Fuera de las modas, John Cale se puede presentar como un autor atemporal. Contemporáneo y clásico al mismo tiempo. Así se nos apareció el 5 de septiembre en la sala Pleyel de la capital francesa para interpretar su álbum más elegante, “Paris 1919”, publicado en 1973 y que el paso del tiempo ha convertido en el más celebrado del iconoclasta compositor de Gales. Treinta y siete años después y noventa y uno más tarde, la puesta en escena de esta evocación de un siglo llevaba el epígrafe de “When past and future collide”.
Con una larga melena blanca, Cale pasea esta recreación por contadas ciudades del mundo y la acompaña con una segunda parte con viejos y nuevos temas. El ex Velvet Underground se rodea en cada caso de una orquesta, que en París fue la National d'Île-de-France. El estreno se había producido, lógicamente, en Cardiff el 21 de noviembre de 2009 para continuar en Londres y Norwich y nuevas fechas en Brescia, Los Ángeles y Melbourne. Un exorcismo de sus fantasmas de antaño y que vuelve a ser un eco del “Berlin” (1973) que Lou Reed ha llevado justo antes de nuevo al directo.
En la renovada sala Pleyel, que ha visto pasar a todos los maestros del jazz, el hombre de pocas palabras encadenó los nueve temas de “Paris 1919”, únicamente alterando la rockera “Macbeth” del quinto al último lugar en un ejercicio que por momentos pareció demasiado constreñido al guión, junto con un guitarrista (Dustin Boyer), un bajista (Josh Schwartz) y un batería (Michael Jerome). El minimalismo de la orquesta no parecía suficiente para levantar la voz y el teclado de Cale. La energía del músico de 68 años, curiosamente, fue en aumento en la segunda parte, y se cristalizó en el juego de guitarras eléctricas entre Cale y Boyer que, en el bis, unió “Gun” con el “Pablo Picasso” de Jonathan Richman. Ahí fue donde el último siglo pareció temblar definitivamente. 