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LCD SOUNDSYSTEM, Viva la vida

Ilustración: Sonia Pulido

 

EDIT (2010)

LCD SOUNDSYSTEM Viva la vida

LCD Soundsystem, que dijeron adiós el 2 de abril de 2011 con un concierto histórico en el Madison Square Garden de Nueva York, volvieron tras cinco años de retiro (como confirmó su estimulante presencia en el Primavera Sound 2016). Hombre de poca palabra, James Murphy parecía haber puesto fin al manifiesto musical que mejor resumió la música moderna del siglo XX en la primera década del siglo XXI. Porque el sonido retroactual surtido de referencias cultas no se quedó en la simple teoría de una buena idea, sino que supo transformarse en una experiencia viva y estimulante, opinó Santi Carrillo en estas líneas. Así pues, la obra de LCD Soundsystem parecía cerrarse con “This Is Happening” (2010), su tercer álbum, que propició directos intensos como nunca antes en la trayectoria del grupo; aquí los pudimos degustar en dos ocasiones durante ese año, memorables performances que consiguieron que Rockdelux designase a LCD Soundystem responsables de los mejores conciertos internacionales de 2010 (ver aquí).

James Murphy tenía una visión... que ya ha cumplido sobradamente: convertir a LCD Soundsystem, ese laboratorio de experimentos acerca de lo que debería ser una banda, en uno de los nombres clave de la música de los últimos años. Una vez conseguido el objetivo, LCD desaparece por el foro, asegura (ya veremos).

Desde que debutaron en 2002 con la canción-bomba “Losing My Edge”, uno de los himnos más decisivos para definir y liderar el sonido retroactual, Murphy ha proyectado una obra referencial como pocas. En el último álbum de grupo, el tercero, “This Is Happening” (2010), supo darle una nueva vuelta de tuerca a su revisionismo cultista y accesible de la música más inquieta y aventurada. En él la sombra del David Bowie berlinés y el de “Scary Monsters”, así como la vertiente psicótica de los Talking Heads, planea sobre canciones largas y envenenadas, aunque la más corta del disco, “Drunk Girls”, también ofrece elementos poderosos: un homenaje a los Velvet Underground y al sonido de los grupos de rock de Nueva York.

Lo presentaron en el Sónar 2010, donde demostraron estar a la altura de los grandes con un concierto espléndido, pero finalmente frustrado: en una muestra de poca sensibilidad, les cortaran el sonido cuando, a la hora de actuación, arrancaban los primeros compases de “Losing My Edge”, los que remiten y homenajean claramente al “Trans Europe Express” de Kraftwerk. Vergüenza para el Sónar, festival que no supo respetar la ocasión histórica que se le presentaba entonces: ¡¡¡ese tema y ese momento!!!, quizás la última vez que teníamos la oportunidad de disfrutarlo en directo (pensábamos entonces). Afortunadamente, no ha sido así.

Coincidiendo con el décimo aniversario de la sala Razzmatazz de Barcelona, LCD volvieron. Y nos resarcieron más allá de lo que podíamos imaginar, más de lo que jamás habían hecho hasta entonces en sus ya numerosas visitas, siempre célebres y exitosas, aunque ninguna tan impactante como su revelador y delirante debut aquí en el Primavera Sound de 2003: cuatro horas de retraso, prueba de sonido ante el público y cuatro canciones demoledoras en unos intensos veinte minutos a las cinco de la mañana, ya con un imborrable “Losing My Edge” para el recuerdo. Han pasado más de siete años desde aquella madrugada entre el 23 y 24 de mayo, pero ahora, en su anunciada despedida oficial, han vuelto a alcanzar la recompensa de otro momento icónico que perdurará en el tiempo. Porque la intensidad del concierto de Razzmatazz del pasado 6 de noviembre, buf, no se olvidará jamás.

Paroxismo es la exaltación extrema de los afectos y pasiones, y paroxismo rítmico es lo que allí vivimos. Reacción entusiasta por parte de todo el público, entre dopado y desinhibido, feliz, exultante, eufórico... No era para menos: aquello fue un acontecimiento de primer orden, ideal para reactivar estados de ánimo positivos que permitiesen celebrar por todo lo alto este adiós soñado al manifiesto musical, teórico y práctico, que mejor ha resumido la música moderna del siglo XX en la primera década del siglo XXI. Yeah.

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