USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
EL SONIDO ALIZZZ

¿Qué es un productor musical sino alguien que ayuda a sacar lo mejor de los demás? No cabe duda: Alizzz es el embajador ideal para la nueva edición de Levi’s® Music Project, en la que el arquitecto de éxitos como “Mala mujer” o “Booty” comparte su experiencia con doce chavales que aspiran a dedicarse también a la producción musical. Ocasión idónea para retroceder en el tiempo y volver a ese exacto momento que un día vivió el propio Alizzz. También a una foto que cambió la historia de la música española. Y a cuatro clases magistrales.

Barras de neón rojo y blanco, ordenadores Apple de última generación y doce chicos escuchando con atención. Frente a ellos, en el centro, un joven con camiseta blanca y chaqueta vaquera Levi’s se para en una de las diapositivas que proyecta desde su portátil. El ambiente está cargado de energía; la química entre el ponente y los chicos es innegable. La escena tiene lugar en una de las salas acondicionadas de los estudios ACLAM para acoger la primera de las cuatro clases magistrales que ofrecerá Alizzz a los alumnos del Levi’s Music Project. Cuatro masterclass en las que el artífice de “Mala mujer” confiará a los chavales su camino, laboral y vital, desgranando un recorrido completo de la labor del productor musical y tutorizando sus primeros trabajos prácticos al respecto. Alizzz pulsa Enter, una imagen toma la pantalla y el silencio se hace en la sala. Retrocedemos en el tiempo. Junio de 2016. Un chaval de Castelldefels postea una foto en Instagram que cambiará para siempre la industria musical española. En la imagen, a la izquierda, un chico menudo, se diría que de puro nervio, se mira las manos, acaso premonitoriamente. Al otro lado de la instantánea, una joven racial y de labios carnosos se levanta su frondosa melena negra y mira desafiante hacia el infinito. En medio, un tipo de barrio se agarra los brazos, entre pensativo y divertido. En cuestión de apenas tres años, mientras la chica de la foto, Rosalía, actúa en Coachella con todos los ojos del planeta pop puestos sobre ella, los chicos, C. Tangana y Alizzz, se subirán al yate de Marc Anthony en mitad de la noche para presentarle sus nuevas canciones al rey de Miami. ¿Entremedias? El camino que va de “Antes de morirme” a “Pa llamar”, o de “Mala Mujer” a “Booty”. O lo que es lo mismo, el camino que va de una escena musical española dominada por un modelo anquilosado de radiofórmula a un escenario lleno de nuevas voces que mezclan con descaro una amalgama de sonidos y referencias hasta dar con algo nuevo, adictivo y, sobre todo, fresco. Una (r)evolución que nadie encarna mejor que Alizzz, productor y arquitecto de las puntas de lanza de todo esto. El chico del medio entre Rosalía y Tangana.

El tipo que pasó de tocar la guitarra en grupos de querencia britpop a mezclar vibes latinos con moods urbanos e infecciosas melodías pop. De trabajar como programador en una oficina a conseguir un disco de platino en Estados Unidos. Le pedimos a Alizzz que nos lleve hasta esa foto fundacional. Nos lo cuenta en la primera masterclass, la sesión más autobiográfica de Alizzz. “La imagen recoge un encuentro superclave que ha marcado un momento de la historia de la música española. Ten en cuenta que era 2016, y yo no había hecho aún canciones con Pucho, y Rosalía no había sacado tampoco ni ‘Los Ángeles’”. Todo empezó como la mayoría de grandes historias de juventud: brindando con colegas en mitad de la noche. Así se conocieron, claro, Alizzz y C. Tangana. “Nos habíamos encontrado alguna vez de fiesta, habíamos hablado, pero poco más. Un día descubrí que Pucho se había puesto a intentar sacar cosas algo diferentes a las que solía hacer con Agorazein, cosas que me gustaban mucho. Y fui muy directo: ‘Quiero participar en eso, creo que puedo aportar cosas, hacer algo un poco más pop, incluso más tipo radiofórmula’”. Una ambición pitcheada a uno de los tipos más ambiciosos del gremio, que le contrarrestó subiendo la apuesta. All-in. “Me dijo que precisamente quería hacer algo fórmula ‘hit’. Que, además, había conocido a una chica que cantaba que flipas. Una tal Rosalía. Me envió vídeos de ella interpretando flamenco”. ¿Chico conoce chica y conquistan el mundo? No tan rápido. “Lo cierto es que no lo veía. Esa chica cantaba muy bien, pero la veía como una cantaora de flamenco, no entendía mucho qué podíamos hacer con ella…”. Entonces, ¿cómo han llegado los tres implicados a encabezar la lista de artistas españoles más escuchados de los últimos años? Conviene hacer un alto en el camino.

