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ADA COLAU, La batalla cotidiana

“Cuando estoy que no sé qué hacer en la vida y necesito reafirmarme, escucho ‘I Will Survive’ de Gloria Gaynor, y funciona siempre; con alegría, adelante, pase lo que pase”.

Foto: Óscar García

 
 

MANIFESTO! (2013)

ADA COLAU La batalla cotidiana

Gemma Tramullas entrevistó a Ada Colau dos años antes de que ganase la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales de 2015 y de que se convirtiese en la primera alcaldesa de la capital catalana (tras 119 hombres en el cargo). “Oye, Ada, ¿no tendrás por ahí pegatinas de ‘Sí se puede’?”, le preguntó un trabajador del metro que la vio en el andén. Ada Colau nació en Barcelona en 1974, es madre, vive de alquiler y tiene una gran experiencia (más de quince años) en luchas colectivas; desde el Observatori DESC por el derecho a la vivienda y desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). En 2013, llevaba su creciente popularidad como podía.

Ha sido activista antiglobalización, del No a la Guerra, de V de Vivienda, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), del 15-M... ¿De dónde le viene ese pensar siempre en “nosotros” en lugar de en “yo”? En el instituto ya tenía una inquietud social y política, pero mi politización fuerte fue a partir del movimiento antiglobalización y del espíritu zapatista, con el que me identifiqué mucho. Una de las cosas que más me convenció fue que se juntara tanta gente diferente sin necesidad de tener un carné, gente unida por una emoción y por la denuncia del poder económico globalizado.

“No hay que dar las gracias porque nos hayan estafado. Pero es el momento de revisar colectivamente los valores que nos han llevado hasta aquí. Han sido las entidades financieras con la complicidad de las administraciones, pero también los valores del individualismo, del consumismo, del crecimiento sin fin, de la no solidaridad, de la competitividad... Será cuestión de explorar la cooperación, la solidaridad y valorar otras cosas

 

¿Cuántas veces se ha despertado pensando: “Quién me mandaría a mí meterme en el jaleo de la PAH”? Los últimos tiempos han sido más duros. Desde que algunos dirigentes del Partido Popular han intentado vincularnos con el terrorismo, he empezado a recibir amenazas de muerte. El movimiento tiene cada vez más apoyo y el poder intenta criminalizarnos y desviar la atención de la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) por la dación en pago, la paralización de los desahucios y el alquiler social.

Tras los ataques contra su persona, ¿pensó en dejar de dar tantas entrevistas? No te puedes dejar afectar. Si nos paramos, lo que viene es peor. Yo quiero una sociedad mejor. ¿Qué tengo que hacer? ¿Asustarme? ¿Resignarme? El pesimismo le conviene al poder. Si piensas que no se puede hacer nada, no protestas, te quedas en casa y te preocupas solo por ti; total, todo el mundo va a la suya... Pero la sociedad civil está desafiando este discurso oficial y eso quiere decir que no somos tan malos y egoístas como nos querían hacer creer.

Usted ha estudiado Filosofía. En el siglo XVII Hobbes ya decía que el hombre es un lobo para el hombre. Y Rousseau pensaba que éramos buenos por naturaleza. Desde el poder político y mediático siempre se ponen pegas: que si la dación en pago hundiría el sistema financiero, que si no se puede confiar en el género humano... Pero la alternativa, ¿cuál es? ¿Que se vaya todo el mundo a la calle y nos quedemos solos en la mayor de las desgracias para siempre jamás?

¿Cómo se puede ser tan empático sin haber pasado por un desahucio? En mi familia, que no tiene patrimonio y es gente sencilla, hemos pasado dificultades económicas muy graves y, estando de alquiler, hemos estado a punto del desahucio. Pero no hace falta que te haya pasado a ti, ¡es tan fuerte! A medida que ha avanzado la crisis, la gente se ha dado cuenta de que le podría pasar a cualquiera y que esto es un problema de la sociedad, no solo de las personas afectadas. A nuestra plataforma llega cada vez más gente de clase media y media-alta.

¿Y no volverán a caer en lo mismo una vez se recuperen económicamente? No creo, porque esta experiencia te cambia para siempre.

Aún habrá que dar gracias a la crisis... No hay que dar las gracias porque nos hayan estafado. Pero es el momento de revisar colectivamente los valores que nos han llevado hasta aquí. Han sido las entidades financieras con la complicidad de las administraciones, pero también los valores del individualismo, del consumismo, del crecimiento sin fin, de la no solidaridad, de la competitividad... Será cuestión de explorar la cooperación, la solidaridad y valorar otras cosas.

¿Es consciente del poder que tiene? ¿Poder? (ríe). Yo no diría poder. El poder es del movimiento, no mío, en serio.

