Tras los aperitivos del “Primavera a la ciutat” y los diversos showcases celebrados el lunes y el martes en las dos salas de Apolo, el Primavera Sound 2011 servía un apetitoso entrante en forma de media jornada (desde las cinco de las tarde hasta la medianoche) en el Poble Espanyol, el recinto que vio nacer el festival tal y como lo conocemos ahora.
Problemas informáticos en la tramitación de las acreditaciones para prensa e invitados hicieron imposible llegar al inicio del concierto de NISENNEMONDAI, y la experiencia fue algo parecido a entrar en un cine con la película ya empezada: la pantalla (el ruido, en este caso) te ciega, y resulta complicado meterse del todo en la trama. No obstante, fue suficiente para comprobar que las japonesas salieron airosas del envite de estrenar el festival a pleno sol, dejando para mejor ocasión su vena más cafre y dando cancha a las llamativas evoluciones de su batería. A continuación, lo de LAS ROBERTAS, desde Costa Rica, tuvo bastante menos enjundia: garage monocromático defendido anémicamente. Quién sabe, puede que en los tres pases que todavía les quedan por hacer durante el festival ganen vitaminas (o tablas).
Debo admitir que andaba un poco preocupado por el concierto de COMET GAIN. No tenía claro que una propuesta como la suya, que en ocasiones exige un plus de conocimiento de causa y de complicidad, pudiera funcionar en el marco del festival. Sorpresa mayúscula: David Feck y compañía, quizás con el espíritu del pulido “Howl Of The Lonely Crowd” (2011) todavía fresco, dieron un bolo cercano a la profesionalidad (sin connotaciones negativas). Pese a un sonido un tanto disperso en algunos momentos, hicieron justicia a gemas pop irresistibles, emocionantes y aguerridas como “You Can Hide Your Love Forever”. Les acompañó Gary Olson de Ladybug Transistor a la trompeta en algunos temas.
También cumplieron sobradamente ECHO AND THE BUNNYMEN interpretando el repertorio de sus dos primeros álbumes, “Crocodiles” (1980) y “Heaven Up Here” (1981). Ian McCulloch empezó quejándose por el sonido, pero la banda no tardó en dar un paso al frente y apabullar con casi hora y media de post-punk estratosférico. En el bis nos faltaron canciones (“The Cutter” no hubiera estado mal, por ejemplo), pero McCulloch y Will Sergeant se aseguraron un sitio entre el podio de conciertos más efectivos que se podrán ver estos días.
El cierre con CARIBOU fue a la vez clímax y frustración. Me explico: el entramado que elaboran Dan Snaith y los suyos en el escenario es impecable; empieza buscando las cosquillas a Brian Eno para poco a poco introducir al personal en un mood extático que eclosiona cuando suenan las primeras notas de “Odessa” y se extiende hasta el bis con “Sun”. El problema es que después se enciendan las luces y tengas que irte a casa cuando desearías zambullirte del todo en el sonido... Pero, pensándolo bien, lo de Caribou no tuvo nada de fin de fiesta. Todo lo contrario: fue el prólogo a una celebración que continuará esta misma tarde en el Fòrum. ![]()





















