USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
LISABÖ, La catarsis

Ilustración: Sonia Pulido

 

EDIT (2012)

LISABÖ La catarsis

La fuerza arrasadora de Lisabö no parecía tener límites. Ni su intensidad. Cosa seria. De las más serias que hemos podido degustar por aquí, tanto en disco como, sobre todo, en directo. Lo demostraban cada vez que tocaban. Su “Animalia lotsatuen putzua” fue considerado mejor álbum del año 2011 en el Rockdelux 302. A raíz de ello, Santi Carrillo opinó sobre desvastación y catarsis a partir de lo que la música del grupo de Irún (le) seguía sugiriendo. Y aprovechó para recordar el paso de Lisabö por el Primavera Sound 2007 para avanzar lo que acabaría ocurriendo en su actuación en el Primavera Sound 2012. Brutales.

Las severas letras del escritor Martxel Mariskal nos ayudan a definir la identidad musical de Lisabö, quizá tanto como su propia condición de víctima de la hiperestesia. El sexto Lisabö sufre una distorsión sensorial que amplifica y exagera algunos estímulos hasta hacerlos prácticamente insoportables. La hiperestesia es un trastorno de la percepción cuya consecuencia es el aumento de la intensidad de las sensaciones, irregularidad que hace que esos estímulos se perciban de forma anormalmente aguda. ¿No es lo que experimentamos cuando escuchamos a Lisabö? Perdón, Martxell; sé que exagero y que la comparación es odiosa. Pero, dentro de los límites de la cruel metáfora, ¿no valdría como termómetro ideal para medir la densidad extrema de la música del grupo?

Recuerdo un concierto de Lisabö en el Primavera Sound 2007; aniquilaron con sus ráfagas el espacio abierto del Fòrum: como una oleada, parecían querer arrasar con todo, incluso hasta con ellos mismos. El viento y su furia esparcían despojos rotos de un sonido que martilleaba el cielo y dejaba rastros precisos de algo no exactamente precioso. Parecía la consecuencia de una efectiva brutalidad contra la máquina gris de la vida. Aquello fue una jugada del destino. Un escenario menor se convirtió, de repente, en la mayor apuesta de un festival cargado de mil nombres pletóricos.

El torbellino de sensaciones enfrentadas de su post-hardcore siempre nos ha perturbado: arisco, aun siendo de una visceralidad suprema; y nervioso y vehemente, sin dejar de ser reflexivo y paciente. Lisabö recogieron el testigo de la energía arrebatada de BAP!!, de Negu Gorriak y de Dut y lo llevaron todavía más lejos. De hecho, un directo suyo es una muestra de resistencia como pocas se pueden presenciar. Absolutamente extenuante, con esa doble batería que da identidad a un sonido que noquea, pero que también busca y encuentra el equilibrio del silencio como detalle y contrapunto. Hay tensión. Hay impacto. Por momentos, hasta incluso miedo. Y angustia, por supuesto. El dominio absoluto del volumen. Con potencia. Tremendo, arrollador, musculoso, devastador.

El arte, a veces, se presenta en afirmaciones desesperadas de frustración, a la desesperada. Lisabö son de los que mejor dominan esa sensación. En este inminente Primavera Sound volverán a demostrarlo. Ahí habrá de nuevo extenuación. Y velocidad. Rabia. Fuerza. Explosión. Y las crónicas posteriores hablarán de entrega, claro, y del vacío que se produce tras superar las habituales fases de desesperación que siempre se vislumbran en su abrasivo directo, se diría que impregnado de un tono trágico. Lisabö son la consecuencia de la estricta depuración del ruido y de la furia aplicada a unas letras subjetivamente tristes. Pero después, como contraste liberador, siempre llega la paz reparadora que sana tras el caos, tras la devastación. La catarsis.

SWANS, El vidente visionario
Por Santi Carrillo
ANTÒNIA FONT, Se acabó la magia
Por Santi Carrillo
Girls, Lena Dunham y las anti-riot grrrls
Por Santi Carrillo
La tesis Rockdelux, Aquellos noventa indies
Por Asier Leoz
MANEL, Transversales artesanos populares
Por Santi Carrillo
CLAUSTROFOBIA, El pop de BCN
Por Santi Carrillo
Redes sociales, Adicciones severas
Por Santi Carrillo
JUANJO SÁEZ, Emociones musicales con nostalgia
Por Santi Carrillo
MY BLOODY VALENTINE, If you want blood... you've got it
Por Santi Carrillo
CHUCK BERRY, La máquina de hacer canciones
Por Jesús Ordovás
¿Música, trabajo?, Perseguidos por nuestra sombra
Por Adriano Galante y David García Aristegui
CHIQUITO DE LA CALZADA, Fuera de temporada
Por Joan Pons
M83, Viernes noche, domingo mañana
Por Santi Carrillo
Contra la movida, Cazurros y superlistos
Por Santi Carrillo
JULIO BUSTAMANTE, Mundo prodigioso, de categoría
Por Santi Carrillo
NACHO VEGAS, Secretos a la luz (de gas)
Por Santi Carrillo
ZYGMUNT BAUMAN, El sabio de la aldea líquida
Por Ramón Ayala
CHARLES MANSON, Hijo de Nadie
Por Jaime Gonzalo
LEONARD COHEN, Bardo inmortal
Por Eduardo Guillot
LCD SOUNDSYSTEM, Viva la vida
Por Santi Carrillo
Sidecar, 30 años

EDIT (2013)

Sidecar

30 años

Por Santi Carrillo
Arriba