×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
Resumen 2016, Fundido en negro

Ilustración: Laperla y Morán

 
 

ARTÍCULO (2017)

Resumen 2016 Fundido en negro

Este es el artículo introductorio, escrito por Eduardo Guillot, a las listas con lo más destacado de 2016 según Rockdelux. Corresponde al especial anual de 32 páginas + CD con 19 de las mejores canciones de la temporada; si no lo tienes, puedes conseguirlo a través de nuestra web (ver aquí). 2016 fue un año aciago marcado por las ausencias: perdimos a David Bowie, Prince y Leonard Cohen, entre otros muchos. Mientras, el mundo no dejaba de girar y se confirmaba la tendencia apuntada en temporadas anteriores: la humanidad se movió al compás que marcó la música afroamericana. Así pues, los discos de carácter testamentario o elegíaco, por una parte, y los que siguieron investigando en la hibridación de géneros, por otra, configuraron un panorama en el que lo viejo convivió con lo nuevo y en el que la presencia femenina continuó creciendo en un lento, pero imparable, proceso de normalización.

2016 también ha coronado a un trovador como Nobel de Literatura. La voz nasal de Bob Dylan ha sido de las pocas que no ha sucumbido al embrujo del Auto-Tune, la herramienta tecnológica de moda, cuyo uso se ha extendido más allá de la electrónica y el hip hop mientras continuaban floreciendo estimulantes escenas en todos los rincones del planeta, aunque la ilusoria aldea global siga controlada desde los centros de mando del primer mundo. El negro del luto, de la piel y hasta de la estética (portadas, títulos, atuendos), ha sido el color que ha definido el año, con la esperanza de que se haga la luz en 2017.

Habrá que ir acostumbrándose, porque los próceres de la cultura rock frisan edades en que la enfermedad o el simple proceso natural de la vida obligan a tener muy presente la cercanía del inevitable punto final, pero 2016 ha sido un año cruel. De las once portadas de Rockdelux (el número de verano es doble y la de enero está dedicada al resumen anual), cuatro estuvieron protagonizadas por la muerte. Tres de ellas, a causa de la desaparición de otras tantas figuras de relevancia capital: David Bowie (febrero), Prince (junio) y Leonard Cohen (diciembre). La importancia de sus pérdidas se tradujo en especiales donde se analizaron sus biografías y discografías, así como otros aspectos fundamentales de sus carreras. Dos de ellos, además, se fueron tras dejar como testamento discos notables, muy bien posicionados entre lo mejor del año: Bowie ocupa el tercer lugar con , mientras que Cohen aparece en el octavo con “You Want It Darker”. Ambos, por cierto, con títulos de resonancias oscuras.

La cuarta portada (octubre) fue para Nick Cave, que sigue entre nosotros, pero en “Skeleton Tree” expía la pena por la terrible pérdida de su hijo Arthur, de 15 años, fallecido tras precipitarse por un acantilado. Disco del año para el australiano, que reflexiona sobre la muerte en una grabación desgarradora a nivel emocional, pero contenida en su voluntad de impedir que el dolor mute en exhibicionismo. El documental “One More Time With Feeling” (dirigido por Andrew Dominik), rodado en coherente blanco y negro, complementa una obra con la que el músico trata de cauterizar heridas y seguir adelante. Una monumental elegía que incluye la segunda mejor canción del año, “I Need You”. La tercera es la que da título al último disco de Cohen, mientras que el mejor clip internacional es para Bowie por “Lazarus”, un tema que fue el punto de partida para el musical homónimo (hasta el 22 de enero en el King’s Cross Theatre de Londres), donde recuperó, junto al dramaturgo irlandés Enda Walsh, al personaje de “El hombre que cayó a la Tierra” (Nicolas Roeg, 1976).

La proximidad de la muerte (propia o de un ser querido) ha sido este año un importante catalizador de obras que perdurarán en el tiempo. Quizá sea un vano consuelo, pero no tenemos otro.

