Contaba con dos artistas: Nacho Vegas, con la convicción de comenzar una carrera siguiendo las enseñanzas de los grandes singer-songwriters de la historia, y Maga. Trabajamos muy duro, pero tuvimos suerte: el primer disco de Nacho Vegas se convirtió en disco del año para Rockdelux y a partir de ahí pudimos cimentar su éxito. Lo monté con Fernando Alfaro y con nuestras mujeres, Isabel León y Carmen S. Ulla (mi mejor "fichaje"), pero aquello duró apenas unos meses.
Elegimos el nombre de Limbo Starr porque nos gusta la idea que evoca. Aunque nos supuso un susto importante cuando los abogados de Ringo Starr nos enviaron una carta en la que nos pedían mucho dinero. La motivación fundamental fue el do it yourself y el espíritu punk, algo que no asocio con cutrerío, exabruptos ni fotocopias. La dinámica, que es lo que te empuja en los momentos bajos, nos llevó a nuevos nombres, y así hasta hoy, cuando nuestro roster se compone de mis adorados Tachenko, PAL, Brian Hunt, Abraham Boba, Cuchillo, Ornamento y Delito, Litoral y Reina Republicana.
Recientemente se ha incorporado a la familia nuestra querida Alicia Rodríguez y Nacho Vegas nos ha dicho “hasta luego”, para autoeditarse su nuevo disco "aun a riesgo de equivocarme". No somos dados a las celebraciones, pero impulsado por el colectivo audiovisual barcelonés Let'sgoproject en el pasado Beefeater In-Edit se estrenó el documental “Limbo Starr. Diez, cuenta atrás”, que repasa nuestra andadura mostrándola de una manera muy sincera y carente del más mínimo autobombo. Recomiendo su visionado.
Larga vida a Limbo Starr, y que ustedes lo vean. Gracias. 