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Resumen 2015, Crisis y triunfos

Ilustración: Joaquín Reyes

 
 

ARTÍCULO (2016)

Resumen 2015 Crisis y triunfos

Este es el resumen de Rockdelux correspondiente al año 2015. Lo escribió David Saavedra e hizo hincapié en el hecho de que la década de los 2010 llegaba a su ecuador con la misma confusión con que había comenzado, y sin grandes novedades. Las mayores convulsiones, de hecho, no se habían producido en los aspectos creativos de la música. Tampoco en los tecnológicos o industriales, carne constante de titulares en los últimos años. La inestable (¿aterradora?) situación del mundo puso las artes, la cultura popular, en el punto de mira con los atentados de ‘Charlie Hebdo’ y Bataclan, sumado esto a la ya conocida prohibición de hacer música en países como Malí... A pesar de eso, la música continuó y, reflejo de ella, recapitulando, llegaron las listas del año con el especial anual de 32 páginas y el CD con 18 de las mejores canciones de 2015. Si no lo tienes, puedes conseguirlo a través de nuestra web (ver aquí). En él comprobarás que Kendrick Lamar y Niño de Elche fueron los triunfadores de la temporada.

Circunstancias tan luctuosas ensombrecieron todo lo demás e indujeron a abrir una profunda reflexión sobre qué demonios estaba pasando en el mundo. Pero, al margen de eso, por encima de la constante alusión a la retromanía como rutina de confort en una industria en constante crisis, siguieron emergiendo nuevos talentos, con Kendrick Lamar como gran protagonista. Una tesis que me pueden permitir esgrimir es esta: 2015, musicalmente hablando, fue el año de los negros y las mujeres, y esa fue una gran noticia. Como lo fue la eclosión en España de Niño de Elche y la sensación de que, más allá de los consensos esparcidos en esa alternatividad asimilada, en la frontera entre “lo indie” y el pop-rock más inofensivo, nuestra música popular podía disfrutar también de una heterodoxia creativa, aparentemente en los márgenes, pero francamente celebrable.


EL GRAN ÁLBUM NEGRO NORTEAMERICANO

Lamar. Kendrick Lamar. Este buen hombre de 28 años procedente de Compton, el mal suburbio de Los Ángeles, es el indiscutible triunfador del año, tanto para Rockdelux como para medio mundo (si se fijan en el recuento de listas internacionales de la web Metacritic.com, arrasa por todas partes). Ha sido con su tercer álbum, “To Pimp A Butterfly”, con el que ha entregado la canción del año (“King Kunta”), el mejor videoclip (“Alright”) y el tercer mejor concierto, en su paso por el Festival Cruïlla de Barcelona. Lamar no solo se consolida como el artista del momento; también ha ofrecido el álbum más parecido al que podríamos denominar Gran Álbum Norteamericano de Música Negra, en cuya búsqueda o ideal podríamos hablar de una contienda creativa con otras ambiciosas obras como “The Epic”, del saxofonista Kamasi Washington (quien, por cierto, también toca en “To Pimp A Butterfly”). En esta categoría deberíamos añadir el “Summertime ‘06” de Vince Staples (debut de este otro joven californiano que emerge del entorno del colectivo Odd Future), el “At. Long. Last. A$AP” de A$AP Rocky o, para cerrar un círculo casi perfecto, “Compton”, el primer largo firmado por Dr. Dre desde 2001 y que retrocede a sus recuerdos de juventud, propiciados por el taquillero biopic “Straight Outta Compton”, dirigido por F. Gary Gray, y que ha vuelto a poner más de moda que nunca a su primer grupo, los seminales N.W.A.

No debemos olvidarnos de “Black Messiah”, el sorpresivo tercer álbum de D’Angelo, primero también en catorce años, que, al ser editado en diciembre de 2014, se ha quedado atrapado en el limbo. Podríamos decir que en parte de los trabajos citados hay la voluntad de recuperar el espíritu de lo que fue “What’s Going On” (Marvin Gaye) para los setenta, “Sign ‘O’ The Times” (Prince) para los ochenta o “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (Kanye West) para el presente siglo. Un Kanye, por cierto, cuyo trono en la cima de la black music empieza a temblar ante este pujante Kendrick.


