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JON SAVAGE, Cuidar del espíritu adolescente

“El collage del punk... De golpe, toda la cultura pop era accesible en el mismo plano, disponible a la vez”. Foto: Óscar García

 

FREESTYLE (2017)

JON SAVAGE Cuidar del espíritu adolescente

Jon Savage, autor de ensayos como “England’s Dreaming. Los Sex Pistols y el punk rock”, fue uno de los invitados del festival Primera Persona, celebrado el 12 y 13 de mayo en La Casa Encendida de Madrid y el CCCB de Barcelona. Aïda Camprubí nos cuenta su experiencia como runner o acompañante del escritor y periodista británico en su visita a la capital catalana.

Runnear (del caló “roneo” y del inglés “run”) viene a ser acompañar, divertir, alimentar y correr detrás de alguien para que no se te escape. Es una profesión que desempeñamos los midnight runners –bautizados así por Kiko Amat y Miqui Otero, los organizadores del Primera Persona (y fans de los Dexys)– una vez al año, en el marco del festival. En esta edición de 2017 me tocó escoltar a Jon Savage, periodista británico que vivió el punk en 1977 y se enamoró –académicamente– de los adolescentes.

“La sociedad era una máquina preparada para demolerme en pedazos”, auspiciaba el ensayista Jack Black, allá por los años veinte. Y muchos movimientos han ido detonando desde entonces: pedazos que ahora la posmodernidad aglutina como una viejita con síndrome de Diógenes. Por suerte, después de estudiar al dedillo esta serie de rupturas históricas, Savage se presentó el 13 de mayo en Sants Estació de Barcelona de una sola pieza; acompañado por otro conferenciante del festival, Joe Pernice (Pernice Brothers), y con dos maletazas con ruedecillas articuladas.

Como una premonición, en el 40º aniversario del “Never Mind The Bollocks” (1977), la jubilee del punk, Savage visitaba primero La Casa Encendida de Madrid y luego el CCCB de Barcelona para celebrar la reedición de su obra magna dedicada al género: “England’s Dreaming. Los Sex Pistols y el punk rock” (1991), relanzada este año por Reservoir Books. Venía invitado por el Primera Persona, un evento que se le ciñe como un traje de látex, porque convoca a los protagonistas de las distintas esferas de lo cultural a contar sus experiencias de primera mano. Pero Jon, más que contar su vida, ha trazado la genealogía de muchas otras identidades.

Su línea de investigación se inauguró en 1900, la víspera de la juventud antes de la acuñación del concepto “adolescencia” al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Estudió las ramificaciones previas al momento en que los jóvenes entraran a formar parte de la cadena de consumo y se convirtieran en los abanderados del futuro en “Teenage. The Creation Of Youth Culture 1875-1945” (2007). Siguió con las detonaciones culturales en “1966. The Year The Decade Exploded” (2015): “El año del tumulto que comenzó con pop y acabó con rock; empezó con los derechos civiles y terminó en Black Power; se inició con una sociedad próspera y finalizó con el resurgimiento republicano. [...] Fue el momento en que la cultura juvenil, cada vez más asertiva y visible, chocaba con la realpolitik”.

 
JON SAVAGE, Cuidar del espíritu adolescente

Bajo un póster de la exposición de J. G. Ballard “Autopsia del nuevo milenio”: “El futuro será aburrido”. Foto: Aïda Camprubí

 

Sus cavilaciones continuaron hasta una década más tarde, la última eclosión de 1977 –según él, la definitiva–, que le tocó vivir en sus propias carnes: “El collage histórico del punk marcó el momento donde el avance lineal de los sesenta fue reemplazado por el bucle. De golpe, toda la cultura pop era accesible en el mismo plano, disponible a la vez. En retrospectiva, este proceso había comenzado en 1966, en el momento cumbre del modernismo, pero tuvieron que pasar diez años hasta convertirse en una parte crucial de la cultura juvenil”. Todo este tratado es el que desglosaría, ampliado, en su conferencia del 13 de mayo. 

Allí teníamos a este estudioso que había trazado toda la pubertad de las identidades, aunque, sin embargo, poco sabíamos de él. En su crispado cabello blanco y una fisonomía rapaz aún se encuentran rastros no de carmín, pero sí de su concisa y aguda militancia en el punk. Está abiertamente politizado –anti-Brexit, al contrario que su compatriota John Lydon–. Por lo demás, es un elegante y educado señor londinense que ahora reside en una casa costera de Gales. Autor de ensayos que ejercitan tanto el bíceps como la corteza cerebral. Con una vasta carrera periodística, incluido el mundo audiovisual: sus documentales junto con Grant Gee –“Joy Division” (2007)– y Matt Wolf –“Teenage” (2013)– son un must-see.