 
Resumen 2016, Fundido en negro

Ilustración: Laperla y Morán

 

Divas y aspirantes

Y del negro como símbolo de luto al negro de identificación racial. Se consolida la tendencia que señalaba David Saavedra al hacer balance de 2015: el presente de la música es afroamericano y femenino. Y copa las listas de ventas. Porque “Lemonade”, de Beyoncé, es el segundo mejor disco del año. Frente al recogimiento de Cave, la exuberancia de una diva total, con un sexto trabajo que vuelve a acogerse al formato de álbum visual: doce videoclips (también en la lista correspondiente) unidos por interludios en los que la cantante recita a la poeta Warsan Shire y donde airea nuevamente las turbulencias de su relación sentimental con Jay-Z sin ponerse límites estilísticos (rock, R&B, soul, future beats, blues, country) y reuniendo a un allstar imbatible (Jack White, James Blake, The Weeknd). Aquí también hay duelo, pero es diferente. El de Beyoncé se cura a base de orgullo. Y tiene final feliz. Su trono parece sólido, pero no le conviene dormirse. Su hermana Solange ha presentado firme candidatura sucesoria con “A Seat At The Table” (décimo puesto), y Rihanna se niega a abandonar la puja: se queda en el 22 con “Anti”, pero gana en canción (Drake mediante) con “Work”.

El poder femenino no se circunscribe al terreno del R&B. En el quinto puesto, “Let Them Eat Chaos” coloca a la singular rapera y poeta británica Kate Tempest entre las figuras a seguir de cerca en los próximos años; y no solo a nivel musical, ya que también se ha editado en España su libro “Mantente firme”. Un escalón por debajo, en sexto lugar, aparece Angel Olsen con “My Woman”, otro álbum que lucha contra prejuicios de género.

Weyes Blood, el triunvirato formado por Neko Case, k.d. lang y Laura Veirs, Jenny Hval, Mitski, Warpaint, Fatima Al Qadiri, Marissa Nadler, Jessy Lanza, Lucy Dacus y Noura Mint Seymali ponen de manifiesto que el talento femenino no sabe de fronteras estilísticas ni geográficas, pero sobre todo que comienza a tener la visibilidad y el reconocimiento que merece. Y nunca es tarde si la dicha es buena, aunque la industria musical, especialmente en sus estamentos rectores, continúa siendo territorio masculino: ¿cuántas directoras de festivales hay?, ¿y ejecutivas de alto rango en compañías discográficas? Que sea necesario seguir haciendo hincapié en ello no deja de ser una señal de que la igualdad de sexos aún es una cuenta pendiente. La mismísima Madonna lo recordó en su discurso al conseguir el premio Billboard Women In Music.


El rimadero pop

Si hablamos de estilos musicales, el arco de intereses cada vez mayor que abarcan los artistas directa o indirectamente relacionados con el hip hop, R&B y aledaños ha continuado proporcionando algunas de las mayores alegrías de la temporada. “Blonde”, firmado por un Frank Ocean empapado de soul y pop, se encarama al cuarto puesto. Además, Kanye West se coloca en el 7 con “The Life Of Pablo”, mientras que Vince Staples corona la lista de singles internacionales y se sitúa en el sexto puesto de clips con “Prima Donna”.

Hay más black power, mucho más: el “Malibu” de Anderson .Paak, Danny Brown y su “Atrocity Exhibition”, el regreso de los veteranos A Tribe Called Quest con “We Got It From Here... Thank You 4 Your Service”, un Kendrick Lamar (gran triunfador de 2015) que ha seguido sacando partido a los réditos de “To Pimp A Butterfly” con “untitled unmastered.”, Chance The Rapper y su “Coloring Book”, el “Nobody’s Smiling” de Common... Y, desde el Reino Unido, un Skepta que con “Konnichiwa” pone de manifiesto el notable estado de salud que atraviesa el grime, merecedor de un informe (acompañado de playlist) en el número de octubre. La cosecha de rimadores ha sido excelente, y es un hecho que comienza a convertirse en costumbre cada vez que toca hacer balance del año.


