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FRANK SINATRA, Papá cumple cien años

Ilustración: Pepo Pérez

 

EDIT (2016)

FRANK SINATRA Papá cumple cien años

El 12 de diciembre de 2015 se cumplió un siglo del nacimiento de Francis Albert Sinatra (1915-1998). Su determinante figura marcó el devenir de décadas de música popular contemporánea mientras su independencia, hedonismo y seducción alimentaban la leyenda. Su amigo Dean Martin lo definió como nadie: 
“Este es el mundo de Frank; nosotros solo vivimos en él”. Salvador Catalán rindió homenaje al gran Frank Sinatra en esta columna de opinión.

Contaba el maestro Gay Talese en la revista ‘Esquire’ en su magnífica crónica de 1966 “Frank Sinatra está resfriado” que “lo más distintivo del rostro de Sinatra son los ojos, azules claros, alertas, ojos que en un segundo pueden ponerse fríos de la rabia o arder de afecto o, como ahora, reflejar un vago desprendimiento que mantiene callados y apartados a sus amigos”. A imagen y semejanza de sus canciones, la mirada de Ol’ Blue Eyes expresa las sempiternas crónicas vitales que desfilan por ellas: historias de esperanza, soledad, amargura, redención y, por supuesto, amor. Francis Albert Sinatra amó mucho y bien: cuatro matrimonios y un sinfín de amantes y amigos jalonan una existencia construida sobre sus raíces en Hoboken (Nueva Jersey). Aquel hijo único de inmigrantes italianos en busca del sueño americano también mamó la lealtad y la ambición de su madre, Dolly, hasta conformar un carácter generoso, impredecible e intransigente. Refieren también que su elegancia y encanto se remontan a aquellos días, en el bar de su padre, cuando comenzó a injertar en sus tímidas interpretaciones los atributos de su personalidad.

Sinatra compendia sin fisuras los estadios de persona y personaje. Y sobre ambos se construye la figura de un mito que alimenta sin cesar su propia leyenda. Una agitada vida, plagada de pasionales episodios, habita en las tripas de una persona que proyecta luego sus más marcados rasgos en la construcción del personaje. Ambos caminan de la mano desde los tiempos junto a las big bands de Harry James y Tommy Dorsey, durante las décadas de los treinta y cuarenta del pasado siglo, hasta la posterior Sinatramanía, a menudo de forma pareja a la evolución social de su país. Allí maduran también unas señas de identidad que transformarían la fisonomía de la música popular contemporánea con sus registros para Columbia, su fase más determinante en Capitol y los trabajos conceptuales o a la cabeza de su propia etiqueta, Reprise. En los dos últimos, Sinatra defendió su independencia como creador, fiscalizando procesos de grabación y fijando a su capricho los ejes de su vida y obra. Familia, amantes y amigos delimitaron los contornos de la primera con el Rat Pack (Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop en su núcleo principal) como hedonista emblema para la posteridad. En la segunda, Sinatra supo despegarse de la influencia de su ídolo Bing Crosby, oxigenar el patrón del crooner y destilar las potencialidades de la música popular a través de una voz –La Voz– preñada de estilo y sofisticación, que hacía propias las partituras ajenas agarrado a esa forma de dilatar las frases, por obra y gracia de su dominio de vibrato, dicción y respiración.

Trasladándolo, solo en ocasiones, a su faceta como actor, donde participó en más de medio centenar de películas –consiguió un rescatador Óscar por “De aquí a la eternidad” (Fred Zinnemann, 1953)–, Sinatra impregnó de seducción tanto su contexto público como privado. Su cara oscura, próxima a la política y a la mafia, amiga de los peluquines y bañada en litros de Jack Daniel’s, alimentó también una imagen –Il Padrone– que atendía a su propia omnipotencia e individualismo. Tras su muerte, el 14 de mayo de 1998 a los 82 años, quedó su colosal dimensión como padre de la música popular contemporánea, por encima de usos o tendencias, tanto por su impronta artística como por su carisma personal y empresarial. Sus prodigiosas canciones también celebran el centenario, asumiendo su paternidad en las emociones que generan cada vez que nos acercamos a ellas.

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