Para la misión de conocerle solamente teníamos doce horas; lo que durara, ese día, el sol barcelonés. Savage no fuma, no bebe y no es una bestia nocturna. Si en ediciones anteriores hicimos turismo beodo con Jon Langford, callejeamos por el Raval con un Richard Price completamente interesado por las tramas que se desarrollaban en el barrio, o acompañamos a Renata Adler por la ruta modernista (y de restaurantes veganos), con Savage tocaba seguir las obligaciones oficiales: pool de prensa, prueba de sonido, catering en el teatro y a dormir. Aun así, se prestó a una guerra de cojines en el backstage y tuvo un feeling magnético con un clon de Chesney Hawkes que rondaba por allí. Gozaba, además, de un inesperado sentido del humor, con una risa in crescendo que asomaba a cada momento. Por lo demás, era un personaje hermético.

Si le preguntabas por los secretos del periodismo, soltaba: “¡Es una cuestión de práctica!”. Ningún protocolo resolutivo, ni sigilo chamánico ni fórmula maestra. Sin embargo, en la rueda de prensa contestó solícito a las preguntas protocolarias. Sentado, de un modo revelador, bajo un póster de la exposición de J. G. Ballard “Autopsia del nuevo milenio”, que rezaba “el futuro será aburrido” (sintetizado en el “No Fun” de los Stooges recuperado por los Sex Pistols), habló de los conflictos que afronta cada generación. “La mía tuvo que gestionar las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y participar de la cultura de masas. La de hoy debe luchar contra el cambio climático, negociar con la plutocracia y conseguir que el consumismo como organización social norteamericana llegue a su fin”. Pero la juventud de ahora ha quedado olvidada. El negocio cultural actual se enfoca hacia los compradores maduros –los jóvenes consumidores de la anterior generación–. El poder adquisitivo de la nueva hornada ha quedado socavado por unas condiciones político-económicas adversas. “La juventud simboliza el futuro y, si no la valoramos, la nutrimos y la pagamos, la sentenciamos a muerte”. He aquí la antiutopía de Ballard, el “no future” auspiciado por los Pistols.

 
JON SAVAGE, Cuidar del espíritu adolescente

“La juventud simboliza el futuro y, si no la valoramos, la nutrimos y la pagamos, la sentenciamos a muerte”. Foto: Óscar García

 

Y, cuando se refirió finalmente al punk –que él considera como una música desarrollada entre 1976 y 1978 en distintos puntos cardinales y no como una actitud–, contó que era precisamente una reacción juvenil para cambiar el pop de masas y no contra el rock progresivo (afirmó ser fan de Pink Floyd), situando sus primeras influencias en Roxy Music –el germen de los Sex Pistols fue una banda llamada The Strand (Roxy Music tenía una canción titulada, precisamente, “Do The Strand”)– y el glam; Steve Jones aprendió a tocar con la guitarra Les Paul blanca de Sylvain Sylvain de los New York Dolls, cedida por Malcolm McLaren.

A medida que avanzaba la charla, su pose a contraluz revelaba el perfil de David Bowie en “Heroes” (1977), otro dato que podría tomarse como un indicador de sus actuales gustos musicales. Interesado por Brian Eno y, posteriormente, por las corrientes europeas originadas a partir de Kraftwerk, ahora escucha principalmente electrónica, como Caribou, Four Tet y la encarnación Plastikman de Richie Hawtin. Confiesa que, ya en su momento, prefería a The Screamers y The Weirdos antes que el punk originario de su país, que con The Clash se había convertido en una corriente “demasiado obvia y machirula”. Siempre defensor del feminismo (Siouxsie o The Slits) y la cultura queer –trazando los orígenes en su recopilatorio “Queer Noises 1961-1978. From The Closet To The Charts” (2006)–, ahora es fan de Lady Leshurr, a quien nos hizo escuchar –eligió “Queen’s Speech Ep. 3”– a través de los altavoces de su propio móvil. 

Fue el periodista Josep Massot quien se interesó por si el problema de la juventud –entre quien no cuesta imaginar a Savage escuchando música con su celular– radicaba en que cuando la gente joven toma responsabilidades se vuelve más conservadora. “¡Yo no! –contestó entre risas–. Creo que, cuando te haces mayor, tienes que aferrarte a los ideales de tu juventud, estar en contacto con cómo te sentías tú de pequeño”. Y en el Primera Persona probó con creces que, a pesar de actuar como un adulto, sabe gestionar su energía teen y reverenciar a las nuevas generaciones.

Publicado en la web de Rockdelux el 26/5/2017
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