EL NUEVO FLAMENCO EXTREMO

Y el indiscutible triunfador en el apartado nacional es Francisco Contreras, Niño de Elche. A pesar de llevar casi una década de trayectoria, cinco discos previos y un sinfín de proyectos colaborativos de todo pelaje y en los ámbitos más diversos, ha sido este año cuando el artista afincado en Sevilla ha eclosionado de modo más rutilante. La culpa la ha tenido “Voces del Extremo”, un álbum a tumba abierta inspirado por un movimiento de culto como es la Poesía de la Conciencia, fuertemente politizado desde la óptica de un anticapitalismo heterodoxo y arropado por los sonidos de vanguardia en plena inspiración de músicos procedentes de su propio entorno y el de Pony Bravo. Suena a algo completamente nuevo, insólito. Sensación que se ha acrecentado en unos directos que dejaron boquiabiertos a todos sus asistentes: tanto las presentaciones del citado “Voces del Extremo” como su comentadísimo paso por el Sónar con Los Voluble con el espectáculo RaVerdial, y otros proyectos en diálogo con la performance, las artes visuales y escénicas o un humor destinado a romper corsés y etiquetas. Una de ellas, la de “renovación del flamenco”, es la que más se ha empeñado en negar (sin ir más lejos, en la entrevista de portada del número de octubre), así como su filiación con Rocío Márquez, la otra gran nueva voz del género, también consolidada este año sobre los escenarios (tercer mejor directo del año para la revista).


ELLAS DAN EL GOLPE

Pocos años recuerdo en que las listas hayan tenido una presencia femenina tan poblada y notoria. Buena noticia es, sin duda, que siete de los diez primeros puestos entre los mejores álbumes internacionales estén copados por mujeres caracterizadas por formas de expresión inquietas y arriesgadas, de salvaje personalidad y con visión de presente y futuro. Es el caso de Julia Holter y Joanna Newsom (ambas consagradas con sus respectivos cuartos álbumes), Grimes –despuntando en progresión geométrica con “Art Angels”, también cuarto largo–, las revelaciones de Holly Herndon y U.S. Girls y el retorno a la forma (aunque fuese en forma de amargo álbum de ruptura) de Björk. La islandesa no solo ha entregado su mejor trabajo desde “Vespertine” (2001), sino que también ha vuelto a renacer en un directo que pasó por el Poble Espanyol de Barcelona. Y afortunado regreso ha sido el de Sleater-Kinney con “No Cities To Love”, octavo álbum tras una década de barbecho. “Vuelve el espíritu de las riot grrrls”, era como titulábamos la entrevista de portada en el número de marzo. Además de en disco, el trío de Olympia pisó muy fuerte en su paso por Primavera Sound: lo elegimos como segundo mejor directo del año, tan solo superado por la madrina de todas las citadas, Patti Smith, con un emocionante doble concierto en el mismo festival. También figuran entre los más meritorios los álbumes de Deradoorian, Courtney Barnett, Natalie Prass, Nicole Dollanganger, Helena Hauff (asimismo incluida entre los mejores DJs), Chvrches y Empress Of.

 
Resumen 2015, Crisis y triunfos

Ilustración: Joaquín Reyes

 

LA INDIECRACIA BIEN, GRACIAS

Sospechosos habituales de nuestras listas, artistas reconocidos en el entorno indie y más allá, son de los que no suelen fallar, y en este 2015 tampoco lo han hecho. Sufjan Stevens se lleva la medalla de plata –y la portada de septiembre, bajo el titular “La pérdida y el recuerdo”– con el confesional y acongojante “Carrie & Lowell”, un álbum que, sin embargo, en su paso por Barcelona y Madrid no ha atraído tanto consenso en su traslación al directo como su encumbrada visita al Primavera Sound de 2011. Sun Kil Moon, mejor álbum del pasado año con “Benji”, tampoco ha podido reeditar el éxito con una continuación algo menor de aquel disco, pero, aun así, muy por encima de la media: “Universal Themes” queda en el decimotercer lugar.

Sin llegar tampoco a cotas de antaño, vemos en buenas posiciones a Low, Panda Bear, Dominique A, Destroyer, Kurt Vile, Deerhunter, Beach House –solo con “Depression Cherry”, el primero de sus dos álbumes editados en 2015– y Jim O'Rourke. Tame Impala han vivido el mejor año de su vida, renovados desde la psicodelia al electropop. Y, en el ojo del huracán de la renovación del punk británico, ha sido el año de consolidación de Sleaford Mods, tanto con su nuevo álbum, “Key Markets”, como sobre todo con su vitriólico directo.

