En solo tres años, el Festival Internacional de Acción Artística que se desarrolla en Murcia ha experimentado un notable crecimiento exponencial, que en esta edición le llevó a agotar las treinta y cinco mil localidades diarias que habían salido a la venta (prácticamente el doble que en 2009). Sin duda influyó lo asequible de los precios y la época del año, aún huérfana de grandes eventos, además de un cartel plagado de apuestas seguras pero también con actuaciones exclusivas de pedigrí, entre las que destacó la performance audiovisual de CHRIS CUNNINGHAM y la presencia estelar extramusical de un FERNANDO ARRABAL a quien acudieron a ver hasta los mismos Franz Ferdinand. David Saavedra
Viernes 30
Un auditorio repleto se rindió ante TINDERSTICKS, clásicos del melodrama con más tablas que Lauren Postigo (a Stuart Staples se le desprendió la guitarra en mitad de un tema, pero como si nada). Juego de luces excepcional y David Kitt pasándoselo en grande. Más sorprendente fue el fanatismo que concitaron CRYSTAL CASTLES. Su furioso tecno pop gótico, perfectamente integrado en la estética “Millennium”, convenció y apasionó. Alice Glass no paró de desgañitarse. José Manuel Caturla
El set de THE HORRORS, exclusivamente basado en su segundo álbum, “Primary Colours” (2009), pilló en pleno anochecer, pero la complicidad horaria no fue suficiente: cumplieron, pero impactan más en entornos más claustrofóbicos. LOS PLANETAS ofrecieron la presentación de “Una ópera egipcia” (2010) con un repertorio desigual, muy centrado en su última etapa y con solo un inesperado rescate de los noventa: una remozada “Rey sombra”. Momento álgido, cuando LA BIEN QUERIDA (también en el cartel del festival) salió a cantar con J el dueto “No sé cómo te atreves”. FRANZ FERDINAND calcaron su concierto del último FIB Heineken sin despeinarse (incluida la traca electrónica final de “Lucid Dreams”). Impecables y cien por cien efectivos, pero con sorpresa cero, al contrario que unos HOT CHIP cada vez más tendentes al riesgo: ensamblaron el “Loba” de Shakira entre su repertorio con una indescriptible elegancia. David Saavedra
















