaria comercial del pop hizo crac. La industria certificó su defunción por agotamiento, intentando colarnos productos tan indeseables como Miley Cyrus como si fuera el paradigma de lo moderno. Un comatoso estado de vacuidad y falta de ideas que Justin Timberlake consiguió pervertir desde dentro con “The 20/20 Experience”, un álbum sofisticado, elegante y sedoso, que ha recuperado el mejor R&B y donde solo falló su empeño por alargar su impacto publicando una innecesaria segunda parte. Otros nombres surgieron para alegrarnos el día desde las propias entrañas de la bestia corporativa, entre las ruinas del sistema, como son Sky Ferreira, Charli XCX y la jovencísima Lorde, y sus fulgurantes debuts.

 
Resumen 2013, El pop adelanta a la realidad

Ilustración: Pepo Pérez

 

Desprecio institucional, apoyo ciudadano

En 2013 no solo no se produjo un mínimo gesto de acercamiento por parte de las autoridades en España para solucionar la fractura entre lo público y el sector de la cultura, sino que se trató de seguir dinamitando los ánimos de los creadores. En este contexto, fueron algunos eventos patrocinados los que trajeron las propuestas más interesantes, ya fuera dentro de la Red Bull Music Academy o del ciclo 981 Heritage SON Estrella Galicia o incluso en los talleres y conferencias Music+ organizados por Google.

El Primavera Sound cuajó una de las ediciones más redondas que se recuerdan, atrayendo a 170.000 visitantes hasta Barcelona, y Sónar celebró felizmente su 20º aniversario con récord de audiencia incluido (121.000 asistentes). Mientras tanto, la creciente atracción de la juventud por la clase media de los festivales (Arenal Sound, Low Cost, SOS 4.8, Sonorama) demuestra que, efectivamente, el indie es el nuevo mainstream. El problema sigue siendo la venta de discos. Ni Spotify ni iTunes ni los sellos tradicionales parecen tener la solución, como se analizaba en dos reveladores informes aparecidos en estas mismas páginas (ver Rockdelux 318 y 321).


Vender experiencias únicas, ¿la solución?

Muchos son los profesionales de la música que se sienten hoy como exploradores en tierras vírgenes. Parece que el futuro estará marcado por una doble vía, un camino incierto pero (ojalá) prometedor, donde las inagotables posibilidades de las nuevas tecnologías se mezclan con experiencias personalizadas y actuaciones únicas. Más allá de experimentos extraños o anecdóticos (hologramas, conciertos en el salón de casa, firmas de discos), se opta por festivales que ofrecen “algo más” (valga el ejemplo de Primera Persona, Tanned Tin o South Pop) y se apuesta, sobre todo, por grupos diferentes que se salen de lo convencional.

No se explica de otro modo el éxito de Za!, dos benditos locos que desde Barcelona firmaron el disco nacional del año, sin duda apoyados en sus imprevisibles conciertos y su contagiosa actitud. A su modo, también Standstill o Fasenuova ofrecen en directo un espectáculo diferente, que te hace sentir por unos momentos alguien especial.

Tampoco habría que olvidar el más reciente trabajo de These New Puritans (“Field Of Reeds”), una obra que en su aventurada ambición esconde una pretensión por salirse de la norma y mostrar al espectador/oyente algo que no se parezca a ninguna otra cosa.


Electrónica que suena a presente

No es ningún secreto que cualquier grupo hoy bucea en la electrónica en busca de inspiración. Es algo que ocurre desde hace muchos años. Sin embargo, sí es cierto que es difícil recordar una cosecha de sonidos sintéticos tan maravillosa como la de 2013. Abundan los ritmos fríos e inhóspitos, temas abstractos y acuosos, símbolo de unos tiempos donde la gente se asusta de los demás y se cobija en la seguridad de las redes sociales para hacer amigos invisibles.

Oneohtrix Point Never, Zomby y The Haxan Cloak dejaron tres de las obras más ariscas y magnéticas del año, invitándonos a asomarnos con ellos a un abismo donde la mente tropieza con el terror. Frente a esa nebulosa de atmósferas de pesadilla, Boards Of Canada propuso en “Tomorrow’s Harvest” un celestial paseo, introspectivo y embriagador, con esa delicadeza marca de la casa. Excelentes también fueron los trabajos de Tim Hecker, James Holden y Factory Foor, así como los de Julia Holter y Laurel Halo, que repiten ambas respecto a las listas del año pasado.


