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Fortunate Son, Ya hay sida para todos: blancos, negros, homos y heteros

La democracia del sida en 1991: blancos y negros; estrellas del rock, del cine y del baloncesto... También en cárceles y colegios.

 

EDIT (1991)

Fortunate Son Ya hay sida para todos: blancos, negros, homos y heteros

Gran triunfador en la polémica sobre el pregón de las Festes de la Mercè de Barcelona 2016 con un texto brillante y emocionante, el escritor Javier Pérez Andújar, antiguo colaborador de Rockdelux versado en el blues-rock y aledaños –vieja escuela–, firmó este texto malhumorado y crítico (con la derecha, con España) para abrir la tercera página de la revista y cerrar así el año 1991: aquí, el flashback de un antiguo Open, precedente del Edit actual, para rebajar tensiones nacionalistas.

Ya hay sida para todos: blancos, negros, estrellas del rock, del cine y del baloncesto. También hay sida en las cárceles y en los colegios… y en el abanico de fobias y miedos que día a día se va abriendo ante nuestros ojos, trasnochadores e inocentes. El reuma de la vieja Europa se nos ha metido en los huesos a la española, en forma de aluminosis, y está destrozando las estructuras de las casas que nos vieron nacer pobres, humildes, obreretes y, en muchas ocasiones, inmigrados. Y cuando no te duele la médula, te duele la piel de un apaleamiento skin en pellejo ajeno. Hoy día, corcuera puede ser policía; entran en tu casa, buscan drogas, no las encuentran y te dejan el tabaco y los discos de los Creedence, que son auténticos psicotrópicos. Como se entere el vecindario, soltará a sus hombres panzones del bar para que patrullen por la calle en la que jugaste al fútbol y al churro mediamanga. Si te descuidas, también te rompen la crisma. Y dale gracias a Dios por haber nacido blanquito: te han dejado alquilar un piso por setenta al mes; el salario base roza las cincuenta y cinco.

La derecha quiere convertir a España en un cuartel y ha propuesto el toque de queda para los adictos: a las diez todos en casa. ¿Los marcarán con hierro en la frente para identificarlos? También ha pedido que se les retire el carné de conducir o el pasaporte. Igual no les echan reyes este año. Pero la derecha española no se limita a la palabrería ridícula de los bocazas del PP. La derecha española está formada por quienes votaron a los neonazis Jesús Gil y Ruiz Mateos. La derecha española es el vecino que lo arregla todo cortando pescuezos, haciendo carreteras (en el bar) y paseando en comandita con la pata de una mesa en la mano. La derecha española es un grupo de roncarol que no toca rocanrol y sus miles de seguidores que quieren pasárselo bien olisqueando el chocho de Marta Sánchez; luego lo llaman música. La derecha española son los medios de comunicación que a toda esta farsa la llaman gran acontecimiento popular: ¡nada tan prefabricado! Populares son los fandangos de la sierra de mi pueblo y las bandas de rock de los barrios. No son  populares el ‘Un, dos, tres’ o el ‘Telecupón’ porque con ellos se come y se calla y no se canta y se baila.

La cultura popular ha sido sustituida por las estanterías de los hipermercados y la cultura académica, como siempre, no es fomentada porque no quieren que interese. España, que siempre estuvo atrás en el tren europeo, es ahora la vanguardia. El nuevo orden mundial exige desarraigo y la desalfabetización del género humano. Los conservadores del PSOE juegan muy bien la carta que Bush les ha pasado bajo manga. Lo más lamentable es que a la derecha tradicional le gustaría lucirse con un póquer.

Pero uno no juega, es sensible y de pueblo y se queda con los Creedence y John Cale; las cosas se hacen con el hígado o con la inteligencia, con la cartera ni viento quiere.

Etiquetas: 1990s, 1991, política, sociedad
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