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FESTIVAL (2013)

Primavera Sound Touring Party (6) Toros, peces y elefantes

Santander: un hotel colonial con aroma a toreo, una cena que haría las delicias de Tim Burton y un bolo de Refree con Za! de invitados en un epílogo con forma de jam. Gerard Casau no se perdió detalle.

“Estaba cegado por las luces”, cantaba Bruce Springsteen. Los integrantes del Primavera Sound Touring Party podríamos haber dicho algo similar al llegar a Santander, pues todos quedamos deslumbrados; aunque no por el sol ni por los neones, sino por un traje. Un traje de luces, claro. El atuendo (deberíamos usar el plural, pues había tres de ellos) preside la entrada del hotel donde nos alojamos, junto a unas imponentes telas con ilustraciones dedicadas a las artes taurinas que prometen emociones fuertes.

Gracias al anuario que resume gráficamente las actividades que se celebran en el establecimiento, aprendo que nos encontramos en un santuario del toreo. Pasando las páginas que informan sobre los diversos homenajes, cotillones y fiestorras que se han llevado a cabo en el lugar, encuentro inesperadamente la foto de unos Buzzcocks de gesto divertido, encajados entre matadores, apoderados y, cómo no, algún que otro futbolista. Mientras cavilo qué debían pensar los británicos del curioso recinto (me inclino a pensar que les encantó), salgo de la habitación con ganas de explorar los secretos del edificio.

No me es necesario dar muchas vueltas, pues descubro que el ascensor ya resulta de lo más entretenido: al bajar a recepción, vemos pasar a nuestro lado una serie de peces de colores plastificados que simulan el descenso a las insondables profundidades marinas. Contrariamente a lo esperado, el piso inferior no está repleto de corales y algas, sino que presenta un estilo colonial chic, con tapices de cebra y cabezas de distintos animales que cuelgan de la pared, dominadas por la enorme testa de un elefante ante la cual los músicos no se resisten a hacerse una foto. Por mi parte, renuncio a intentar comprender el nexo que daría sentido a este disparatado interiorismo, y solo puedo pensar en el oro que Hunter S. Thompson y David Foster Wallace habrían sacado de este espacio de confort y diversión.

La guinda del pastel la pone el trato exquisito que se nos dispensa durante la cena. A la pregunta de si nos podía traer una carta, el camarero responde con un “no” tajante, informándonos de que nuestras opciones se limitan a escalope o merluza. Un rato después, Raül Refree se atreve a preguntar si sería posible un poco más de mostaza. “No”, contesta el camarero, al borde de una cólera inexplicable. “¿No te queda?”, inquiere el músico, sorprendido ante la falta del ingrediente. “Sí, sí que me queda, pero no te la traeré”. Tras esta última y lapidaria sentencia, agachamos la cabeza y comemos en silencio. Cuando llega el flan, postre único y que sirven sin preguntarnos si nos apetece, todos lo comemos obedientemente, temerosos de que nos caiga una colleja.

Con semejante precedente, la noche se antoja difícil. Afortunadamente, el público que ha acudido al Escenario Santander es cálido y receptivo, poniendo las cosas fáciles a las bandas. Quienes más parecen agradecerlo son Refree, que esa noche ofrecen su mejor bolo en lo que va de gira. Compenetrados, rugientes e inspiradísimos, compensan el mal sonido y la fría acogida que tuvieron el día antes en Gijón, y me hacen pensar en lo bien que sonaría, intercalada en el repertorio de “Nova Creu Alta”, una versión de “Ja s'ha mort la besàvia” de Pau Riba: no se trata tanto de una afinidad estilística como de la congoja universal que transmite su lírica, en apariencia tan cotidiana. Al final de su actuación, Za! se suben al escenario con ellos y, entre todos, generan un epílogo en forma de breve jam. Un fantástico fin de fiesta que, además, sirve para despedir a Pau y a Edi, que se desvían camino de Valladolid, mientras que el resto nos preparamos para embarcar hacia el Reino Unido, donde nos esperan el festival ATP y la noche del Primavera Sound en Londres. Pero para eso todavía faltan algunos capítulos.

(Las otras entregas del diario pueden leerse aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 26/11/2013
Etiquetas: 2010s, 2013, Santander
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