Entre el elenco de representantes de una electrónica que, como comentábamos en el apartado anterior, ha contado con una clara supremacía femenina, ahí quedan también Arca, Oneohtrix Point Never y Max Richter en su ambiciosa renovación de la música clásica contemporánea con “Sleep”. Además de un Jamie xx que, con “In Colour”, firma un primer álbum con su nombre que lo coloca al borde de la consagración.


BIENVENIDOS

Otros de los debuts más reseñables han sido el del británico-parisino Benjamin Clementine, polifacética estrella en ciernes que, además, con “At Least For Now” ha obtenido el Premio Mercury. Fuertemente politizados y combativos, enarbolando y asociando, a su manera, los espíritus del soul y el punk, hemos sido testigos del surgimiento de Downtown Boys con “Full Communism” y de Algiers con un álbum homónimo y un incendiario directo que se dio a descubrir en el Primavera Club barcelonés. Desde un prisma diferente, la extraña alianza entre Franz Ferdinand y Sparks, bajo el nombre FFS, sedujo tanto en disco como en directo (estuvieron en el Cruïlla y el FIB). También lo hizo una unión mucho más de culto, la perpetrada por el estadounidense Tim Presley (White Fence) y la galesa Cate Le Bon en el proyecto Drinks.


MÁS ALLÁ DE OCCIDENTE

El mundo parece un lugar cada vez más complejo, desconcertante e inseguro. Todavía resultan difíciles de explicar, y más sin apelar a las emociones o a la congoja, sucesos como el atentado yihadista en la sede de la publicación humorística ‘Charlie Hebdo’ o la matanza en la sala Bataclan durante un concierto de Eagles Of Death Metal, además de en otros lugares de París. Y en países como Malí, los músicos tienen que seguir exiliándose a Occidente, huyendo de un fundamentalismo atroz que les niega el derecho a cantar y tocar. De allí, de Bamako, provienen los veteranos Bassekou Kouyaté & Ngoni Ba, que han entregado “Ba Power”, el álbum africano mejor valorado de un año en que también han brillado los congoleños Mbongwana Star (nueva encarnación de los mediáticos Staff Benda Bilili) con su debut “From Kinshasa”. Y otros malienses, Songhoy Blues, cuyo título de álbum, “Music In Exile”, ya lo dice todo.

También entrevistamos, en febrero, a la kuwaití Fatima Al Qadiri, de sugestiva trayectoria en solitario, y que este año participó en el debut de Future Brown, proyecto electrónico multicultural con base en Los Ángeles. Las polémicas, desde aquí, afectaron al festival Rototom Sunplash, con el controvertido intento de boicot a la actuación del norteamericano Matisyahu por su supuesto odio al pueblo palestino. También ha sido un año convulso por las oleadas migratorias, que han tenido especial impacto mediático y social ante el aluvión de refugiados de la guerra de Siria y el vergonzoso intento de blindar las fronteras por parte de Europa. A finales de año, M.I.A. entregaba una canción con su correspondiente (y polémico) vídeo, “Borders”, que se abre a una nueva reflexión sobre la labor del arte como visibilizador o explotador de los dramas sociales.

 
Resumen 2015, Crisis y triunfos

Ilustración: Joaquín Reyes

 

PASADO PRESENTE

“¿Qué está pasando? ¿Es que no hay nuevos artistas que merezcan una portada?”, me preguntaba un fiel lector a raíz de los rostros que presidían los números de noviembre y diciembre: Van Morrison, con motivo de la reedición de “Astral Weeks” y su gira española, y Bruce Springsteen, con la ciclópea edición expandida de “The River” (finalmente, aquí elegida como la mejor de 2015, al igual que sucediese previamente con las de “Born To Run” en 2005 y “Darkness On The Edge Of Town” en 2010). Lo cierto es que la gran tragedia para los nuevos artistas es que no solo tienen que competir con sus contemporáneos, sino con seis décadas de música popular cuyos entresijos siguen deparando un interés mayor tanto por parte de la industria discográfica como por el público o los programadores de festivales.

También se dedicó un amplio y necesario dossier a Lead Belly (protagonista de la recopilación del año, con la caja “The Smithsonian Folkways Collection”), y un artículo en profundidad a Bob Dylan con motivo de su ¿excéntrico? álbum de tributo a Frank Sinatra, aunque, a la postre, acabó deparando más expectación su duodécima entrega de “The Bootleg Series” (tercer recopilatorio más votado). En cuanto a las giras de reunión, especialmente sonada fue la de The Replacements, que duró poco (su punto final con pelea interna fue en el Primavera Sound de Oporto, previo paso por el de Barcelona, que también figurará en el recuerdo como otro de los grandes conciertos de 2015). El Parc del Fòrum fue testigo, además, de la reunión shoegazing del año, la de Ride, que mereció la cabeza de cartel y una entrevista a doble página.


