×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
BACARDÍ LIVE, BAILES Y CONTRASTES
 
BACARDÍ LIVE, BAILES Y CONTRASTES

Frente al escenario Bacardí Live: el mar Mediterráneo. Detrás de él, la monumental Central Térmica del Besòs. Y más allá, las emblemáticas tres chimeneas. Es este un enclave del Primavera Sound lleno de contrastes, al igual que las propuestas musicales que albergó el nuevo escenario Bacardí Live. Baile y hedonismo, experimentación y vanguardia. El apéndice del festival dedicado a la electrónica (Primavera Bits) crecía este año con este nuevo stage enfocado en los directos de música electrónica en todas sus formas. El Bacardí Live fue de menos a más, en afluencia de público e intensidad, y propuso un interesante recorrido estilístico y formal por algunas de las propuestas más interesantes de la electrónica actual. Además, el viernes acogió el show sorpresa de MOGWAI, que presentaron en exclusiva el material de su nuevo disco, "Every Country’s Sun", previsto para septiembre.

Jueves. Jornada de tanteo.

El catalán INNERCUT abrió el Bacardí Live con su post-dubstep colorista, que le ha colocado en el punto de mira, franqueando clichés y dibujando melodías y ritmos exultantes. Hizo un gran trabajo, aunque tiene margen de mejora en su puesta en escena. Los australianos NO ZU dieron uno de los mejores shows. La banda es un maravilloso cuadro de freaks, suenan como un cruce imperfecto entre Madness, The B-52s y Kid Creole & The Coconuts, y desprenden una energía inusual que invita al baile sin complejos. Triunfaron. El británico en nómina de Ninja Tune, ROMARE, que también actuó la noche anterior en el Apolo, desplegó su interesante live, en el que combina su cálido disco-house basado en el sampling con percusiones en vivo. Consiguió mantener a tono a la audiencia. Después salió el escocés LORD OF THE ISLES, que ofreció un discreto directo aunque trabajó su propuesta con esmero y no desentonó con el resto de la programación. De hecho, las propuestas que mejor funcionaron ese día fueron los directos híbridos, de instrumentación orgánica con aparatos electrónicos, como la combinación de new wave, post punk y house heterodoxo de los franceses VOX LOW y la propuesta en vivo del jefe de Disco Halal, el israelí MOSCOMAN, que además firmó una de las mejores sesiones como DJ de todo el festival.

Viernes. Más volumen.

MARIE DAVIDSON jaleaba al técnico de sonido: "¡Más volumen! ¡Esto es un festival, la gente quiere ver un buen show!". Y le hicieron caso. Davidson combinó el afilado spoken word bailable de su "Adieu Au Dancefloor" con pasajes de house esquelético y ramalazos electro. Por su parte, la formación HVOB ofreció uno de los conciertos más aclamados de la jornada gracias a la frescura e inmediatez de su house de reverso pop. Propiciaron los bailes más entregados y honestos con temas como "Cool Melt", "Window" o "Azrael", y con la garantía que supone contar con un baterista en vivo. El sueco ABDULLA RASHIM, uno de los grandes estandartes del dub techno actual, lo tuvo difícil, ya que tras el fogoso concierto de HVOB debía llevar a la audiencia a las catacumbas del techno. Y muchos no estaban preparados. POLAR INERTIA, que en la teoría dicen ser un dúo que oculta su identidad, es en la práctica el proyecto paralelo de Voiski. El productor parisino retomó la intensidad y el brío a base de un techno de arpegios brillantes, ritmos punzantes y estética vanguardista. TUFF CITY KIDS, la dupla mágica formada por Gerd Janson y Phillip Lauer, derrocharon clase y clasicismo house, y dejaron el ambiente muy caldeado a KiNK, quién volvió a demostrar ser el showman por antonomasia en la actual escena techno. Su propuesta de baile es puro rock&roll: se mueve con nervio en el escenario, toca y lanza secuencias en directo a la velocidad de la luz, anima y se comunica con la audiencia… Muchas veces se echa en falta esta actitud en los directos de electrónica. El techno se baila, pero el rock & roll se vive. Y KiNK es eso: puro rock & roll a base de ritmos de 707 y enérgicos stabs.

Sábado. Éxtasis

La última jornada comenzó con una mezcla de agotamiento y melancolía flotando en el aire. A la israelí NOGA EREZ, una de las mujeres con mayor proyección en la escena electrónica, le tocó lidiar con esas sensaciones. Presentó las canciones de su álbum de debut, "Dance While You Shoot", invocando las formas más salvajes de otras divas futuristas como Björk, M.I.A o St. Vincent. El catalán SAU POLER tomó el relevo con su live de house poliforme, desarrollando armonías luminosas, ritmos pegadizos y producciones muy trabajadas. Y con él, el ambiente fue tornándose poco a poco más festivo. Tanto que cuando KELLY LEE OWENS apareció para presentar las canciones de su aclamado debut ya se vislumbraban sonrisas y bailes etéreos entre el público. La productora galesa maneja múltiples registros en su sonido, adentrándose en formas electropop en las que juega hábilmente con su voz (y los ecos y delays), combinando pasajes más rabiosos en los que se entrega a deformaciones techno y house. Que siga volando alto. Tras ella el Bacardí Live vivió una desconexión con el resto de la realidad del festival, apostando por dos shows de ambient y experimentación. HUERCO S. no tuvo contemplaciones y alternó largas secuencias de drones y baños de ruido blanco con mantras que se debatían entre lo sintético y lo orgánico. Por su parte, Wolfgang Voigt presentó los temas de su disco de regreso como GAS y ofreció un recital de música hermosa y vivificante. Más de uno hizo un reset mental y se tumbó en el césped a disfrutar de la belleza de las piezas de "Narkopop": esculturas ambientales que combinan arreglos de música de cámara, pasajes cinematográficos y brumas ambientales. ¿La gran revelación? El dúo catalán FERENC, formado por Maxi Ruiz (el hermano de Gabi Ruiz, director del festival) y DJ Fra, quienes han devuelto a la vida su proyecto años después de aquel mítico "Fraximal", editado en Kompakt en 2005. Su propuesta sonó potente y muy bailable, ofreciendo síntesis con músculo, ritmos imponentes, y un discurso de música noctámbula, lisérgica y sensual. Habrá que estar muy atentos a su nuevo material en Nitsa Traxx, porque su vuelta a los escenarios dejó un gran sabor de boca.

Publicado en la web de Rockdelux el 15/6/2017
Arriba