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FESTIVAL (2011)

Fly Me To The Moon Epílogo del Primavera Sound

Barcelona, Poble Espanyol
27-28/7/2011
 
  • Animal Collective

  • The Suicide Of Western Culture

Fotos: Juan Sala

 

La organización del Primavera Sound sellaba la temporada veraniega con sendos programas dobles ideados para disfrutar de la música al aire libre y en un ambiente relajado difícil de hallar en un festival, donde los solapes tienen un lugar preferente en tus pensamientos.

La primera jornada repescó dos nombres que ya habían pasado por el evento madre: THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE y ANIMAL COLLECTIVE. Los catalanes demostraron, una vez más, que son una propuesta a seguir con atención. Su aparatoso e impactante nombre y el uso de proyecciones apocalípticas produce un leve contraste con una música de tintes sombríos aunque de poso bailable. Puede que tengan en mente diseñar una hipotética rave del fin del mundo, pero, a día de hoy, su valía reside en la asimilación de un lenguaje afín al post-rock liberado, sin embargo, de guitarras y del consabido sube-baja.

El concierto de Animal Collective fue virtualmente idéntico al que ofrecieron apenas dos meses antes en el Fòrum, pero con un matiz que lo hizo todo distinto: los temas inéditos que sirvieron de (discutido) hilo conductor para ambos bolos ahora a muchos nos resultaban ya ligeramente familiares; como si detrás de la tremenda jungla sónica empezásemos a atisbar los hits del mañana. En cualquier caso, resulta curioso que este laboratorio de ritmos y colores se perciba como un corte de mangas al público cuando se trata del modus operandi con que alcanzaron el estrellato indie. Quizás no sea el formato ideal para triunfar en según qué contextos, pero a un servidor le parece todavía más importante comprobar que siguen amando lo desconocido y que la inspiración sigue de su lado. Gerard Casau

 
  • Joanna Newsom

  • Beach House

Fotos: Juan Sala

 

Sonriendo únicamente con la boca y andando con paso firme, la menuda JOANNA NEWSOM salió a escena con la plaza a medio llenar, se parapetó tras su arpa dorada y enseguida nos llevó de la mano por la desnuda “Bridges And Balloons”. Con “Have One On Me” entraron en juego sus tres acompañantes, quienes, aun siendo cada uno de su padre y de su madre, supieron engranarse al vaivén de la californiana con idéntica precisión relojera. A estas alturas, resulta difícil no rendirse ante la exuberancia compositiva de Newsom. Aun así, su repertorio deslumbra gracias a los detalles y los trampantojos instrumentales; de ahí que verla en directo no sea la mejor manera de preservar el carácter alquímico de sus dos últimos discos. Por otro lado, y eso no es culpa suya, creo que ha sido el primer concierto de mi vida en el que he querido estar sentado.

Para que una plaza tan veraniega se venga arriba, se necesitan otros mimbres, más parecidos a los que lucieron BEACH HOUSE nada más salir a la palestra. “Hola”, dijo Victoria Legrand. Acto seguido, las enormes PAs del recinto empezaron a escupir vatios a ritmo de “Gila” y se desató un headbanging colectivo que no habría de decaer en todo el concierto. Y sí, puede que las guitarras de Alex Scally sean tan ingeniosas como las de David Gavurin en los primeros Sundays, que sus desarrollos crezcan allá donde otros se quedan planeando, pero lo que está claro es que sin la magnética, sexual y casi diría que violenta presencia de Legrand, las canciones de Beach House no habrían adquirido esa capa de galvanizado que les asegura la resistencia al paso del tiempo. Repasaron todo el “Teen Dream” (2010), hicieron un par de paradas en “Devotion” (2008) y presentaron una canción nueva que, lamentablemente, no acabó de funcionar. ¿Hacia dónde tirar? Adrián de Alfonso

Etiquetas: 2011
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