ESPAÑA SE REVUELVE

Entre el triunfo de la nueva política en las elecciones municipales y la convulsión e incertidumbre de las autonómicas en Cataluña. Con el punto final de unos comicios nacionales con el declive del bipartidismo como titular orientativo (al cierre de esta edición aún no se conocía el desenlace), 2015 ha vuelto a ser un buen año para la creatividad de nuestra música popular. Lo corroboran esos habituales de nuestras listas, ya clásicos modernos, que nunca fallan: Fernando Alfaro y Joe Crepúsculo (que protagonizaron un tanto monta monta tanto bicéfalo en el número de julio-agosto y que se reparten las dos canciones del año), Christina Rosenvinge (portada en abril gracias al inspirado y arriesgado “Lo nuestro”), Hidrogenesse (celebrables por partida doble, con su nuevo álbum, “Roma”, y su recopilatorio “Most”), La Bien Querida, Za!, Nacho Umbert, Joaquín Pascual, Tachenko, Betunizer, Guadalupe Plata, Pablo Und Destruktion y Disco Las Palmeras!

También debemos hablar de la consolidación de artistas a los que nos costaba introducir en nuestras listas (Nueva Vulcano, The New Raemon, Francisco Nixon, Nudozurdo, Tulsa, McEnroe, Alondra Bentley). Y de esos francotiradores que, utilizando sus lenguas vernáculas, siguen superándose a sí mismos: el ejemplo más claro ha sido el de Joan Miquel Oliver, ya con una carrera claramente post Antònia Font y que, además, se ha superado en el escenario (segundo mejor directo del año).

Pero también hay que hablar de los impactantes regresos de Adrià Puntí y Emilio José (este último con un triple álbum a tumba abierta en gallego-portugués y de estilo salvajemente libérrimo), sin olvidar a una heroína euskalduna que nunca falla: Anari. Debuts para considerar son los de Soleá Morente (aunque sea a nivel álbum, al margen de sus EPs previos con Los Evangelistas), Papaya, Maria Arnal y la jovencísima Núria Graham. Y como fascinante fenómeno social, el del nuevo trap callejero protagonizado por el colectivo PXXR GVNG, cuyo álbum de debut, “Los pobres”, ha despertado extremos posicionamientos a favor y en contra. Mientras, en Madrid se consolida el movimiento del rap quinqui. Ni el de Jarfaiter ni el de El Coleta son sus primeros álbumes, pero nunca se había hablado tanto y tan fuerte de ellos. Se vislumbra una renovación en el hip hop español, de cuya vieja guardia solo permanece en nuestras listas ToteKing con “78”.


REPASOS CONTINGENTES (O NECESARIOS)

Hemos dedicado informes a la nueva generación de realizadores de videoclips, el nuevo indie madrileño surgido tras Los Punsetes, un diálogo entre Loquillo y J con la exposición “El poder de las canciones” en la madrileña Casa del Libro como excusa, los cuarenta años del programa televisivo ‘Saturday Night Live’, los veinticinco del sello BCore y los cinco de El Genio Equivocado. La coincidencia en junio de los conciertos de Duran Duran y Spandau Ballet propició un informe sobre los nuevos románticos en el mismo número (el de junio) con la portada dedicada al final de la serie “Mad Men” (tercera cubierta televisiva en la historia de la revista tras las ocupadas por “Lost” y “Breaking Bad”). Más dosieres se dedicaron a la nueva dark wave española y los treinta años de rap en el país.


FUERA DE JUEGO

De entre los artistas que nos dejaron este año, dedicamos informes especiales en la revista como despedida a Joe Cocker (fallecido, en realidad, el 22 de diciembre de 2014), Kim Fowley, el cineasta Manoel de Oliveira –cuyo mito de su presunta inmortalidad finalizó a los 106 años–, B.B. King, Ornette Coleman o Allen Toussaint, fallecido pocas horas después de ofrecer el que nadie podía sospechar que iba a ser su concierto final, en el Teatro Lara de Madrid. La música española, por cierto, se queda sin dos de los mayores talentos de su historia: Manuel Molina (Lole y Manuel) y Gloria Van Aerssen (Vainica Doble).

Etiquetas: 2010s, 2015, resumen año
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