USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
 

FESTIVAL (2013)

Primavera Sound Touring Party (8) Constantes y variaciones

Ver en repetidas ocasiones a la misma banda, noche tras noche, permite observar las energías que unen y separan cada concierto. Gerard Casau lo explicó a través de los bolos de Headbirds, Za!, Refree y Standstill, rodantes sin descanso en el Touring Party.

Cuando Rockdelux me planteó la posibilidad de enrolarme en este tour, uno de los aspectos que más me motivó fue presenciar la fluctuación de energías que unen y separan cada concierto. Como público, somos conscientes de que una actuación musical suele ser una acción creativa construida a partir de unas bases menos estables. Repertorio y recursos se repiten un día tras otro, pero, como ocurre en el teatro, estos llegan al espectador como algo nuevo. Por ello, ver a una serie de grupos tocando varias noches seguidas se convertía en una oportunidad de observar de primera mano aquello que cambia y aquello que se mantiene en cada actuación. Se trata, de alguna forma, de aproximarse a la lógica de cada artista, meterse en el ciclón de sus constantes y variaciones.

Esto depara diversas sorpresas, como, por ejemplo, comprobar que en un bus regido por el rock (en su acepción más amplía) es la propuesta electrónica de Headbirds la que muta de forma más evidente, escorándose en mayor o menor medida a lo bailable según la franja horaria y la disposición del público que le haya tocado en suerte a Daniel Guijarro ese día. Sin levantar la voz, simplemente haciendo (muy) bien su trabajo, Headbirds deja en evidencia aquella rancia creencia que afirma que la electrónica no merece ser considerada como directo.

Por el contrario, la apariencia libérrima de la música que generan Za! esconde una puesta en directo muy medida, que mantiene un repertorio y, también, una serie de ideas y gags que adaptan a cada escenario: el mejor ejemplo de ello es el inicio de la actuación, con Pau y Edi irrumpiendo en la sala desde algún rincón insospechado (preferiblemente la calle), ampliando el espacio de juego de la música. Aun así, la espontaneidad desborda al dúo, por lo que cada noche hay margen para alguna ocurrencia fuera de guion, como la que los llevó a prolongar el cierre de su paso por Santander más allá de “La canción china”, atacando una especie de versión deformada del “Loser” de Beck.

Refree, por su parte, parece muy consciente de la importancia del directo para los temas de “Nova Creu Alta” (me atrevería a decir que es ahí donde el afán comunicativo y urgente del disco cobra pleno sentido, con emisor y receptor frente a frente, compartiendo espacio). El orden del setlist es invariable, pero la estructura de las canciones se muestra porosa a las improvisaciones de la banda, anteponiendo la expresión individual de cada miembro a la homogeneidad. Así, el proyecto personal de Raül Fernandez se torna una entidad plural. O, como gusta de remarcar Raül, un Refree con sus cuatro últimas letras escritas en mayúscula.

Teniendo en cuenta que Standstill poseen uno de los bolos más compactos del panorama estatal, me sorprendió que Enric Montefusco me dijera “supongo que ahora podrás percibir mejor la fragilidad de todo esto”. El cantante se siente expuesto ante todos aquellos detalles técnicos que se escapan de su control y condicionan el ritmo del concierto. Nadie lo diría viendo a una banda que, pase lo que pase, suena como un tiro, pero son cosas que se van revelando poco a poco una vez conocemos la estructura de su concierto y sus puntos de giro (esos rescates de trabajos anteriores, perfectamente integrados en el setlist). Es entonces cuando una mirada, una frase inacabada o una sonrisa sirven de baremo anímico de la banda. Sí, Enric, he visto la fragilidad, pero también la fuerza que surge de ella.

(Las otras entregas del diario pueden leerse aquí)

Publicado en la web de Rockdelux el 28/11/2013
Día de la Música Heineken, Lujo en el Matadero
Por César Estabiel y Ramón Fernández Escobar
Faraday, A la virtud por la elegancia
Por Adrián de Alfonso y Jaume Ribell
San Miguel Primavera Sound, Gran fiesta de la música
Por Rockdelux
PSM Festival, Fiesta para un amigo desaparecido
Por Asier Leoz
Primavera Sound, De hipster a normcore
Por Rockdelux
Primavera Sound Touring Party (2), Nuevas sensaciones
Por Gerard Casau
Cruïlla Barcelona, Indignación y fiesta
Por Gerard Casau
Noise Pop 92, El inicio del indie
Por Gerardo Sanz
Sónar, Como si no hubiera un mañana
Por Luis Lles y Llorenç Roviras
Rockdelux Music Weekend, Puente en dos ciudades
Por Víctor Lenore y Joan Pons
FIB, Cómo no tropezar dos veces

FESTIVAL (2011)

FIB

Cómo no tropezar...

Por Ramón Fernández Escobar y Guillermo Z. del Águila
Primavera Sound, Días de brillo y purpurina
Por Rockdelux
Estrella Levante SOS 4.8, La alegría de la huerta
Por José Manuel Caturla y David Saavedra
Primavera Sound Touring Party (4), Redoble de tambores
Por Gerard Casau
Primavera Sound Touring Party (12), Refree
Por Gerard Casau
San Miguel Primavera Sound, Crecer y crecer (sin desmerecer)
Por Rockdelux
Primavera Sound Touring Party (11), Cambio de fiesta
Por Gerard Casau
Estrella Levante SOS 4.8, Crecimiento exponencial
Por Óscar García
Heineken Jazzaldia, Entre la piedra y la playa
Por Ricardo Aldarondo
Primavera Sound Touring Party (9), Todas las fiestas del mañana
Por Gerard Casau
Arriba