Síntomas y tendencias

Algunos de los artistas citados se han caracterizado por utilizar el Auto-Tune, un procesador que surgió como herramienta para corregir errores de afinación, pero cuya capacidad de distorsión vocal lo ha convertido en recurso artístico. Asociado al R&B, el hip hop y la electrónica, este año ha sido protagonista destacado en discos donde su presencia podía ser previsible, como los de Frank Ocean o James Blake (“The Colour In Anything”), pero también ha jugado un papel decisivo en la reinvención de Bon Iver (“22, A Million”) y ha roto cualquier barrera estilística al colarse hasta en “FLOTUS”, lo nuevo de Lambchop. Ni siquiera Neil Young ha podido resistirse a la tentación de usarlo en su reciente “Peace Trail”, con el que no ha entrado en la lista de álbumes, aunque puede consolarse con el segundo puesto obtenido en la de conciertos internacionales.

Otros protagonistas destacados del año en las páginas de Rockdelux fueron las guitarras flamencas, a las que se dedicó un informe en septiembre, con motivo de la Bienal de Flamenco de Sevilla, y la nueva exótica o cultura tiki (en abril), que resurge como resurgen tarde o temprano todos los géneros o subgéneros que han formado parte de la cultura pop. También el krautrock, que goza de una inusitada vigencia contemporánea y cuyos orígenes fueron objeto de análisis en un informe aparecido en marzo. En verano, el viaje tuvo la escena de Bogotá como destino, mientras que en noviembre se tomó el pulso a la efervescencia musical que vive una Grecia en permanente crisis sociopolítica. También visitamos Nueva Orleans de la mano de Fermin Muguruza, y varios países latinoamericanos con Beach Beach. Otro viaje, esta vez en el tiempo, sirvió para celebrar el vigésimo aniversario del histórico “Omega”.

 
Resumen 2016, Fundido en negro

Ilustración: Laperla y Morán

 

Consolidados y emergentes

No fallan nunca. O casi nunca. Es difícil que publiquen disco y no acaben apareciendo en las listas. Y no es sencillo. Su presencia habitual en los recuentos anuales habla por sí sola sobre la importancia en el contexto de la música contemporánea de nombres como los de Cass McCombs, Swans, Animal Collective, Mark Kozelek (el disco de Sun Kil Moon y Jesu), ANOHNI (nueva encarnación de Antony Hegarty), Radiohead o Drive-By Truckers. Garantía de calidad. Resistente tejido sonoro de una escena internacional que también se va renovando de manera natural gracias al afianzamiento de apuestas como las de Will Toledo con Car Seat Headrest (“Teens Of Denial” confirma todo lo apuntado en el previo “Teens Of Style”), Parquet Courts, Nicolas Jaar, Roly Porter, Whitney o Kevin Morby.

Y no solo desde el ámbito eurocéntrico llegan los relevos: los argelinos Imarhan, la mauritana Noura Mint Seymali, la japonesa Mitski, la senegalesa Fatima Al Qadiri o los surcoreanos Jambinai demuestran que no hay rincón del planeta donde no pueda surgir un proyecto sugestivo, aunque bien es cierto que siguen accediendo al mercado global a partir de sus alianzas con sellos radicados en las grandes capitales del primer mundo (sigue, pues, existiendo un filtro) y a menudo los propios artistas están instalados lejos de su país de origen.

El estado de la nación

En el corral patrio se llevan el gato al agua los expansivos Malandrómeda. El dúo formado por Hevi y O Master do Son llevaba una década sin publicar en formato largo y lo ha compensado editando dos álbumes de golpe. “Os corenta e oito nomes do inimigo” y “Cada can que lamba o seu carallo” son dos caras de la misma moneda, una orgía de hip hop, funk, cumbia y lo que se tercie que recoge el testigo de Os Resentidos y que presentaron mediante una peregrinación por catorce locales de Santiago de Compostela, convenientemente reseñada en el número de abril.

El primer puesto, por tanto, se marcha a la inquieta Galicia, pero Cataluña continúa exhibiendo músculo, con el inspiradísimo retorno de Sisa en el segundo lugar y Xavier Baró, Doble Pletina, Sílvia Pérez Cruz, Belda & Sanjosex, Manel, Enric Montefusco, El Petit de Cal Eril, Joana Serrat, El Último Vecino, Univers, The New Raemon, Nico Roig, Blood Quartet y Cala Vento haciéndose un hueco en la lista. Nada menos que un tercio de la mejor música estatal se cocinó allí. Además, el mejor clip es de Aliment (“Razors”) y la mejor canción, de Manel (“Sabotatge”). Y el mejor single nacional, “Verbena”, de Maria Arnal i Marcel Bagés. Paseo triunfal.

