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FLANDES ES FORMIDABLE
 
FLANDES ES FORMIDABLE

Dentro de las diferentes disciplinas del arte moderno, Bélgica siempre ha sido una potencia en cómics (algo que se respira en sus decenas de murales por las calles de Bruselas), pero una gran desconocida en música.

Hasta 1979, la música belga tuvo poco impacto internacional, más allá de Jacques Brel (prácticamente “asimilado” por sus vecinos galos), The Singing Nun (conocida en España como Sor Sonrisa) o Plastic Bertrand, famoso por el popular tema punk-new wave “Ça plane pour moi”, redescubierto recientemente en España gracias al spot de un coche.

No fue hasta 1980 cuando los míticos Telex de Marc Moulin, abanderados del avant-garde belga, pusieron en el escaparate continental el underground de Bruselas: en Eurovisión, donde quedaron antepenúltimos con solo catorce puntos.

La heterogénea escena flamenca de esos días bullía con nombres que trascendieron fuera de sus fronteras, como Front 242, banda fundamental de la música industrial y experimental, o Marine, cuyo tema punk-funk “Life In Reverse” bien podría haber sido un hit del CBGB (rivalizando con los Talking Heads más primigenios). Quizá los músicos más influyentes y sorprendentes (aún hoy) fueron Marc Hollander, líder de Aksak Maboul y posteriormente de The Honeymoon Killers, una apisonadora de post-punk con mucho jazz y ritmos africanos, o los pioneros y ubicuos Digital Dance.

Sin embargo, si hay un nombre conocido y reconocible para una generación de españoles que se abrieron a la música alternativa con el indie de los noventa, esos fueron los antuerpienses dEUS, primer grupo de rock alternativo belga en firmar con un sello internacional (Island). Fueron quizá la banda de guitarras más influyente de Flandes.

 
  • dEUS

  • Stromae

 

Pero está claro que el sonido que más cala en tierras belgas es la electrónica y la música de baile, donde son varios los nombres que han destacado trascendiendo el mainstream internacional, como The Glimmers y Soulwax o, sobre todo, su reencarnación pinchadiscos 2manydjs, unos clásicos en festivales de todo el mundo.

En una línea más elegante, los Hooverphonic, en activo desde finales de los noventa y formados en San Nicolás de Flandes (pequeña pero preciosa ciudad del norte de Bélgica que presume de tener la plaza mayor más grande del país, que es mucho decir), cuyo trip-hop conoció un exitazo mundial con “Mad About You”, vuelven a renacer estos días.

Y, últimamente, el artista de más renombre que ha estado en boca de todos dentro y fuera de las fronteras belgas es el bruselense Stromae. Su fulgurante pop electrónico ha dejado un manojo de hits y performances alabadas por crítica y público, como la del recordado videoclip de su canción “Formidable”, paseándose “borracho” por las calles de Bruselas.

Actualmente la escena musical belga está más viva y fértil que nunca, siguiendo esa estela de riesgo y fusión de estilos y culturas que ha mostrado a lo largo de las últimas décadas, y que la región de Flandes ofrece a todos sus visitantes. Entre los más destacados están:

Warhaus, liderada por Maarten Devoldere, frontman de los exitosos Balthazar, con miles de fans en Francia y Bélgica, y que es el reverso afrancesado, moderno y exótico del Leonard Cohen más ochentero.

O como la última bomba de la escena hip hop belga, Coely, nacida en Amberes, pero de origen congoleño (de nuevo el paradigma multicultural belga), que mezcla R&B y soul como lo hacen sus ídolos (para quienes ya ha abierto escenario en una carrera fulgurante) Kendrick Lamar, Kanye West o De La Soul.

O Tamino, de madre belga y padre egipcio, que combina en su folk intimista sus raíces árabes con las influencias de Elliott Smith y Jeff Buckley.

 
 

Pero la multiculturalidad en Flandes no solo es de puertas afuera, sino que se encuentra en sus propias raíces e idioma: muestra de ello es la banda Het Zesde Metaal, un grupo diferente al utilizar como vía de expresión un dialecto noroccidental del flamenco, que adornan con una aproximación al folk por la vía electrónica y, en ocasiones, industrial.

Estos nombres, junto con apuestas actuales más electrónicas como Warhola o Tout Va Bien, o los punks Cocaine Piss, los podrás encontrar en los múltiples festivales que inundan Flandes en verano. Festivales de una gran calidad y trayectoria como el Rock Werchter, el Pukkelpop o el pequeño y entrañable Cactus Festival, que además se celebra en una de las ciudades más bonitas y mejor cuidadas de Europa, Brujas, cuyo casco histórico es Patrimonio de la Humanidad.

Si quieres descubrir toda esta sorprendente y vasta oferta musical y cultural, degustando cualquiera de las miles de referencias cerveceras del país mientras comes sus típicos frietjes, no dudes en darte una vuelta por Flandes este verano. Un país que sorprende desde cualquier escenario.

Más información de Flandes en www.flandes.net

Publicado en la web de Rockdelux el 12/6/2017
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