Nuevas rimas negras

Y si decíamos que 2013 fue un año de renovación, en el que un poblado ejército de jóvenes con muchas cosas que decir cogió el relevo, esto no podría ser más cierto en el hip hop que se hizo en Estados Unidos. Como ya aventuraba Pablo Gil en febrero en su informe sobre la nueva black music (Rockdelux 314), una camada de chavales negros atacó en 2013 el trono del hip hop (con permiso de Kayne West).

A la cabeza de todos ellos está A$AP Rocky, el rapero hipster de Nueva York, capaz de alternar con Lana del Rey y salir en anuncios de moda mientras lidera con pulso firme su propia crew. Y atención a Earl Sweatshirt, que se ha destapado como el verdadero talento del colectivo de Los Ángeles Odd Future gracias a canciones como “Chum”, en las que rima con escalofriante crudeza sobre su infancia herida y sus obsesiones más profundas. Junto a ellos, nombres como Danny Brown, Chance The Rapper, Joey Bada$$ y el colectivo Flatbush Zombies están llamados a ser los nuevos reyes del rap en los próximos años. 


Más sabe el diablo por viejo...

Pese a la extraordinaria irrupción de jóvenes talentos, 2013 estuvo salpicado por un buen puñado de apariciones estelares con sabor añejo. En febrero llegó la esperadísima continuación del “Loveless” (1991) de My Bloody Valentine, y lo cierto es que la espera no defraudó. Como tampoco lo hizo el regreso de David Bowie, que demostró que mantiene intacto el instinto de provocación (el gigante YouTube censuró el vídeo de “The Next Day”, donde un sacerdote encarnado por Gary Oldman mostraba actitudes lujuriosas ante una prostituta bajo la piel de Marion Cotillard) y que todavía es capaz de crear canciones tan redondas como “Where Are We Now?”.

Un madurito David Byrne aguantó el ritmo de una explosiva St. Vincent en unos directos que están entre lo mejor del año, y Nick Cave desparramó su faceta más macarra y provocativa en el Primavera Sound junto con sus Bad Seeds. Tampoco faltaron a la cita clásicos infalibles como Yo La Tengo, Low, Prefab Sprout y Bill Callahan, autores de cuatro discos redondos, donde la voz de la experiencia todavía suena novedosa.

 
Resumen 2013, El pop adelanta a la realidad

Ilustración: Pepo Pérez

 

Romper caderas es la solución

Frente al hastío y la desesperación dominantes, se observó en 2013 una encomiable reivindicación del gozo y el hedonismo. Cantamos y bailamos hasta resultar cansinos el “Get Lucky” de Daft Punk, igual que disfrutamos con placeres nada culpables como “Fábrica de baile” (Joe Crepúsculo) o “Dramas y comedias” (Fangoria). Pero si hay un sonido euforizante que se fue colando por todos los poros de la música mundial es el de la cumbia, un género en clara expansión.


Latinoamérica está ardiendo

Al mismo tiempo que la revista ‘Time’ escogía al nuevo Papa, el argentino Francisco, como la “Persona del Año” por traer una brisa de esperanza, incluso entre los no creyentes, Latinoamérica exportaba a Europa un torbellino de sonidos refrescantes surgidos del underground. No hay más que recuperar el reportaje publicado en esta misma revista en el número de septiembre sobre las bandas independientes de Chile, Argentina, México, Colombia y Venezuela o el informe sobre el sello chileno Quemasucabeza para descubrir a un montón de nombres tan recomendables como Él Mató A Un Policía Motorizado, Carla Morrison, 107 Faunos, Bomba Estéreo, Ondatrópica, Las Kellies, Austin TV y Gepe. Todos ellos muestran una realidad apenas conocida por aquí hasta hace bien poco, escenas que operan en la vanguardia y se valen de las tradiciones para ofrecer un destilado que suena a puro 2013.