También llegaron rimas certeras por parte de Kase.O y Dellafuente. Los magníficos discos de Espanto, Juventud Juché y Aries justifican los puestos de privilegio que ocupan, mientras que, entre los habituales, no fallaron Triángulo de Amor Bizarro, Fernando Alfaro (de vuelta con Chucho), El Guincho, Lidia Damunt, Remate y Antonio Luque.


Píntalo (más) de negro

Por si quedaban dudas sobre el color que ha marcado el año. Al negro del duelo y al de la raza hay que añadir otro más: el del atuendo que ha definido la estética de los artistas que encabezan las listas de mejor directo. Por un lado, PJ Harvey. No hay más opción que el luto cuando se describe un mundo sombrío y en descomposición. Su escalofriante réquiem ha desbancado demostraciones de poderío eléctrico como las de Neil Young y Bruce Springsteen, el huracán verbal de Kate Tempest o el brillante regreso de LCD Soundsystem.

A nivel estatal, Loquillo se aúpa por primera vez a lo más alto, demostrando que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera. El artista que más discos en directo ha publicado en la historia del rock español se coronó en Las Ventas de impecable traje oscuro, el que viste hace ya mucho tiempo, haciendo suyas las palabras de Johnny Cash. Otro negro con lectura simbólica. Detrás de él, los conciertos con los que Adrià Puntí rompió un silencio que duraba trece años, la constancia disfrazada de discreción de Joaquín Pascual o el retorno de 091, que ha permitido saldar una deuda histórica con la banda granadina.


Conclusión

Las de Bowie, Prince y Cohen fueron las defunciones más sonadas, pero no las únicas. En los últimos doce meses se marcharon también Sharon Jones, Leon Russell, John Berry (Beastie Boys), George Martin, Alan Vega (Suicide), Merle Haggard, Keith Emerson y Greg Lake (Emerson, Lake & Palmer), Juan Peña “El Lebrijano”, Bernie Worrell (Parliament, Funkadelic), Getatchew Mekuria, Tony Conrad, Phife Dawg (A Tribe Called Quest), Bap Kennedy, Juan Habichuela, Tres (Klamm), Maurice White (Earth, Wind & Fire), Mose Allison, Paul Kantner (Jefferson Airplane), Jean-Jacques Perrey, Glenn Frey (Eagles), José Menese, Papa Wemba, Prince Buster, Jim Lowe, Pauline Oliveros, Vanity, Pete Burns (Dead Or Alive), Caroline Crawley (This Mortal Coil), Ralph Stanley y Betsy Pecanins, entre muchos otros. Ley de vida, claro. Pero así y todo, tantas y tan relevantes pérdidas dejan un inevitable mal sabor de boca. Por eso quizá sea mejor recordar este año por un motivo de júbilo que también ha marcado un momento trascendental en la historia: 2016 será para siempre la fecha en que Bob Dylan, un músico, ganó el premio Nobel de Literatura. Definitivamente, los tiempos están cambiando.

Etiquetas: 2010s, 2016, resumen año
Resumen 2012, El año de nuestro descontento
Por David Morán
Resumen 2015, Crisis y triunfos

ARTÍCULO (2016)

Resumen 2015

Crisis y triunfos

Por David Saavedra
Resumen 2017, Cayendo p'arriba

ARTÍCULO (2018)

Resumen 2017

Cayendo p'arriba

Por Víctor Trapero
Resumen 2013, El pop adelanta a la realidad
Por José Fajardo
Resumen 2011, Temblores y huidas

ARTÍCULO (2012)

Resumen 2011

Temblores y huidas

Por Pablo Gil
Resumen 2014, Haciendo eses

ARTÍCULO (2015)

Resumen 2014

Haciendo eses

Por Gerard Casau
Resumen 2010, Odisea pop

ARTÍCULO (2011)

Resumen 2010

Odisea pop

Por Juan Manuel Freire
Arriba