ENCONTRANDO LA VOZ

Si hablamos de Alizzz, hay que tener en cuenta que el de Castelldefels se crió en una familia sin relación alguna con la música. Un hogar donde, escuchando a Whitney Houston, The Beatles o, incluso, Eros Ramazzotti, el pequeño Cristian Quirante cultivó de manera inconsciente una sensibilidad pop que lo llevó a entender y abrazar de manera orgánica la mezcolanza de sonidos. Lo comprobamos de primera mano en la tercera masterclass de Levi’s Music Project, en la que Alizzz invitó al rapero madrileño Recycled J para centrar la sesión en torno a la grabación de voces: las diferentes técnicas, tipos de grabación, coros, adlips, tratamiento de las voces… Una sesión en la que la sensibilidad electrónica de Alizzz y el background rapero de Recycled J se encontraron sobre una base urbana.

Yo me puedo adaptar a cosas muy distintas entre sí, y Alizzz suele crear cosas muy distintas también. Supe en seguida que nos íbamos a entender ahí”. A Recycled J no le falta razón. En la música de Alizzz no existen fronteras ni sonidos incompatibles. De ahí que un tipo que creció entre estribillos británicos haya acabado triunfando globalmente con ritmos que van de la electrónica club de Nueva Jersey a la vibra habanera, del maximalismo de su época como DJ en Berlín al minimalismo de voz y piano de algunas de sus producciones actuales, del trap a la salsa. Una mixtura signo de los tiempos y fundamentada en una política que entiende el pop como una manera de hacer música, y no un género concreto. “Siempre he creído que mi música tenía algo de pop. Me gustaba sentir que lo que estaba haciendo tenía una vocación popular. El pop es una manera de hacer las cosas. No es un género en particular. Es hacer algo con una sonoridad accesible para un rango de oyentes muy grande”. Una concepción musical que es también una perspectiva vital. Porque para Alizzz todo suma, sin complejos, desde Whitney Houston –acabaría utilizando un sample de la estadounidense en “Arista”, composición que comparte nombre con el sello de la malograda cantante– hasta su formación como programador.

LIVE IN MUSIC

Volvamos a la foto. “No sabía qué iba a salir de todo eso. Pero me atreví y le mandé un par de demos a Pucho. Él me las devolvió con su voz y la de Rosalía. Y todo funcionaba. Era algo supernuevo, superaccesible, sabíamos que teníamos un hit entre manos. Fuimos a mi estudio y nos hicimos esa foto. ¿El problema? Lo teníamos que hacer todo en veinticuatro horas, porque para el día siguiente habíamos conseguido que viniera un equipo para filmar un videoclip. Y el día después, actuaba en el Sónar, donde quería presentar la canción. ¿Suena un poco loco, no? (risas). Contra todo pronóstico, aquella locura acabó funcionando y convirtiéndose en piedra de toque de algo nuevo en la escena, en la que todavía estamos inmersos: Alizzz es hoy uno de los productores más influyentes. Porque, a medio camino entre la fórmula exacta del ingeniero y la intuición del autodidacta, entre el mainstream y la vanguardia, Alizzz sabe encontrar el sonido que necesita cada artista que requiere sus servicios. Ya sea codo a codo con C. Tangana, con encargos fuera de su campo habitual de acción como los de Ana Torroja y Javiera Mena o descubriendo nuevos talentos a través de su propio sello. Con una cuarta masterclass centrada en las fases de masterización y distribución, el balón está ahora en el tejado de los chicos de Levi’s® Music Project, que presentarán en vivo el mes que viene los proyectos personales que han ido desarrollando en las clases magistrales bajo la supervisión del propio Alizzz. Que vayan guardando sus fotos, están en buenas manos.

 

Publicado en la web de Rockdelux el 5/6/2019
+
Arriba