USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

CONCIERTO (2010)

GIL SCOTT-HERON Leyenda afroamericana

Madrid, Joy Eslava
5/5/2010
 
 

¿Merece comentario el precio de las entradas en una crítica de directo? Seguramente sí, sobre todo cuando te has pasado la vida cantando sobre los excluidos y ahora excluyes de tu gira a quienes no tienen 35 euros para gastar en dos horas (que son muchos). Algo parecido nos hizo Billy Bragg el último otoño cuando cobró 24 eurazos por un concierto sin banda. Lo segundo destacable es que Gil Scott-Heron venía a presentar “I’m New Here” (2010) y solo tocó una canción del disco: la bonita “I’ll Take Care Of You”. El gesto da la razón a quienes han clasificado el álbum como una obra menor por estar construida con versiones y fragmentos de spoken word. Una lástima porque suena tan vivo, visceral y vulnerable como aquel “MTV Unplugged No. 2.0” (2002) donde se volcó Lauryn Hill (también en formato charla-canción-charla).

Sobre las tablas, Heron optó por sacar brillo a su pasado de leyenda de la música afroamericana, meciendo con maestría “We Almost Lost Detroit”, “I Think I’ll Call It Morning”  y “Did You Hear What They Said?”, entre otras. Consiguió crear una atmósfera hipnótica con el Fender Rhodes en primer plano y tres músicos expertos poniendo un colchón soul-jazz (salvo el horrible solo de percusión final). Hubo chistes sobre el volcán islandés y sobre lo mucho que le han sampleado los raperos, pero evitó comentarios políticos, hasta el punto de presentar “Winter In America” como si fuera un canción sobre las estaciones del año.

Lo mejor fue comprobar cómo su voz no pierde expresividad aunque haya mermado su potencia. Diría que fue un concierto solvente y disfrutable, quizás con un punto extraño, sobre todo por esa conversión de “The Bottle” (canción sobre las adicciones) en un himno celebratorio para despedirse antes del último bis.

Etiquetas: 2010
NIRVANA / BUZZCOCKS, El grunge que no cesa
Por Jordi Bianciotto
JOHN GRANT, El Grande

CONCIERTO (2011)

JOHN GRANT

El Grande

Por Ferran Llauradó
RUFUS WAINWRIGHT, Artista mayor

CONCIERTO (2005)

RUFUS WAINWRIGHT

Artista mayor

Por Pablo Gil
BILL CALLAHAN, De artesano a maestro
Por Ramón Ayala
THE WEDDING PRESENT, Movimiento de muñecas
Por Ramon Súrio
VIC CHESNUTT, Perturbador

CONCIERTO (1995)

VIC CHESNUTT

Perturbador

Por Roberto Herreros
KANYE WEST, Top of the world

CONCIERTO (2006)

KANYE WEST

Top of the world

Por Gerardo Sanz
LCD SOUNDSYSTEM, Yeah

CONCIERTO (2010)

LCD SOUNDSYSTEM

Yeah

Por Gerard Casau
ELVIS COSTELLO, Deconstruido y mayúsculo
Por David Saavedra
ELLIOTT SMITH, Calor y emoción

CONCIERTO (2000)

ELLIOTT SMITH

Calor y emoción

Por Raül Fernandez
PUBLIC ENEMY, Lo mejor

CONCIERTO (1990)

PUBLIC ENEMY

Lo mejor

Por Santi Carrillo
MARIA DEL MAR BONET, Reencuentro con “Alenar”
Por Santi Carrillo
BILL CALLAHAN, Economía de genio
Por Abel González
ALLEN TOUSSAINT, Alma de Nueva Orleans
Por Jordi Bianciotto
THE EX, Banda mítica

CONCIERTO (2006)

THE EX

Banda mítica

Por Abel González
JANELLE MONÁE, Así de atrevida

CONCIERTO (2011)

JANELLE MONÁE

Así de atrevida

Por Barracuda
THE BLASTERS, Baño de rock and roll
Por Joan Ribera
SUFJAN STEVENS, Bonhomía, felicidad
Por Quim Casas
THE DISPOSABLE HEROES OF HIPHOPRISY / BASEHEAD, Renovación hip hop
Por Xavier Ferré
JOE HENRY, Intimismo y belleza

CONCIERTO (2008)

JOE HENRY

Intimismo y belleza

Por Miquel Botella
LORDE, Diva fluorescente

CONCIERTO (2017)

LORDE

Diva fluorescente

Por Álvaro García Montoliu
ROCÍO MÁRQUEZ, Soberana

CONCIERTO (2015)

ROCÍO MÁRQUEZ

Soberana

Por Xavier Cervantes
PAUL McCARTNEY, Entre lo emocionante y lo ridículo
Por David Saavedra
Arriba