Un planeta sin fronteras

No es de extrañar que un evento como el Primavera Sound, que trata de reflejar la música del momento, aspire a dejar de ser “un festival para blanquitos” (se puede consultar la entrevista completa de Santi Carrillo con el director, Gabi Ruiz) y cada año traiga a Barcelona a algunos de los referentes de la llamada world music. Las actuaciones durante la edición 2013 del etíope Mulatu Astatke, el sirio Omar Souleyman o los tuaregs de Malí Tinariwen fueron algunas de las más aplaudidas en un año en el que la malí Rokia Traoré publicó una maravilla llamada “Beautiful Africa”.

Otros nombres que ampliaron nuestras fronteras sonoras durante los últimos doce meses fueron la saxofonista estadounidense Matana Roberts y el monumento a la improvisación y el free jazz que supone “Mississippi Moonchile”, segunda entrega de su saga “COIN COIN”, y el tremendo cantante californiano Gregory Porter, que publicó “Liquid Spirit” y nos visitó con su excelente banda de jazz. Quedan para el recuerdo, también, la prodigiosa maratón Masada de John Zorn en el Heineken Jazzaldia de San Sebastián y dos grabaciones que habitan en las aristas más hipnóticas de la fusión, como las de The Ex & Brass Unbound y Ras_G & The Afrikan Space Program.


España (1): regenerando la escena

Dicen que las épocas de crisis son las más productivas a nivel artístico. Y lo cierto es que en 2013, mientras España se debatía entre extraños rescates y una represión cada vez más insoportable, se confirmó en la escena independiente una primera línea de grupos (Triángulo de Amor Bizarro, Pony Bravo, Guadalupe Plata, Fasenuova, Za!) que pueden competir sin rubor en los grandes festivales con las propuestas comerciales.

A su vez, parece que se va consolidando una poderosa marea de valores jóvenes (y no tanto) donde caben nombres como Kokoshca, Disco Las Palmeras!, Perro, Tigres Leones, Juventud Juché, Doble Pletina, Linda Mirada, Nine Stories, Don The Tiger, Elle Belga, Betunizer y Manu Ferrón. Junto a ellos, veteranos como Mala Rodríguez, Kiko Veneno, Fangoria, Joe Crepúsculo, Refree, Parade, Rafael Berrio, Sr. Chinarro y Tachenko contribuyeron a elevar el dignísimo nivel del conjunto.


España (2): mirando hacia fuera

El año en que los mallorquines Antònia Font dijeron adiós, otras propuestas de pop cantado en catalán como Manel o El Petit de Cal Eril volvieron a recibir el apoyo del público y la crítica. El momento absurdo del año quizá fue para el siempre polémico Albert Pla, quien se coló en los titulares de la prensa generalista con unas declaraciones provocadoras e irónicas marca de la casa que solo sirvieron para evidenciar (más allá de constituir un inaudito atentado contra el derecho a la libertad de expresión) la falta de sentido del humor de una clase política cada vez más gris.

Pero lo más excitante llegó del lado de la electrónica, donde son muchos los que están convencidos de poder revivir la atención que han suscitado John Talabot o Delorean entre la crítica estadounidense, como es el caso de The Suicide Of Western Culture, Pional, bRUNA, BFlecha o sorprendentes aproximaciones desde el folk (Oso Leone) o el rap (C. Tangana).


Decepciones, una despedida, futuro

Son muchos los que no quedaron del todo satisfechos con el nuevo disco de Arcade Fire, más por la enorme expectación generada que por la calidad de la propia obra, que alberga algunos cortes tan redondos como “Reflektor”. Sí parece más evidente que lo nuevo de Jay-Z ha sido un bluf, como también lo terminaron siendo algunos hypes que venían hinchadísimos como AlunaGeorge y (oh, sorpresa) The Weeknd.

La peor noticia, de eso no hay duda, es que alguien irrepetible nos dejó. Lou Reed no volverá, pero el futuro parece esperanzador (al menos, a nivel sonoro). Solo hay que echar un vistazo a nombres como Mykki Blanco, Nguzunguzu, Kelela, Benjamin Clementine o Stromae para comprobar que el pop ya ha adelantado a la realidad.

Etiquetas: 2010s, 2013, resumen año
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