Todo esto le magulla a uno el corazón, aunque no tanto como “Last Days Here”. Epítome de documental elevado hasta el punto en que el género resulta irrelevante, el filme cuenta la historia de Bobby Liebling, ex cantante del grupo de hard rock Pentagram. Míticos, me dicen por aquí, aunque eso da igual. Porque este no es un trabajo sobre la evolución de un grupo, ni siquiera sobre su declive (como era “Anvil”); esto es un documento sobre la incapacidad patológica de tomar el camino correcto. Existen muchas razones que explican la inclinación por el naufragio que padece Liebling (su familia, para empezar), aunque ninguna es tan concluyente como que el tipo es incapaz de afrontar la buena suerte, y le resulta más cómodo dejarse caer. Pero el descenso hasta el fondo es cuesta arriba, que decía aquella canción.
Si los tropiezos trágicos de “Last Days Here” no les rompen el alma, “Duct Tape Messiah: Blaze Foley” lo hará, aunque el estilo con que narra la saga de autozancadilla del ignoto cantante country es distinto al de “Last Days Here”. Aquí, la historia se cuenta con la intolerancia didáctica de un padre severo, cinturón en mano. El mensaje final es: el único culpable de la ruina de Foley es el muy insensato y testarudo Foley. Como ven, esta edición de Beefeater In-Edit parece ser, al menos en la sección oficial, una reflexión sobre el fracaso personal, sus causas y consecuencias.
Para elevar el ánimo, les recomiendo cualquiera de las películas que –como es habitual en el festival– hablan de orgullo y de capear los temporales, celebran las tradiciones que no se dejan perecer y alaban a las comunidades que las mantienen vivas a pesar de los ataques del comercio corporativo, la meteorología o los desaires de la modernidad. “Bury The Hatchet” (sobre los New Orleans indians que celebra la serie “Treme”), “O samba que mora em mim” (la vida cotidiana en Mangueira a lo largo de los 364 días en que sus habitantes no desfilan en el carnaval de Río) o “Who Took The Bomp? Le Tigre On Tour” (humor, actitud y desafío antimacho junto al trío de punk electrónico). Y así hasta cuatro decenas. Una educación vital que sale a cuenta. 