 
ADA COLAU, La batalla cotidiana

“Lamentaría que se trasladara que la PAH es el movimiento de la Colau. No es el movimiento de la Colau, es un movimiento de miles de personas implicadísimas día y noche”. Foto: Óscar García

 

Los medios extranjeros la describen como la Juana de Arco contemporánea. (ríe). A raíz de la comparecencia en el Congreso (en la que llamó “criminal” a un representante del sector financiero) el interés de los medios se focalizó en mi persona, pero lamentaría que se trasladara que la PAH es el movimiento de la Colau. No es el movimiento de la Colau, es un movimiento de miles de personas implicadísimas día y noche, son ciento cuarenta plataformas con un liderazgo muy plural y compartido. Yo podría desaparecer mañana y el movimiento seguiría más fuerte que nunca.

¿De dónde sale la fuerza de sus palabras? Es la fuerza de la experiencia colectiva. Llevamos cuatro años reuniéndonos con centenares de personas que viven una situación límite y esto genera escenas que te atraviesan, nunca vuelves a ser la misma persona. Pero, al mismo tiempo, ves lo mejor del ser humano. Ves cómo personas sencillas que estaban hundidas aprenden a negociar con las entidades financieras, a defenderse en un juzgado, salen adelante y ayudan a otras personas. Ni el abogado más caro podría hacerlo mejor. El empoderamiento de las personas es nuestra victoria más importante.

“Si algún día hay un proceso colectivo en el que se decide dar el paso a la política institucional, entonces me lo pensaría. Pero lo que no haré es, yo, como iluminada, pensar que soy la escogida y que lo cambiaré todo. Ni fichando a los más inteligentes se podría resolver la falta de democracia en este país. Tiene que ser a través de procesos colectivos en los que se implique todo el mundo, que mucha gente crea que las cosas se pueden hacer de otra manera”

 

A raíz de las acciones de escrache contra políticos, ¿no teme que se infiltren violentos que rompan la imagen pacífica de la PAH? No. Este es un movimiento muy sano y maduro. Cuando compartes experiencias tan duras, los vínculos que generas son muy fuertes. El movimiento lo estamos construyendo entre todos, todos somos correponsables y lo protegemos como si fuera nuestra propia criatura.

Iniciativa y la CUP le propusieron entrar en política y usted puso la decisión en manos de la asamblea de la PAH, que no lo aprobó. ¿Por qué lo hizo? No me vinieron a buscar porque yo sea especialmente brillante, sino para capitalizar la visibilidad de un movimiento muy amplio en una formación política; por lo tanto, habría sido deshonesto no hablarlo con el movimiento. Si algún día hay un proceso colectivo en el que se decide dar el paso a la política institucional, entonces me lo pensaría. Pero lo que no haré es, yo, como iluminada, pensar que soy la escogida y que lo cambiaré todo. Ni fichando a los más inteligentes se podría resolver la falta de democracia en este país. Tiene que ser a través de procesos colectivos en los que se implique todo el mundo, que mucha gente crea que las cosas se pueden hacer de otra manera.

¿Qué canción escucha cuando no puede más? Cuando estoy que no sé qué hacer en la vida y necesito reafirmarme, escucho “I Will Survive” de Gloria Gaynor, y funciona siempre; con alegría, adelante, pase lo que pase. Otra de toda la vida que ahora escucho más es “Centro di gravità permanente” de Battiato; me recuerda que, en medio del caos, tenemos que cogernos a valores ciertos que no nos abandonen. Y la última, que es más del movimiento, “Qualsevol nit pot sortir el sol” de Jaume Sisa.

La canción dice: “Oh, benvinguts, passeu, passeu / de les tristors en farem fum. / A casa meva és casa vostra / si és que hi ha cases d’algú” (Bienvenidos, pasad, pasad / convertiremos las tristezas en humo. / Mi casa es vuestra casa / si es que las casas son de alguien). ¿Qué es una casa, además de cuatro paredes? Para desarrollarte como persona es imprescindible contar con un espacio propio donde protegerte y tener tus cachorros, no solo por seguridad y para guarecerte del mal tiempo, sino que, emocionalmente, necesitas un espacio al que, pase lo que pase, puedas volver y refugiarte con los tuyos. Cuando cuestionas la vivienda de alguien, destruyes la médula de la seguridad de esa persona, su emocionalidad, su estabilidad. ¿De qué te sirve el derecho a la salud, a la educación, a la participación política, a la intimidad y a mil cosas si no tienes ese espacio propio donde poder hacer efectivos estos derechos?

¿Tiene algún recuerdo de la casa de su infancia? Soy la mayor de cuatro hermanas, con mucha diferencia. Recuerdo la necesidad que tenía de una habitación propia, un refugio, porque había tres criaturas muy pequeñas que todo el tiempo me lo querían tocar todo. Necesitaba una casa dentro de la casa.

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